La compañía lo es todo

No importa allá donde estés. NO importa qué estés haciendo. Puedes viajar al último rincón del planeta, pero una mala compañía te arruinará el destino. Quieres disfrutar de un café o una cerveza, pero un acompañante impertinente te hará desear la soledad en el bar.

En las aulas pasa lo mismo. El profesor es el acompañante forzoso del alumno. Puede hacerte desear que suene el timbre cuanto antes. Provoca soñar despierto para sortear la pesadilla diaria.

No importan las instalaciones de la escuela, ni el currículo, ni la conectividad, ni los dispositivos digitales. Todo será banal si el acompañante falla. El profesor es el transformador del aula. Tiene el poder de perder tu tiempo o de convertirlo en un recuerdo precioso.

Por eso, quiero convertirme en un compañero auténtico. Necesito ser un profesor con quien poder conversar, reír, lamentarte o disfrutar. Busco que no me rehuyan. Quiero realizar este recorrido demandando esfuerzos pero sin perder la conexión personal. Aspiro a ser un compañero que signifique algo no sólo durante diez meses.

No deseo ser sólo una fuente de conocimientos, un catálogo de viajes o la carta de un menú común.

Quiero acompañarte

mientras aprendo y enseño

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Photo credit: Who ordered these bacon rolls Via photopin (license)