THE ICARUS DECEPTION

No sé si alguno de vosotros habrá leído “The Icarus Deception“, de Seth Godin (creo que el título en castellano es “El engaño de Ícaro“). Si no es así, no tengo más remedio que recomendarlo encarecidamente; pues, aunque habla en general de cómo sobresalir en el mercado y la economía actual, hay muchísimas cosas que, como educadores, podemos utilizar en nuestro día a día. Eso sí, no lo leáis sin abrir el evernote o la libreta y estar preparados para tomar millones de notas.

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El señor Godin nos indica que “lo que escasea son la confianza, la conexión y la sorpresa. Estos son tres de los elementos que integran la obra de un artista de éxito”. ¿No les parece simplemente brillante? Quiero decir, como docentes o educadores somos artistas y nuestros educandos son los lienzos en blanco, impolutos, tenemos la oportunidad de descubrir la obra de arte que esconden, que está oculta. Pero para descubrir ese potencial, esa persona tan diferente y tan completa a su modo tenemos que plantear una clase donde el clima sea agradable, que incite al diálogo, a desinhibirse, dónde siempre vayamos un pasito más allá de lo esperado.

Siguiendo con el libro, hay un punto donde cita la novedad, realidad e importancia. ¡Claro! Situaciones reales, contextualizadas, que resulten relevantes y que despierten el interés del alumno. Tal vez, sea un punto que parezca poco relevante, pero Juanito difícilmente comprará 587 melones; en cambio, sí comprará un paquete de quinientos folios (curiosamente como los que ven en el rincón del material escolar, con un 500 bien grande), ¿no les resulta eso un ejemplo mucho más cercano? Y si además de eso usamos el precio que seguramente ponga en la etiqueta, ¿no será completamente real? ¿No se sentirán mucho más identificados e involucrados así? Yo lo tengo muy claro, mi clase tiene que implicarse, y para ello el primer paso lo doy yo.

CRUFT

El tercer punto del que quiero hablar hoy, se trata del cruft. Cruft viene a ser algo así como ‘desecho por antigüedad’. No entraré (hoy) en el debate de las leyes educativas y su obsolescencia (vaya, y eso que no quería entrar). A pesar de ellas, tenemos los maestros y maestras millones de herramientas y oportunidades de reinventar nuestras programaciones y de innovar. ¿Tan genial es tu programación que desde hace 5 años no te hace falta apenas cambiar algo?

No quisiera inundaros ni hacer publicidad gratuita (más) de este maravilloso libro, así que a modo de resumen, os digo: no mancilléis de cualquier forma el lienzo que son nuestros alumnos; buscad, cread y descubrid los colores, trazos y formas adecuadas a cada un@. Acercad la educación a los chicos y chicas, sed realistas; y, por favor, innovad, que vuestras programaciones no sean parte del cruft educativo.