¿Por qué todo cambia menos la Educación? ¿Por qué el sistema educativo está anclado en el siglo XIX, mientras que todo cambia y se adapta continuamente a los nuevos tiempos? La ciencia ha cambiado; la música ha cambiado; el periodismo ha cambiado; la cocina ha cambiado; el arte ha cambiado,… y la educación? ¿Por qué cuesta tanto el cambio educativo?

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Todos pensamos que la educación necesita un cambio. Un cambio profundo. Un cambio radical que cuestione todo lo que se ha considerado necesario hasta el momento.

Necesitamos una práctica educativa que ayude a posicionarse, en vez de dar recetas, se obsesione con las emociones, en vez de con la evaluación, que trabaje para posibilitar una democracia real y participativa, en vez de perpetuar sistemas jerárquicos verticales, que trabaje fuera del aula y no solo dentro de ella.

Necesitamos que las facultades de Educación rompan con las ideologías conservadoras, necesitamos que las personas que decidan dedicarse a la docencia se impregnen de una pedagogía de la posibilidad, una pedagogía que rompa con la reproducción, que prueben otras metodologías, incluso que se atrevan con sus propias metodologías. Metodologías que sean cambiantes según el día, el grupo y el alumno.

Necesitamos docentes valientes que se atrevan a dar el salto, agentes de cambio que apuesten por acciones transformadoras, que no tengan miedo a dar la misma importancia al contenido como a la forma. Empoderemos a los docentes, tanto a los que se están formando como a los que están en activo.

Necesitamos docentes que sepan escuchar y que tengan siempre en cuenta las necesidades, intereses y opiniones de sus alumnos. Que sepan ayudar en lo que necesiten. Docentes que muestren afecto y den la oportunidad de aprender de sus errores, docentes cuya autoridad no se imponga sino que se gane.

El profesor/a ya no es el poseedor del saber, sino que es el guía que debe ayudar al alumno a encontrar su propio aprendizaje. Los alumnos no necesitan que los profesores dominen el contenido y el conocimiento de las asignaturas, lo que nos piden a gritos son más valores, más sentimientos, más emoción y más diversión.

Sí más diversión. Si los docentes disfrutan con su trabajo, los alumnos disfrutan aprendiendo.

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Los alumnos nos piden docentes que sean capaces de conectar con ellos, de acompañarles en el complicado camino del aprendizaje, de ayudarles a disfrutar de este proceso, que les transmitan ilusión por aprender.

El alumno no puede ser una figura pasiva y receptora de conocimiento. Ya no nos vale el “alumno contenedor”. Debemos pasar de una enseñanza de la retención, almacenamiento y recitación de información a una enseñanza de análisis, aplicación y creación de saber y para ello es indispensable fomentar la curiosidad y la imaginación. La curiosidad porque sin ella no hay motivación por aprender y la imaginación para poder ver las cosas desde nuevas perspectivas.

La escuela ya no puede ser el lugar de transmisión del conocimiento, sino el lugar donde se accede a la información y donde se analiza, se debate, se valora y se aplica.

“Los niños han nacido para aprender, no para ser enseñados.” John Abbott

La escuela ha de abrirse a la creatividad y a la innovación, a los valores y a las emociones. Una educación que se base en la creatividad, en la innovación y en los valores es una apuesta segura para conseguir que nuestros niños y jóvenes puedan ser adultos capaces de adaptarse a los cambios y sean capaces de proponer soluciones efectivas a diferentes situaciones.

Queremos docentes que hablen con sus alumnos, no que hablen a sus alumnos; queremos docentes que aprendan con sus alumnos, no que enseñen a sus alumnos.

“Los alumnos comienzan la escuela con una gran imaginación, curiosidad y creatividad; hasta que descubren que es más importante saber la respuesta correcta que hacer alguna pregunta interesante.” Hal Gregerser

La sociedad actual necesita de personas innovadoras y creativas capaces de dar respuestas distintas a los problemas de siempre y de dar soluciones eficaces a los problemas que están por venir. En este mundo en permanente cambio, la transformación de la escuela no es una opción, es una necesidad y empieza a ser urgente.

La escuela ya no puede ser solo un lugar para transmitir conocimiento, sino un espacio para crearlo y compartirlo. La escuela ya no puede ser un lugar donde el profesor habla y los alumnos escuchan, sino que debe ser una gran plaza donde se comparta la información y donde se debata y se pueda opinar de todo.


Apostemos por cambiar la educación, ¿quién se apunta?

  • Angeles

    Un artículo movilizador, inspirador y lleno de energía positiva!!! Excelente. Yo también estoy a favor del cambio en la educación.

    • natàlia

      Gracias Angeles, de cada vez somos más los que creemos en un verdadero cambio educativo. Entre todos lo haremos posible. Un abrazo

  • Paquinho Paco

    Suscribo totalmente el artículo. ¿Por dónde empezamos?

    • La tía de Paco.

      Hay que empezar ya.
      Ayer ya es tarde. Hoy es el día.

  • Carolina Greciano

    Gracias por este artículo, nos encanta. Lo compartimos en nuestros perfiles. Enhorabuena!!! @almacendejuegos