A MEDIA LUZ

Tomen este artículo como un intento de concebir y hacer concebir ideas. La Historia puede verse desde muchas perspectivas y los profesores deberíamos intercambiarlas. Así es como lo veo ahora, a falta de seguir leyendo.

Si la Historia fuera luz, a partir del siglo V se produjo un severo bajón en nuestra parte del mundo. Un Mediterráneo bien iluminado quedó a media luz durante más o menos siglos según la orilla. En el resto del mundo, las compañías andaban a otros ritmos.

HERENCIA GENÉTICA SIMIESCA

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Si el albor de la civilización mediterrànea hubiera consistido sólo en inteligencia (caminos, puentes, burocracia, milicia…), posiblemente el apagón hubiera sido más severo. Pero afortunadamente la conciencia había prendido ya con fuerza en forma de filosofía y cristianismo.

Pueblos con un nivel de conciencia humana bajo, como los sumerios o egipcios, tuvieron que ser redescubiertos milenios después. La civilización greco-romana perduró e inseminó.

Una luz de intensidad baja fue recuperándose

y, además, se extendió

La inteligencia grecoromana con la conciencia filosóficocristiana urbanas conquistaron por debajo mientras pueblos prehistóricos nómadas parecían conquistar por encima. Igual en Arabia y oriente, sólo que allí la conciencia musulmana y las filosofías greco-persa-hindú se superpusieron precariamente.

Algo similar sucedió en distintos períodos en la China confucianista y en la India budista. A su ritmo sucedió en América sin que podamos compararnos por ser casi «planetas» distintos.

Probablemente nuestra herencia genética simiesca produce un desfase entre nuestra capacidad de resolver problemas (inteligencia) y la de ver la totalidad y los otros (conciencia). Eso nos aboca a crisis periódicas. Tal vez estemos viviendo la última por ahora.

UN MUNDO QUE APENAS ENSAYABA

La del siglo V fue grave porque se produjo en un mundo que apenas ensayaba. El cristianismo amplió la base humana de la civilización pero no tuvo aún la carga suficiente de conciencia para «ver» a eslavos o a árabes como humanos de pleno derecho y viceversa.

La prueba es que la moderna palabra «esclavo» provenga del etnónimo «eslavo». Y que cristianos y musulmanes siguieran haciéndose esclavos durante siglos. Una conciencia realmente universal estaba entonces y está aún por hacer.

Hablemos de la Edad Media en términos de crisis de crecimiento. Tal vez fue la época en que los intercambios culturales se intensificaron más: cristianización de Europa, ruta de la seda, océano Índico como lago musulmán, rutas del oro africano, viajeros intercontinentales (Ibn Battuta, Marco Polo)… El Viejo Mundo quedó constituido y se pusieron las bases para encontrar el Nuevo.

La luz que aminoró en el Mediterráneo acabó

brillando en toda Europa

Pero la civilizción global no estaba constituída. Las inmensas estepas siberianas y la ignota África subsahariana seguían amenazantes o misteriosas para el mundo histórico. La batalla final entre prehistoria e historia, entre nómadas y sedentarios estaba por darse. En el siglo XIII se repitió el esquema del siglo V a más gran escala, las invasiones turco-mongolas conquistaron por encima para, en seguida, ser conquistadas por abajo.

En este caso, la conciencia conquistadora subterránea fue aportada por las filosofías confucianista y budista y por la religión musulmana. El mundo moderno se perfila. Llenándolo con los detalles que se quiera, un esquema como éste puede llegar a cualquier aula poblada de alumnos provenientes de Paquistán, China, Marruecos o Ucrania.

REFORMADORES Y HEREJES

En el plano técnico, tal vez el mayor logro medieval fue la perfecta simbiosis entre hombre y caballo. El invento de la collera para incorporar el caballo a la agricultura, así como la adopción de la silla de montar (nueva aportación de los nómadas esteparios) y el perfeccionamiento de los arreos para carruajes permitieron la conquista relativa de las distancias terrestres. Y sólo fue paralelo al inicio de la «domesticación» del medio marino con las naves oceánicas a partir del dakkar vikingo (otra aportación de los nómadas, expertos en moverse).

En la ciudad (y el campo ligado a ella), el engranaje, el molino, el reloj, la máquina. Tal vez se habla poco de lo que la mecánica debe a la Edad Media. Y el vidrio: ventanas, vajilla, lentes, retortas… la alquimia. China no conoció el vidrio transparente, la ciencia no floreció allí. China era una, Europa, muchas… la Selección Natural. El futuro iba germinando.

En Europa, esa acumulación de energía técnica y comercial dejó un legado en piedra: castillos, monasterios, catedrales… ciudades. Y un imaginario pintado, esculpido y recamado. En medio del caos hubo siempre fruición de verdad, belleza y bondad. Y ansias cíclicas de renovación: reformadores y herejes. A menudo largamos profusamente a los muchachos sobre lo que se ve, pero discutimos poco sobre lo que se siente y la Historia es un sentimiento constante: la violencia, la angustia, el intento, el logro.

La Edad Media es intrincada en peripecias, pero

consistente en humanidad

Nada de ella es ajeno al niño y mucho menos al joven. En la lucha por el ser nacen nuevas noblezas y de ellas se desprenden nuevas corrupciones: estos son hombres míos y con ellos acudo… o no. La violencia del brazo y la violencia del corazón, el sentimiento apasionado, el amor cortés. La guerra por otros medios.

JUEGO DE TRONOS

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En la Edad Media, violencia y comercio libraron su batalla más decisiva. Hasta la batalla se convirtió en una minería de esclavos o en una puja por activos canjeables (rescates). Las ciudades amuralladas fueron los primeros microorganismos de un futuro organismo simbiótico. Hacia el final del período la contabilidad de partida doble puso el primer pilar del ADN comercial.

El comercio venció en las costas. Los interiores siguieron turbulentos. Fíjense que la llanura centroeuropea dibuja una semejanza de triángulos. Un doble nivel de incursiones: germanos, ávaros, magiares, eslavos; hunos, turcos, mongoles.

Espacios abiertos a la lucha y al sufrimiento en la Edad Media. Triángulos que protagonizaron el siglo XX y tal vez el grande siga protagonizando el XXI. Mala cosa querer protagonizar en una época como la nuestra que podría empezar a centrarse en la administración de las cosas, pero no debemos culparles, me temo que falta mucho para que los mansos hereden la tierra. Y el que esté libre de pecado… Así se unió el Viejo mundo

¿Y quién dice que la Edad Media no la llevamos puesta?

Los jóvenes deben saberlo

Josep Maria Turuguet
Licenciado en Prehistoria e Historia Antigua. Profesor de EGB y Primária entre 1980 y 2000. Redactor de textos escolares y enciclopedias juveniles para la editorial TEXT/LA GALERA. Autor de novela juvenil. Postgrado de Edición en la UOC. Autor del proyecto Biblioteques d'Investigació Jove y del blog LLIBRE DE TEXT: L'ANCIEN RÉGIME. Miembro de la Societat Catalana de Pedagogia y del grupo "Narració i pedagogia". Actualmente retirado.