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ALTA CAPACIDAD

¡Los viejos mitos nunca mueren!

Me parece haber hablado en este Magazine hasta el aburrimiento sobre el concepto de capacidad (la alta) (en singular o plural), pero estoy a punto de desistir en mi intento de aclararlo. Me pasa un poco como al profesor Borland que en aquella entrada decía:

“Es muy frustrante encontrarse con las mismas creencias ignorantes una y otra vez y más importante ver el daño que producen”.

Haciendo un breve repaso mental me parece que hay, no menos de diez entradas referidas al concepto de alta capacidad o dotación (gifted, giftedness), sin contar las referidas a identificación u otros temas relacionados que afectan directamente al concepto. Puedes acceder desde AQUÍ.

Ya intenté aclarar todo este innecesario lío conceptual en esta entrada, que se produce, estoy convencido, porque se lee poco y con compresión escasa o nula de los autores que llevan décadas trabajando e investigando en este campo. Se pueden adoptar posturas conceptuales diversas, claro que sí, pero no es admisible hacerlo sin contraste o justificación, o sin mostrar cómo encajan, o no, con el actual status quaestionnis sobre el particular.

GIFTEDNESS

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Nadie interprete de lo que va dicho y de lo que seguirá, que esto pretende ser una lección o reprimenda, mucho menos una postura arrogante. Simplemente quiero expresar mi posición conceptual al respecto basándome en lo que señalan los autores más relevantes en este campo. Ya lo hice, no una, sino docenas de veces. Lo haré una más abusando de vuestra paciencia.

No es un capricho personal, es una necesidad para que la legislación, los profesores, los orientadores, las familias y los propios niños y jóvenes transiten por un camino seguro y reciban unas ayudas de todo punto necesarias.

Todos tenemos que colaborar, cada uno según su papel en esta obra, en la que nos va mucho a todos pero, en particular, a ellos. ¿Os imagináis que ocurriría si este endeble modo de razonar se aplicase a la diabetes, la hipertensión o el sarcoma de Kaposi?

¡Trágico!

Ya intenté zanjar este asunto también AQUÍ. Pero no parece que lo haya logrado.

He escrito sobre 13 mitos que están a tu alcance en el Magazine y sobre algunos más.

Cuando pensaba que ya todo estaba hecho, o casi, me parecía que el remate podía ser esta entrada en la que retóricamente me preguntaba: “¿El super-dotado, nace o se hace?“. ¡Pues tampoco!

Una vez más recurriré al criterio de autoridad y repasaré rápidamente algunas definiciones. Por ejemplo Gagné (gran amigo y viejo conocido) señala que:

“Dotación (giftedness) designa la posesión y el uso de capacidades naturales sobresalientes sin entrenamiento y espontáneamente expresadas, también llamadas aptitudes (o dones), en al menos un dominio de capacidad, en un grado que coloca al individuo, por lo menos, entre el 10% superior de los compañeros de su edad. Talento designa el dominio excepcional de competencias desarrolladas sistemáticamente (conocimientos y capacidades) en al menos un campo de la actividad humana, en un grado que coloca al individuo, por lo menos, entre el 10% superior de “compañeros” (aquellos que han acumulado una cantidad similar de aprendizaje en el mismo tiempo).

Para Paula Olszewski-Kubilius, Rena F. Subotnik y Frank C.Worrell, también en el blog en varias ocasiones,

“La alta capacidad (giftedness) es la manifestación del rendimiento que se encuentra claramente en el extremo superior de la distribución en un dominio de talento específico, incluso en relación con otros individuos de alto nivel de funcionamiento en ese dominio. Más aún, la alta capacidad puede verse como un proceso de desarrollo en el que, en las primeras etapas, el potencial es la variable clave; en etapas posteriores, el rendimiento es la medida de la alta capacidad; y en los talentos completamente desarrollados, la eminencia es la característica que hace acreedor a esta denominación. Tanto las variables cognitivas como las psicosociales juegan un papel esencial en la manifestación de la alta capacidad en cualquiera de los estadios del desarrollo, son maleables y necesitan ser deliberadamente cultivadas (Subotnik, Olszewski-Kubilius, & Worrell, 2011, p. 7).

Potencial, competencia, pericia, eminencia, son términos que en este modelo señalan un itinerario que no todos cubrirán hasta el final, debido a la compleja coreografía que ha de establecerse entre capacidades (intelectuales o de otro tipo) y las circunstancias familiares, sociales, escolares y personales que intervienen en la vida de las personas.

PROPICIAR OPORTUNIDADES

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Este planteamiento no es lejano al que hace Sternberg en su enfoque de la giftedness como ‘desarrollo de la pericia’ que puedes leer aquí.

Por su parte Pfeiffer, bien conocido, pues acaba de estar en Madrid dando unas conferencias y realizando otras actividades conmigo en UNIR, señala refiriéndose a su modelo tripartito que éste “conceptualiza alta capacidad desde tres puntos de vista diferentes. Las tres perspectivas se refieren a la alta capacidad vista a través de la lente de la alta inteligencia; los logros sobresalientes; y el potencial para rendir de modo excelente.

De ahí deriva su definición apuntando que:

“Los niños más capaces muestran una mayor probabilidad, en comparación con otros de su misma edad, experiencia y oportunidades, de alcanzar logros extraordinarios en uno o más de los dominios valorados culturalmente” (Pfeiffer, 2011).

Y al centrar la definición en el ámbito de lo académico señala:

Los estudiantes académicamente dotados demuestran un rendimiento excepcional, o evidencia de potencial para un rendimiento académico sobresaliente, en comparación con otros estudiantes de la misma edad, experiencia y oportunidades … y una sed de sobresalir en una o más áreas de competencia académica… académicamente los estudiantes más dotados son susceptibles de beneficiarse de programas especiales de educación o recursos, sobre todo si se alinean con su perfil único de capacidades e intereses» (Pfeiffer, 2011, 20132, 2015).

Si quieres profundizar en su visión puedes ver la entrevista, ya subtitulada, que le hice a finales de Enero y que incluyo al final de este post.

Para cerrar el círculo de los autores que he seleccionado, hay otros muchos, que ven la alta capacidad como un proceso de desarrollo no podía faltar Joseph Renzulli. Señala en un escrito reciente:

“Tanto en Educación como en Psicología el término dotación ha evolucionado hacia un constructo teórico (algo a ser estudiado). Aunque muchos escritores usan el término dotado como un nombre, yo he utilizado el término dotado de manera consistente como un adjetivo (e.j. conductas dotadas, escritos dotado, etc.) más que como un nombre (que lleva a referirse a una persona o grupo como gifted). Y cuando me refiero a la educación de los dotados o a los programas para los dotados, el adjetivo está en el contexto de la raíz del término, de lo que se ofrece. Así, he argumentado consistemente que deberíamos etiquetar los servicios que ofrecemos para desarrollar los potenciales altos más que etiquetar a los estudiantes como “gifted” o “non gifted” (dotados o no dotados).

Por si queda duda de lo mal interpretado y utilizado que es su modelo te invito a leer un poco más.

“El modelo de los tres anillos se basa en la interacción y solapamiento de tres conjuntos de rasgos que, a su vez crearán, las condiciones para la aparición y manifestación de lo que se denomina conductas dotadas (gifted behaviors). Este enfoque no concibe, por tanto, la alta capacidad intelectual como una característica absoluta y estable (esto es, “que se tenga o que no se tenga”). Se concibe más bien como un conjunto de conductas desarrollables dentro del marco de la resolución de problemas.

Distintos tipos y grados de conductas dotadas podrán ser, por tanto, desarrolladas y, en definitiva, reconocibles en ciertas personas, en ciertos momentos y bajo ciertas circunstancias.

En cierta forma, podríamos considerar como la más importante de las funciones del profesorado, la de propiciar oportunidades, recursos y aliento en sus alumnos para que sean capaces de generar ideas creativas y desarrollen las habilidades necesarias para persistir en el desarrollo de dichas ideas.

Dicho de otro modo, cuando hablamos de personas con una capacidad por encima de la media, el objetivo más importante será el de desarrollar rasgos englobables dentro del compromiso con la tarea y la creatividad tal y como se ha especificado en el modelo de los tres anillos y permitir la interacción de dichos rasgos para que surjan nuevas conductas. Este modelo es, finalmente, la piedra angular del Sistema de Identificación de Renzulli para la Programación de Servicios para el Alumnado con Alta Capacidad Intelectual (RIS/GPS; Renzulli y Reis, 2012)”.

ADECUADA ESTIMULACIÓN

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Podéis ver a mayor abundamiento esta entrada respecto al Revolving door y este artículo de la monografía de la Revista de Educación.

Deben quedar claras, a mi juicio, varias cosas:

A pesar de los diversos enfoques, todos tienen una base común que no permite decir que “los expertos no se ponen de acuerdo”, porque NO es cierto.

La dotación (alta, muy alta, etc.) es una “condición de posibilidad” pero no un estado del ser o un atributo o rasgo que pueda ser observado como lo sería un rasgo físico, por ejemplo.

No existe evidencia alguna que permita señalar que unas personas son y otras no son, entre otras razones porque la capacidad es una “variable” continua y no hay modo de establecer puntos de corte que categoricen a los individuos como poseedores o no de “un sexto dedo”. Como blancos o negros o cobrizos. En este mismo sentido podríamos decir que el valor 130 o cualquier otro que se estableciese no representa un punto de ebullición o sublimación en el que se cambia de estado. No hay cambio de estado alguno. Es más, una puntuación alta en un índice como el CI no es suficiente para asegurar que uno tendrá éxito o que será un adulto eminente, o un músico famoso. Hace falta más que la sola capacidad, como todos los autores reconocen. Al mismo tiempo si se da la capacidad y no las circunstancias, tampoco esta se desarrollará. Pensemos en la música o los deportes de élite. Capacidad, condiciones y trabajo

La capacidad en las primeras etapas señala potencial que emergerá si se dan las circunstancias oportunas en la escuela, la familia la sociedad y el propio individuo.

Además de las capacidades cognitivas (o de otra naturaleza) existen una serie de variables de carácter psicosocial que son maleables y se convierten en factores decisivos para que la capacidad se transforme progresivamente en talento. Entre ellas pueden citarse la determinación, el coraje, la tenacidad, la práctica deliberada, la tolerancia a la frustración, etc.

Es imprescindible dejar de lado algunas prácticas perniciosas para el desarrollo del potencial de las personas, entre ellas, de modo particular:

Etiquetar a los niños y jóvenes con un CI 130 u otro valor semejante, ignorando su perfil aptitudinal, el error de medida, el tipo de test y todo lo que va dicho.

Intersectar condiciones y características en lugar de buscar la unión. Es decir la conjunción copulativa Y debe sustituirse por la conjunción disyuntiva O. Es decir, basta una sola necesidad educativa para que el niño deba ser atendido, y no solo cuando se hace acreedor de una etiqueta que es un mero constructo social, como señala Pfeiffer.

Citando a dos autores bien conocidos señalaré para terminar que:

“Los talentos emergen y crecen evolutivamente, y para algunos no llegan a emerger porque no se produce una adecuada estimulación en la escuela y la familia. Es imperativo que todos los que trabajan con jóvenes vean los talentos y potencialidades como algo educable y emergente, y no como algo fijo e inmutable” (Treffinger y Feldhusen, 1996).

Es que si no tenemos en cuenta no ya las etiquetas, que también, si no sus consecuencias, nuestras escuelas se pueden convertir, como ya señalé en otra ocasión, en máquinas de destruir talento. ¿Lo es la tuya? Lo será, no te quepa duda, si no identificas el potencial de TODOS los alumnos de manera regular y si no tienes un plan personalizado para que el talento de cada uno despegue.

Javier Tourón
Vicerrector de Innovación y Desarrollo Educativo en la Universidad Internacional de La Rioja-UNIR desde septiembre de 2015, soy Catedrático de Métodos de Investigación y Diagnóstico en Educación y Doctor en Ciencias de la Educación y Ciencias Biológicas. Past-President del European Council for High Ability (2000-2004) y miembro del National Advisory Board del Center for Talented Youth (CTY) de la Universidad Johns Hopkins (2003-2011). Fundé y dirigí el centro para la atención educativa de alumnos de alta capacidad CTY España, International Charter Member del CTY de la Universidad Johns Hopkins (2001-2011). He sido profesor de la Universidad de Navarra durante 36 años (1979-2015). Mi carrera investigadora en el desarrollo del talento académico en jóvenes de alta capacidad me ha llevado a ser Consultant Editor de algunas de las revistas extranjeras más prestigiosas de este ámbito entre las que destacan: High Ability Studies, Education Today, Talent Development and Excellence, Sobredotaçao, Gifted and Talented International, Abilities and giftedness; así como de algunas de las españolas más reconocidas como la Revista Española de Pedagogía, Estudios sobre Educación, RELIEVE, Bordón, Educación XXI o Revista de Educación. Soy miembro de Sociedades Científicas como: International Association for Talent Development and Excellence European Council for High Ability World Council for Gifted and Talented Children National Association for Gifted Children (EE.UU) Sociedad Española de Pedagogía He publicado más de 150 trabajos de investigación en revistas españolas y extranjeras y soy autor y coautor de 30 libros y capítulos de libros, varios de ellos dedicados a la alta capacidad y el desarrollo del talento, así como a la evaluación de Sistemas Educativos.