Superar las crisis al final de nuestra vida:

¿Son tan importantes las emociones en

nuestro desarrollo vital?

Una gran mayoría de la barreras que las personas establecemos en nuestras vidas, incluso los miedos, las fobias, etc. Parecen tener un mismo origen: el miedo a que dejen de querernos, a que los demás se queden con una imagen negativa de nosotros, en definitiva, a sentirnos solos.

La segunda razón proviene de estudios realizados sobre el tema de la muerte. Autores como Kubler-Ros (1991) o Shelley Taylor (1991) en sus investigaciones con personas han vivido experiencias excepcionales en el umbral de la muerte o con aquellas que se han enfrentado a los momentos críticos anteriores a la misma, no han encontrado que estas, en sus reflexiones, se lamenten o se quejen de no haber trabajado más durante su vida.

Por el contrario, muchas de estas personas, sin ni siquiera llegar a situaciones tan criticas, se arrepienten de no haber dedicado mas tiempo a cultivar y expresar afectos profundos a sus parejas, amigos, hijos, padres, o en general, a personas con un alto valor afectivo para ellos.

Es decir, lo emocional, lo afectivo resurge como dimensión prioritaria para el óptimo desarrollo personal y se hace especialmente evidente en esta última etapa, cuando la vida comienza a verse retrospectivamente.

RESOLVER CON ÉXITO

Erikson:

Superación de la última crisis de la vida

Erikson (1970) afirma que solamente la persona que ha cuidado de cosas y de personas, que se ha adaptado a sus triunfos y a sus desilusiones, que se ha adaptado también al hecho de ser generador de otras personas o de productos e ideas es un individuo capaz de madurar las etapas de la vida en general y de resolver la última con éxito.

Según Erikson, existen diferentes estilos de vida, que tienen la recompensa de otorgar significado al esfuerzo humano. El hecho de que la persona consiguiera la integridad, haría que la muerte perdiera ese carácter atormentador que tiene en nuestra sociedad.

Por el contrario, si no se consigue esta integración se teme a la muerte. La desesperación expresa el sentimiento de que ahora el tiempo que queda es corto, demasiado corto para intentar otra vida y para `probar caminos alternativos hacia la integridad. La persona que no logra esta integridad tiene remordimientos y se encuentra desesperada.

El concepto de logro de integridad esta en aquella persona que acepta, de manera responsable, la vida tal y como la ha vivido, que es capaz de integrarla, de darle un sentido, de sentirse feliz y de acuerdo con ella, de aceptar lo que ha sido, lo que ha hecho, las decisiones que ha tomado.

Erikson pone en conexión dos conceptos fundamentales en esta última etapa de la vida: integración y sabiduría y los iguala.

Y es que el concepto de sabiduría parece centrarse más con los aspectos sociales, el autoconocimiento y los problemas de la vida personal.

Por este motivo, parecería lógico deducir que ha medida que una persona envejece, es decir, a medida que trascurre la vida se incrementa la sabiduría, ya que se tiene mas oportunidad de experiencias, las cuales potencialmente son elementos importantes para aumentar el conocimiento (Rubio y Dosil, 1994).

A RAYA

Fontana (1977) en parte de sus estudios apoya a Palmore y dice que: la actividad está relacionada con la satisfacción vital. Las personas entrevistadas pensaban que conservarse activo era permanecer joven, y al contrario, permanecer pasivo significaba hacerse viejo. Una cita del mismo investigador (Fontana, en Rubio, 1996:114) resume perfectamente esta situación “los americanos pueden haber tenido éxito liberándose a sí mismos desde la ética del trabajo, pero el monstruo de la muerte ha lanzando nuevos frentes: las actividades. A la larga, el trabajo no proporciona la identificación central de la vida para muchos, pero las actividades si lo hacen. Así ¿los individuos ancianos encuentran nuevas formas de dar sentido a sus vidas, siendo un jugador de mus, un miembro de un club de petanca, un oponente barajando las cartas, yendo a pescar, viendo la televisión, escribiendo postales, o paseando por los bosques. No sólo proporcionan sentido las actividades, sino que ellos las ven como la panacea para curar la plaga de la vejez:

«Permanecer activo es tener la vejez

a raya»

OTROS FACTORES

Parece ser que hacer cosas con otras personas es una de las estrategias que la gente considera como más eficaces para combatir la tristeza. El aislamiento; cuidado con los mayores porque, a veces, o bien tienden a ello; o bien, por circunstancias personales, terminan aisladas. El desprecio hacia los demás o el miedo a mostrarnos tal como somos son contrarios al bienestar.

Para terminar, queremos insistir en algunas características que se han atribuido a las personas más sanas y optimistas; entre ellas, destacar la vitalidad, la sensibilidad, la curiosidad, la fantasía o la veracidad, en el sentido de fidelidad a sus propias creencias e intereses. La capacidad de iniciativa y el gusto por la aventura, cualidades igualmente resaltadas, tienen que ver, en definitiva, con:

La ausencia de miedos y en suma,

con la libertad