Lo sabe la psicología y la doctora Montesori lo expresaba muy bien: el niño no es un adulto en miniatura, ni física ni mentalmente. Por ello no necesita “desconectar” en el sentido que los adultos entendemos el término “vacaciones”.

La escuela no es un “trabajo”… o, al menos, no debería.

VACACIONES-ESCOLARES-Y-DESCONEXION-INED21

ESTÍO

Lo que sí está claro es que los niños de 6 a 12 años necesitan desconectar de la escuela rutinaria y del aprendizaje basado en el libro de texto a la que están sometidos. Por ello, es necesario evitarles más tareas sistemáticas, convencionales y aburridas al modo y manera que lo hace  habitualmente la escuela. Ni siquiera es recomendable un libro de texto “maravilloso” de vacaciones creado a base de realizar crucigramas, descubrir y dibujar. Es decir, no necesitan un cuaderno de vacaciones, ni de repaso o ampliación. Obviamente no necesitan tampoco  ir a clases de refuerzo o de idioma, si lo que van a hacer es  más de lo mismo que han venido haciendo durante todo el curso. En esta cuestión soy tajante:

No a los “deberes del verano”.

PROSPECCIÓN

Dicho esto, me gusta recordar mis veranos de niño y adolescente y observo  que el verano puede ser un tiempo excelente para hacer y aprender cosas.

A los niños y jóvenes les atrae la manipulación de objetos  y los talleres son excelentes para satisfacer este gusto. Si les gusta la actividad física, los campus deportivos pueden ser apasionantes... Un niño al que se le quiera animar a hacer cosas, no es posible que se aburra (tampoco es necesario). El aburrimiento adormece el cerebro. La actividad del niño es esencialmente mental: En el cerebro de un niño el aburrimiento no tiene cabida.

Los niños no dejan de aprender: es un hecho constatado por la psicología que la mente de los niños es una esponja y, literalmente, es capaz de absorber toda la información que el medio ambiente les proporciona, sólo tiene que interesarle. Los niños de edades escolares  siempre se preguntan el por qué, el cómo y cuándo de las cosas. Es consustancial a su psicología.

Los veranos son para disfrutar y cada gozo es un aprendizaje.

También es un tiempo para potenciar sus intereses y promover otros nuevos. En verano es un buen momento para transformar cada experiencia en aprendizajes memorables. ¿Quién no recuerda sus veranos de esas edades? Ir al campo los chicos de ciudad, o ir a la ciudad los chicos del campo es todo un “campamento”. Se trata de dar la oportunidad de ofrecer contextos y situaciones de aprendizaje diferentes a las habituales. Ahí habrá “aprendizaje memorable”.

Conocer a amigos, hablar y pasear con los abuelos, por ejemplo; crear un nuevo grupo de intereses compartidos; formar parte de una asociación… son actividades que pueden llegar por sí solas , no es necesario provocarlas:

El verano es un momento excelente para una socialización potente  y espontánea.

En estas edades, de la escolarización obligatoria de las que estamos hablando, se forman las estructuras de pensamiento  de las  operatorias concretas. Los juicios y razonamientos concretos “objetivos” de los niños conforman sus primeras estructuras del pensamiento formal. Por eso es un momento adecuado, cuando hay tiempo libre alejado del estrés de los horarios, para desarrollar el pensamiento crítico de nuestros hijos, conversar sobre cuestiones políticas o sociales y dejar que expresen su opiniones, por vagas e inexactas que las encontremos, irán adquiriendo valor y forma adecuada con el tiempo. Ver una película conjunta  y comentarla o leer libros a medias… Puede ser un aprendizaje memorable y apasionante para un niño.

No se trata de parar la actividad mental del niño (lo cual es imposible) y dejar que su mente en blanco se pasee por un inmaculado cerebro. No. Se  trata de pensar que otros aprendizajes son posibles, sin ejercicios, memorización, tareas,  ni exámenes. El verano es un momento adecuado para adquirir cultura, y renovar el acervo popular a base de tradición oral. “Aprendizajes ocultos que llamamos en términos pedagógicos”. Mirar al cielo en la playa y dejar que discurrir una conversación entre padres y e hijos puede constituir toda una lección de filosofía. A los hijos les encanta hablar de cuando sus padres éramos pequeños, o jóvenes,..o de en a qué se dedicaba el abuelo o de lo que hacíamos cuando no había televisión.  No olvidemos que los niños aprenden con el ejemplo y el modelo de los padres es lo fundamental

Todo lo que puede hacer un niño o un joven puede ser útil. ¿Es necesario dejar  de pensar para disfrutar del verano? 

Obviamente tampoco es necesario llenar la agenda. He descubierto con Carmen Guaita (1),  que en verano no necesitamos a Cronos ni Aión. La agenda vuelve a ser una doctrina rutinaria de una sociedad estresada con un ritmo de vida por encima de las revoluciones que puede soportar el organismo. En verano Kairós es nuestro aliado. El diosecillo griego de la oportunidad. También de lo imprevisto  y de lo increíble, de lo indescriptible. Sólo se trata de aprovecharlas.

En vacaciones, más que nunca, cualquier aprendizaje se subordina a lo social, algo esencial que facilita el desarrollo infantil y juvenil y que la escuela no lo recoge como currículo… Quizás en el currículo informal si es que se desarrolla.

DECÁLOGO

A petición de Laura Bermúdez (a modo del profesor italiano Cesare Cata, me sugirió ella… os ruego disculpéis mi atrevimiento) me animo a proporcionar unas cuantas ideas que niños y adolescentes pueden hacer este verano,  y que pretendo aporten otras opciones a las sugeridas por aquel. Algunas de ellas ya están relatadas en el texto anterior:

1

La primera de ellas, es NO hacer deberes, ni ir a clases de refuerzo o ampliación, ni cumplimentar tediosos y convencionales libros de vacaciones. A cambio te recomiendo que utilices unos minutos de algunos días de tus vacaciones en hacer algo por los demás.

2

Haz cosas manipulativas. Bucea en tus gustos y aficiones. Atrévete!! Puedes encontrar talleres muy gratificantes, si lo que deseas es un monitor que te enseñe. Pero si quieres explorar por tu cuenta..monta el taller en tu propia casa. Diseñar, realizar y disfrutar de objetos realizados por uno mismo es placentero y constructivo.

3

Aprovecha la playa y los jardines para charlar con tus amigos. Cualquier tema será una oportunidad de reflexionar y pensar. Aprender a pensar es un ejercicio muy saludable y divertido porque te ayuda ser  tú mismo.

4

Hazte una casa con tus amigos y amigas  en un árbol o en tu jardín. También puedes ir a un escondite secreto y leer un libro con ellos. La lectura compartida es emocionante, los puntos de vista se multiplican y las vivencias literarias se intensifican. Si te gusta mucho leer crea un club de lectura y busca un rato para quedar en las interminables horas de la siesta. No es necesario que busques expertos, cada amigo del club será un perfecto “recomendador” de libros interesantes, Recuerda que un desván, una buhardilla o un simple garaje puede ser el comienzo de una historia interminable.

5

No te pongas horarios, no planifiques demasiado tu agenda (ni permitas que lo hagan tus padres). Deja que ocurra la magia de aventura y vívela. El mejor aprendizaje es el vivencial. Deja que Kairós llegue a tu vida.

6

Los recuerdos pasan rápido. Lleva siempre una cámara de fotos ( el móvil puede ser muy útil) y capta cada uno de los momentos en los que te sientas feliz. Crea un diario fotográfico, escribe, si lo deseas la frase que te inspiró y guárdalo hasta septiembre. Luego compártelo con los amigos si lo deseas, o guárdalo entre tus tesoros y vivencias más gratificantes e íntimas.

7

Inscríbete en algúnencuentro deportivo,…o de baile, o de juegos. El baile, el deporte y los juegos refrescan el cerebro cada noche veraniega y te permiten dormir más relajada y placenteramente.

8

Ve al cine de verano o monta un cine en casa. Aprovecha y compártelo con tus padres. Ahora tienen tiempo. Jugar a hacer predicciones sobre la trama, elegid el personaje favorito imaginad otro final,  lo que pasaría si…. Si te gusta el cine atrévete y haz una película. Inventa con tus amigos y enrédalos. 30 segundos son suficientes para contar historias bellas, emotivas y memorables.

9

Si vas a la playa, no desaproveches la ocasión de hacer castillos de arena. Es hermoso crear belleza efímera y disfrutar del momento en que la haces y observar como el mar la deshace en su indómito vaivén inagotable. También aprende a observar cosas sencillas, sin hacer conjeturas ni proyectos. Invade tu mente de la calma que supone mirar el ir y venir de las olas, sin permitir que ellas te impidan saber que el mar está detrás.

10

Y por último, conoce a gente de otros lugares, de otros países, que hablen otras lenguas. Si tienes edad suficiente, conoce su idioma e intenta hablarlo. Aprende: Envía whatsaap en inglés. Amanece a la orilla del mar en alemán. Contempla las estrellas desde el monte en italiano ..y  no te olvides de soñar en español.

Todas estas recomendaciones para el verano se encierran en dos: Las vacaciones son  un momento estupendo para ser  feliz y hacer feliz a los que te rodeen.


(1) Cronos va a mi clasede Carmen Guaita es un libro hermoso recientemente editado (junio 2015) que reflexiona sobre el tiempo escolar  y que recomiendo leer. A través de numerosas vivencias como maestra, y permanentes referencias filosóficas, Carmen hace un recorrido completo sobre todos los elementos que conforman el constructo tiempo escolar que nos invita a mejorar el uso que de él hacemos en el aula para transformarlo en un elemento de mejora y cambio educativo. Puedes encontrarlo en las librerías bajo la edición de PPC, dentro de su colección EDUCAR.