Ir a la Universidad debe ser un derecho, no un deber o traspolación de los deseos de lo que los padres de los alumnos no pudieron hacer para luego formar parte de una fábrica de seres de alta sociedad (i.e.: Universidad como derecho).

PREGUNTAS

Preguntas como estás surgen a diario en el último año de la educación obligatoria:

¿Cuál será mi vocación?

¿Qué voy a estudiar?

¿Qué es lo que me gusta?

¿Tendré las capacidades necesarias para realizar estos estudios?

¿Podré adaptarme a la vida universitaria?

¿HAY VIDA DESPUÉS?

La vida después de la escuela secundaria, este planteamiento es radical según la sociedad y esto sin dudas afectará al futuro de los ingresantes. Recordemos que la educación primaria y secundaria en Argentina es obligatoria.

La vida de los estudiantes post secundaria muchas veces se ha planteado así: después de la primaria viene la secundaria y finalmente la universidad. Algunos alumnos dicen que ir a la universidad es seguir siendo estudiante, pero ya no en forma obligatoria:

Es que ahora todo depende de mí”,

esta frase, que suena como sentencia, significa ‘crecer’.

Desde pequeños nos enseñaron que debemos tener estudios superiores para conseguir un buen trabajo. Muchas veces nos han repetido que el hecho de que hubiera personas cultas se debía a que éstas habían ido, previamente, a la universidad. Lamento decirles a esos eruditos que existe algún otro camino: hay una falsa creencia de que si no vas a la universidad no sos nadie.

SI NO, ¿NO SOS NADIE?

Especialistas afirman que la escuela es el ámbito natural donde se construyen las vocaciones, me pregunto ¿es una vocación ir a la Universidad? ¿O ser buena gente y, por ende, ser una persona lograda a nuestra sociedad?

La vocación es más importante que ver cómo está el mercado laboral, aunque esto tampoco se debe obviar a la hora de planear el futuro luego de la Secundaria.

Hay una falsa creencia

de que si no vas a la universidad no sos nadie

Los docentes podemos dar fe de la gran confusión que sufren los chicos cuando están terminando la época del colegio secundario. La mayoría de nuestros alumnos confiesan que todavía no están decididos sobre qué hacer; esto ocurre en uno de los colegios en donde doy clases, Nuestra Señora de Lourdes, pero no es exclusivo.

Es una incertidumbre que se repite en otras tantas escuelas a estas alturas del año, el sistema educativo nos demuestra una vez más que no hay programas educativos que enseñen o preparen para el día después de la secundaria.

Se les llama adolescentes porque ellos atraviesan una edad llena de espacios en blanco, de dudas. Y sí, van creciendo y carecen de algunas certezas respecto al futuro, pero ahí debemos estar los adultos comprometidos con el bienestar de estos chicos para guiarlos. Están preocupados y a su manera se ocupan del devenir. Por eso, en este proceso de decisiones, hablan con sus padres, profesores y amigos.

Muchos pedagogos dicen que ir a la universidad mejorará su calidad de vida y les abrirá las puertas a nuevas y mejores oportunidades de trabajo. Sin embargo, todos –en el fondo– aspiran a estar mejor, a tener satisfacciones en la vida y un nivel adquisitivo que les permita disfrutar de un buen estilo de vida.

ARGENTINA Y LA UNIVERSIDAD

La Argentina es el país de América Latina con mayor porcentaje de jóvenes que comienzan estudios terciarios y universitarios según la UNESCO, 2010, pero… estadísticas recientes muestran que de cada 100 alumnos que ingresan en las universidades argentinas sólo se reciben 20; incluso, una parte de los egresados declara su angustia ante la idea de que, durante los próximos 40 o más años, deberán ejercer una profesión que no les interesa.

Muchos padres cargan a sus hijos con lo que no pudieron ser ellos y obligan a sus hijos a ir a la universidad como una premisa.

TODOS INCLUIDOS

En el país que se viene debemos estar todos incluidos, los que fuimos a la universidad y los que no, como por ejemplo muchos de nuestros padres que son excelentes personas de bien y no fueron jamás a la universidad.

Es una falacia que la educación superior crea líderes que ayudan a sus familias a mejorar su calidad de vida. Muchas personas estudiaron en la universidad, ellas querían tener una mejor su situación económica, lo lograron pero nunca se destacaron y se dedicaron a otra cosa porque llegaron a emplearse en puestos que no necesitan esa formación. En los empleos públicos abundan estos casos. En la senda del bien, todos los caminos conducen a la buena vida. Seas lo que seas hazlo, lo mejor posible.

…Deberán ejercer una profesión que

NO les interesa

Muchas veces ir a la universidad sin saber por qué, se convierte en una carrera a favor de la frustración rápida, más allá del análisis familiar si es caro, extenuante, etc.

Quien mejor representa el éxito al dejar de ir a la universidad es Bill Gates, al fundador de Microsoft, sus padres lo incentivaban con dinero para estudiar; aunque, no obstante, creo que la universidad sí juega un papel esencial, con todo,  debemos ser conscientes de que es un derecho ir a ella.

Renunciar a tus estudios universitarios para perseguir tus sueños, con dedicación y disciplina, puede darte increíbles resultados

Seas lo que seas hazlo,

lo mejor posible

Daniela Leiva Seisdedos
Profesora de Historia especializada en Nuevas Tecnologías en la Secundaria de los Colegios Nuestra Señora de Lourdes y San Cayetano de la Ciudad de La Plata. Argentina. Autora del Sitio Educativo El Arcón de Clío www.elarcondeclio.com.ar. Autora de los Manuales para docentes de Construcción de Ciudadanía de la Editorial Alfaomega. Ganadora de Cuatro PREMIOS UBA (Universidad Nacional de Buenos Aires) a la divulgación de Contenidos Educativos. Distinguida por el Diario Clarín, Argentina entre los 13 docentes del año 2013 de Argentina. ."La educación como meta desde las aulas".