Me ha resultado difícil elegir un tema para mi primer artículo en INED21. Llevo varios días reflexionando  sobre cuál sería el mejor para comenzar. El nuevo rol del docente me parecía un buen comienzo, quizás porque lo vivo muy de cerca en mi trabajo. El liderazgo educativo y su impacto en los resultados del centro se posicionaba también con fuerza, compitiendo en interés junto a la implantación de sistemas de colaboración entre los docentes intra e intercentros. Y por qué no comenzar reflexionando sobre los programas de desarrollo profesional, cuya reconocida importancia se riñe con su escasa y a veces torpe implantación.

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Pero no. Ninguno de ellos se ha posicionado mejor que el futuro. Ya lo tengo claro. Es el futuro del sistema educativo el primer tema sobre el que quiero compartir mis reflexiones en este foro. Cuando nos planteamos un cambio, ya sea a título individual o como equipo, nos ayuda mucho imaginar ese futuro que queremos alcanzar para ponernos en acción y empezar a construirlo. Lo que me propongo hoy es que lo identifiquemos, lo miremos de frente, lo percibamos grande o pequeño según desde dónde lo observemos, pero que vayamos apuntando pinceladas para no despistarnos en nuestro camino. Y todo ello, sabiendo que es un futuro “fluido”, en cambio permanente y con certezas con periodos de caducidad cada vez más pequeños.

El debate sobre el futuro de los sistemas educativos es abundante. Existen infinidad de expertos que se reúnen en congreso y elaboran informes sobre sus conclusiones. Y voces muy reconocidas que dedican su tiempo y energía a expandir sus ideas.

El informe Horizon 2014 K12 primaria y secundaria es uno de ellos. Me ha gustado especialmente por su simplicidad. Identifica tendencias y tecnologías emergentes y las distribuye en función de un horizonte temporal de implantación. Tienen cabida temas como la reconsideración del papel del docente, los enfoques a aprendizajes más profundos, el uso creciente de modelos de aprendizaje híbridos y la reconsideración del funcionamiento de los centros escolares.

¿Conseguiremos la receta para la educación perfecta para el siglo XXI? Los expertos del Future Trends Forum analizaron y recogieron en un informe algunos de los ingredientes clave que, sin duda, deben estar contemplados en esta receta mágica que logre formar a los ciudadanos del siglo XXI para convivir y superar los grandes retos a los que se enfrentan. Permitidme destacar una metáfora señalada en su prólogo firmado por Gordon Freedman. “Las escuelas y la educación superior siguen marcadas por unos tiempos muy precisos, un lugar muy concreto, un conjunto de roles establecidos, la posición inferior de los estudiantes y un conjunto deliberado de contenidos. Se trata de un mundo con muchas prescripciones. El siglo XXI, se comporta justo de la forma contraria. Es cada vez más abierto, las fronteras institucionales casi carecen de significado y personas de todas las edades participan de muchas formas distintas. Es un choque frontal de mundos. Lo que yo llamo la «nube» frente a la «niebla». Sabemos que la «nube» se ha convertido en sinónimo de «virtual», controlado por la Web o las redes móviles, con base en un servidor. La nube aprende muy rápido de sus usuarios. La «niebla», por el contrario, es lo que ocurre en las escuelas, en la educación superior y en los círculos políticos. A diferencia de las nubes, que forman una capa útil sobre nuestras cabezas, la niebla nos envuelve, velando la visión clara de lo que ocurre en el espacio educativo a nuestro alrededor. La niebla de la educación es una mezcla densa de inercia histórica, pérdida burocrática de imaginación y atascos legislativos. En la última década, se asumió que la «tecnología» despejaría la niebla, pero no lo ha hecho. De hecho, en algunos ámbitos se ha condensado la niebla con más agentes en un ámbito ya atestado de retórica política, inacción.”

La niebla de Freedman me recuerda a las inercias a las que alude Ismael Sanz Labrador, economista, Director del Instituto Nacional de Evaluación Educativa del Ministerio de Educación. “El sistema educativo cuenta con muchas inercias. Es además un sistema plagado de excusas por parte de todos los actores: se excusan de los resultados señalando que España viene de muy atrás, también se utiliza como coartada el nivel socioeconómico, los recursos con los que se cuenta, el nivel previo del alumno… Todos nos excusamos en algún factor.” Desde su punto de vista, el cambio educativo tiene que ser compartido por todos los actores: docentes, familias, alumnos Comunidades Autónomas y Ministerio. Y Lo  primero que hay que asumir es que es una tarea compleja en la que hay que contar con los docentes y alumnos. Lo segundo es basar las políticas educativas en evidencia empírica rigurosa y científica. Dejar de lado los sesgos, opiniones, ocurrencias y cambiarlas por evidencias.

Sugata Mitra, Profesor De Tecnología Educativa (Facultad De Comunicación, Univ. De Newcastle, Gran Bretaña), es también muy categórico “No tenemos que mejorar las escuelas, sino reinventarlas para nuestra época, para nuestras necesidades y para el futuro”.

¿Y por donde empezamos?. Esta decisión es bastante más difícil que la mía de tener que elegir un tema para este artículo. No considero que exista una única respuesta válida. Sólo me atrevo a aventurar dos ideas que nos pueden resultar útiles en este camino del cambio e innovación. Me refiero a la “realidad líquida” y al “isomorfismo”.

En este proceso de acercamiento al futuro del sistema educativo, contaremos con pocas certezas. Me atrevería  a aventurar que las únicas con las que contaremos de modo fehaciente serán las evidencias científicas en las que se base un sistema de aprendizaje determinado. El resto, contextos, personas, recursos, plazos, alumnos y familias, serán diferentes en cada situación. Incluso con un mismo sistema educativo se pueden construir centros y proyectos distintos. Nos movemos en una realidad “líquida”, en términos del Sociólogo Zygmunt Bauman. Como él alude, venimos de una modernidad sólida. Era “el tiempo de las grandes fábricas empleando a miles de trabajadores en enormes edificios de ladrillo, fortalezas que iban a durar tanto como las catedrales góticas. Sin embargo, la historia decidió un camino muy diferente”.”Hoy, la mayor preocupación de nuestra vida social e individual es cómo prevenir que las cosas se queden fijas, que sean tan sólidas que no puedan cambiar en el futuro. No creemos que haya soluciones definitivas y no sólo eso: no nos gustan. Estamos acostumbrados a un tiempo veloz, seguros de que las cosas no van a durar mucho, de que van a aparecer nuevas oportunidades que van a devaluar las existentes. Y sucede en todos los aspectos de la vida. Todo cambia de un momento a otro, somos conscientes de que somos cambiables y por lo tanto tenemos miedo de fijar nada para siempre. Ser flexible significa que no estés comprometido con nada para siempre, sino listo para cambiar la sintonía, la mente, en cualquier momento en el que sea requerido. Esto crea una situación líquida. Como un líquido en un vaso, en el que el más ligero empujón cambia la forma del agua. Y esto está por todas partes.”

Para acercar nuestros centros educativos al futuro, además de ser flexibles, sabiendo convivir en esta realidad “líquida”  y vencer las “nieblas” con las que nos encontremos me parece muy útil rescatar el término isomorfismo, para identificarlo y desafiarlo.

Enrique Dans alude a él en uno de sus post en los que reflexiona sobre la innovación en las empresas. Isomorfismo es “la tendencia de las organizaciones a parecerse cada vez más en sus estructuras y procesos a su entorno normativo. Todos los bancos tienden a parecer un banco, todas las compañías eléctricas suelen ser muy similares, todas las universidades son prácticamente idénticas entre sí, y todas las empresas fabricantes de automóviles parecen cortadas por el mismo patrón”.

No surge por casualidad, ya que se trata de buscar eficiencias en cómo hacer las cosas en función de una lógica de un momento determinado. Proviene de la propia industria, es intrínseca a ella. Es la propia industria la que dota de normas y procesos estandarizados que son esparcidos por sus profesionales de una organización a otra.

Siguiendo con el símil de Dans refiriéndose al mundo empresarial, en el proceso de innovación para acercar vuestro centro educativo a las realidades de un futuro cada vez más cercano, tendréis que identificar el isomorfismo y desafiarlo para evitar la inercia que os lleve a no diferenciaros de otros centros. Si queréis ser innovadores, como dice Dans, “haceros una idea de que vais a romper cosas”.

¿Por dónde empezamos?


Referencias:

Teresa Aranguren
Socia de Vesper Education. Es experta en facilitar y gestionar cambios organizativos y culturales, identificar y desarrollar talento y asesorar a directivos en el liderazgo de sus equipos. Compagina esta actividad con la docencia en la Universidad de Deusto y la impartición de asignaturas específicas de RRHH en diferentes MBA. También participa en el programa de coaching de la DBS. Es licenciada en Derecho Económico por la Universidad de Deusto y Máster en Gestión y Desarrollo de RRHH por la UPV. Coach certificada (executive y de equipos) por la International Coach Federation y Máster en Educación y Nuevas Tecnologías por la UDIMA. Doctoranda en Ocio y Desarrollo Humano e investigadora sobre los procesos de transformación y el liderazgo educativo.

POST SIMILARES

  • Olga F.M.

    Enhorabuena Teresa por tu primer artículo.Desde luego invita a la reflexión. Gracias por ello.

    En mi caso su lectura me ha llevado a preguntas :”¿para qué el sistema educativo?, ¿para qué ciudadanía?, ¿para qué futuro , uno ya construído o uno por
    construir?”.
    El sistema educativo es político, por lo tanto nada en él es accidental (contenidos, objetivos, horarios, metodologías, recursos, fases, profesionales, etc. ) y refleja intereses concretos, responde a cosmovisiones concretas y a un modelo de sociedad y ciudadanía concretos.

    Romperlo, por tanto, implica romper con el sistema establecido ( qué bien se entiende desde esta visión el isomorfismo del que hablas!!).

    ¿Quién se propone hacerlo?.

  • Ssociólogos

    Gracias por tu referencia Teresa. Un saludo. Santiago.