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LLEGAR, VER, HACER

Vaya por delante que salvar el mundo no es cosa de superhéroes sino de jóvenes y niños. Imagínense el Leviatán de Hobbes, no como un rey gigantesco, sino como un gran superhéroe con el cuerpo hecho de niños.

Nuestra circunstancia puede ser algo así: un sistema económico, un sistema político, unas prácticas, unas comunidades, unas unidades familiares, unos profesionales… Y los niños. El cachorro humano es el futuro de la sabana y de la selva. Toda la tribu educa… Bueno, es el ideal. La sociedad pura de guerreros, rezadores y trabajadores, el mundo caballeresco, nunca existió. El ideal de «toda la tribu educa» tampoco está muy claro.

La mitad del mundo que está, preparando a la mitad del mundo que viene… para estar bien o mejor. Esa es la teoría y el propósito.  El ciclo de la vida. ¿Conservar o progresar? ¿Lo hacemos bien? Juzguen ustedes…, pero no se desentiendan. Somos la mitad que está, la responsable de que la mitad que viene no caiga en el vacío.

En cualquier caso, nos juzgarán principalmente por transmitir dos virtudes honestidad y dignidad: esto es lo que hay y tú formas parte. El honesto lo cuenta todo. El digno, forma parte y se le reconoce.

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Al mundo se llega, se ve… y se hace algo bueno. Y algo bueno es algo que no infrinja ninguna dignidad. Una obra en tres actos, un primero, corto, llegar; un segundo, medio, ver; un tercero largo, hacer algo bueno.

Si mejora lo que hay o lo cuenta mejor,

hay progreso.

LLEGAR

El primer acto corto son unos tres años, ahora mismo, en nuestro país. Llegar bien está en la base de todo. Ahí juegan un gran papel el sistema económico, el político y las comunidades, sociedades sanas. Un proyecto para optimizar la llegada al mundo es el mejor proyecto político posible, tal vez el único que mejoraría España. Y no se trata de cheques bebé. Esa sería una gota mínima y tal vez prescindible de ese océano.

VER

La escuela es la parte media, los doce años del título, tal vez la más delicada. ¿Cosa de profesionales? Habría que establecer firmemente cuáles. Maestros, editores, pedagogos, pensadores, científicos… ¿Sólo ellos? Se trata de los profesionales del “ver”, los que cuentan el mundo (con honestidad1) a los que van a formar parte. Los responsables de la “Visión del Mundo”. Los que transmiten dignidad a pesar de lo que vean a su alrededor.

El animal territorial que somos ha desbordado a la Naturaleza. Hoy me entero de que probablemente hemos inaugurado una nueva era geológica: el Antropoceno. Vamos muy rápido y no damos tiempo a los genes para adaptarse porque nosotros somos la especie y el medio ambiente. Según la psicóloga Judith Rich Harris (El mito de la educación): «No hemos nacido egoístas, como piensa Dawkins; pero sí que hemos nacido xenófobos».

Hemos evolucionado para ser animales locales y odiar al extranjero nos ha dado alguna ventaja adaptativa, ha evitado riesgos en el pasado. Pero como la misma inteligencia que nos ayuda a poner el mundo patas arriba nos permite prever los desastres, vemos que hoy los riesgos no son particulares sino globales. Ser chino y querer asegurarte los recursos naturales para tu país no es una garantía de seguridad sino, más probablemente, de desastre. Lo mismo que obsesionarse con mantener a los africanos en su continente. Ya no estamos ahí. Pero eso no lo explica nadie.

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Y mientras no podamos mejorar mucho «el llegar», deberíamos potenciar «el ver» e incorporar a cada vez más animales territoriales al comprender y «hacer algo bueno». Creo que la misión de la Educación Obligatoria, esos doce años, no es preparar para una profesión, que para eso ya está la formación profesional (incluído el bachillerato).

Los animales territoriales pueden ser magníficos profesionales, pero una suma de profesiones y empresas exitosas no salvará a los humanos de los futuros desastres. Ninguna fórmula magistral ordenará el mundo y nos dará una vida buena. La Educación Obligatoria nos ha de conducir a tener una «teoría del mundo» y un conocimiento profundo de nosotros mismos, que somos especie y medio.

Eso no requiere mucha matemática,

pero sí mucha lectura y mucho diálogo

Sólo un joven con una «buena teoría del mundo», que es la que tiende a la dignidad humana, podrá «hacer algo bueno». No saltaremos por encima de la xenofobia porque seamos muy competentes sino por nuestra «buena teoría del mundo». Un joven con un buen conocimiento del ser humano habrá adquirido buenas competencias (no habrá sido posible sin ellas) y tardará mucho menos en ser un buen profesional.

HACER ALGO BUENO

El que hace en el mundo cosas buenas no deja nunca de aprender, es imposible. Habría que dejar claro que quien no esté dispuesto –¡por Dios!– que no sea maestro. Porque los responsables de esos doce años han de ser modelo de ser humano que entiende las tareas del futuro.

Como individuo se puede ser conservador,

como especie, no nos lo podemos permitir

Las tareas del futuro consisten en evitar obras con mala continuidad. “Llegar, ver y medrar”. O “llegar, ver y sobresalir”. O “llegar, mirar y pacer”. O “llegar, entrever y sufrir”. O “llegar, ver y dominar”. O “llegar, entrever y vegetar”. O “llegar, … y estar”.  Los animales se extinguen sin entenderlo. ¿Nos dejaremos ser animales?

Y, ¡por Dios!, dejemos de imbuir a nuestros hijos que tener éxito es hacer dinero.

Nosotros inventamos el dinero y parece que

ha sido al revés


Es decir, con circunspección, atención, esperanza, interés, veracidad, comunicatividad, preocupación, respeto y empatía.

Josep Maria Turuguet
Licenciado en Prehistoria e Historia Antigua. Profesor de EGB y Primária entre 1980 y 2000. Redactor de textos escolares y enciclopedias juveniles para la editorial TEXT/LA GALERA. Autor de novela juvenil. Postgrado de Edición en la UOC. Autor del proyecto Biblioteques d'Investigació Jove y del blog LLIBRE DE TEXT: L'ANCIEN RÉGIME. Miembro de la Societat Catalana de Pedagogia y del grupo "Narració i pedagogia". Actualmente retirado.