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PUENTE ENTRE GENERACIONES

He hablado de la importancia de que el claustro de la escuela se comporte como un primer sistema amigo, es decir, que con transparencia y lealtad constituya una comunidad de aprendizaje capaz de interpretar la cultura humana de la mejor y más plural manera para ser capaz de cumplir su misión de puente entre generaciones. Si los maestros comprenden y se comprenden, haran comprender. Y sería deseable que los profesores de la Escuela Normal en que se hubieran formado hubiera trabajado con los mismos principios.

AMOR 04 INED21

Hablé también de la necesidad de que el círculo inmediato a los claustros escolares se comporte igualmente como un segundo sistema amigo, arropador y crítico. Unas familias que se corresponsabilicen de los currículos y los métodos; unos inspectores que no sean funcionarios, tal vez, activistas electos; una administración que los apoye sin condicionar, que se preocupe del pan para que florezca la cultura; unos editores que hagan de puente entre la alta cultura y la escuela.

«SISTEMAS AMIGOS»

(3º NIVEL)

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MUNDO

Al tercer círculo podemos llamarle mundo, el que dicta las reglas más fuertes. Es tan grande que puede permitirse aplastar la escuela o airearse para dejarla crecer.

Y creo que, curiosamente, eso depende de la imaginación.  Como dije, la escuela es cuántica, onda y partícula a la vez. Depende del imaginario pero también puede crear imaginario.

IMAGINARIO HUMANO

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Llegamos a la Luna porque hacía trescientos años que estaba en el imaginario humano. Nada sucederá si antes no estaba en el imaginario. Y es curioso fijarse en lo fácil que nos es imaginar la ciencia y lo difícil que nos resulta imaginar la humanidad.

Y me viene a cuento recomendarles la película de Isabel Coixet Nadie quiere la noche. El personaje que interpreta Juliette Binoche está hinchado por el imaginario masculino de nuestra civilización expansiva. Se descubre, se posee y se explota. Pero, como dicen los musulmanes, Alá es más sabio. O sea la naturaleza. El personaje en cuestión se confronta a otra mujer, ésta, inuit, que se reivindica como mujer. La mujer del explorador Perary (Binoche) que pretende seguir a su marido al Polo Norte, también es mujer, pero al estilo occidental, que no es bueno ni malo, sino todo lo contrario. Su imaginario es grande y expansivo, pero se revela débil. Allaka, la inuit (la actriz Rinko Kikuchi), tiene un imaginario pequeño, pero se revela fuerte. Y es el imaginario de ésta el que permite a aquella sobrevivir a seis meses de noche ártica. Yo no voy a optar por uno u otro. Posiblemente los dos nos hagan falta. Pero en la película ya se muestra cómo nuestra civilización científica menosprecia el aparentemente pequeño, pero profundo imaginario humanista. Véanla con calma, deja mucho poso.

MUNDO CIENTÍFICO

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El mundo que rodea nuestra inocente escuela pretende ser científico. Debe serlo. Pero él solo no será apto para crear un sistema amigo que nos permita sobrevivir, le falta un pie. Ése donde todos somos necesarios y no repositorios del sistema económico. Nos podemos desgañitar diciendo que la escuela debe formar personas libres, dignas y críticas. Palabras vanas si sólo dependen de ella. Lo que sí podría depender de ella es la difusión de un determinado imaginario. Posiblemente sin la escuela no se formará el sistema amigo exterior y necesario para que los otros funcionen correctamente. Aunque sea en el año 3000. Pero si no empezamos a pensar en ello, si no llegamos a imaginarlo, nunca será.

Todos somos necesarios

¿Y cómo deberíamos imaginarlo? La película vuelve a inspirarnos. Josephine Peary, la mujer del gran hombre sigue al marido henchida por su imaginario de poder descubridor, de poder social, de poder simbólico (pasar a la HIstoria). Allaka simplemente espera al «gran hombre» porque se ha comprometido con él y lleva un hijo suyo en virtud del imaginario del amor.

IMAGINARIO DEL AMOR

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El imaginario del poder nos lleva a los altos puestos de la empresa, la universidad, la política. El imaginario del amor nos permite dialogar y crecer juntos adecuadamente. El imaginario del poder llena el planeta con pocos seres poderosos que relegan a los demás a la estrechez y a la dependencia (crear riqueza, le llaman). El imaginario del amor nos permite traer más seres humanos con la confianza de que tendrán un lugar en el mundo. El imaginario del poder nos llevará a conquistar el sistema solar y tal vez la galaxia aún a riesgo de provocar un colapso gravitatorio que nos lanzará a todos por un agujero negro. Detrás estará Dios esperando para decirnos «Chicos, habéis fallado». El imaginario del amor nos permitirá vivir a todos en la Tierra contemplando el Universo y hasta visitando lo más llamativo. Entonces tal vez Dios se anime a visitarnos por Segunda Vez (a saber cuál fue la primera) y nos diga «Chicos, os habéis comportado». Es cuestión de ir con un pie científico y uno humanístico para llegar.

Y, sinceramente, creo que todo depende de la escuela.

Pobre, si no fuera por ella…

Josep Maria Turuguet
Licenciado en Prehistoria e Historia Antigua. Profesor de EGB y Primária entre 1980 y 2000. Redactor de textos escolares y enciclopedias juveniles para la editorial TEXT/LA GALERA. Autor de novela juvenil. Postgrado de Edición en la UOC. Autor del proyecto Biblioteques d'Investigació Jove y del blog LLIBRE DE TEXT: L'ANCIEN RÉGIME. Miembro de la Societat Catalana de Pedagogia y del grupo "Narració i pedagogia". Actualmente retirado.