Siempre nos enseñaron que emisor, receptor, canal, mensaje, feedback y ruido son los elementos que forman la comunicación humana. Claro, llegó Internet, y los smartphone y las tabletas, y las aplicaciones, que conviven o malviven con la tiza, el cuaderno y la pizarra. Y la escuela cambió de mobiliario, y la familia se fragmentó en muchos rincones para ver, escuchar, conversar, jugar, flirtear. Os lo queremos contar en las siguientes piezas, pero nos gustaría formar un puzzle con vosotros, para que en la medida en que ponemos cada pieza, el juego de ensayo y error, sea una oportunidad para aprender y sentirnos vivos.

No, no nos referimos a Saturno…

Animación de 

La cultura es un proceso de producción que nace y crece en la experiencia social, la comunicación es el oxígeno que permite producir y transformar la realidad. Así como un organismo necesita el oxígeno para vivir, la cultura precisa de la comunicación para respirar. La familia y la escuela también.

Después del útero de la madre, la familia y la escuela son las casas del niño. Este primer viaje será nuestro arranque. Después serán los hijos y las hijas, (niños o jóvenes), curiosearemos por las habitaciones de cristal en las que habitan, conviven, ríen y conversan estas gentes, y nos arriesgaremos a presentaros unos cuantos menús de intervención, sin recetas, pero en el sabor de la degustación, y la observación de procesos y poquitos resultados, porque la experimentación es un valor y un resultado.


José

Carmen

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