En estas entrevistas porosas, de reflexión pausada, que intentamos desarrollar en el Magazine INED21, hoy tenemos a Hugo Pardo Kuklinski. Argentino, y afincado en España desde hace 14 años, es fundador y Director General de Outliers School. Doctor en Comunicación por la Universitat Autònoma de Barcelona. Fue Visiting Professor, HCI Group Stanford University (2007 al 2009) y Visiting Researcher at School of Arts and Media, Tampere Polytechnic, Finlandia (2006). Es autor de obras como: “Planeta Web 2.0. Inteligencia colectiva y medios fast food. Cristóbal Cobo, H. P. Kuklinski, 2007, GRID- UVic“; “Geekonomía. Un radar para producir en el postdigitalismo. H. P. Kuklinski, Col.lecció Transmedia, 2010″; y su última obra que recomendamos, “Opportunity Valley. Lecciones aún no aprendidas de treinta años de cultura digital. H. P. Kuklinski, Outliers School, Barcelona, 2014. Asimismo es coautor, junto a Carlos Scolari, del blog: DIGITALISMO.COM, una referencia de la blogosfera en español.

Es uno de los observadores actuales más lúcidos de nuestro presente digital, y con amabilidad ha accedido a una entrevista con el Magazine INED21. Gracias por su interés, y les dejamos con él directamente. Disfruten: pocos géneros tan agradecidos como la entrevista, cuando nos lleva a lugares inesperados.

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1. Has afirmado muy gráficamente: “Si el más inteligente del aula es un profesor, hay un problema. El más inteligente del aula tiene que ser la red que se configura allí”. Si tuvieras que escoger algunos roles para ese nuevo docente del s. XXI, ¿cuáles serían y el porqué de los mismos?

Principalmente, el docente debe ayudar a conformar esa red. Si solo se dedica a divulgar y a hacer broadcast, no da margen para la creación de redes. Lo peor es que el alumno a veces es más conservador que el profesor y se siente muy cómodo en un rol pasivo, con los brazos apoyando la cabeza, escuchando y consultando su móvil cada 10 minutos. Si lo movemos de su zona de confort pasiva, se siente incómodo e incluso a veces surge un conflicto. Hace unos días un alumno le comentaba a un compañero antes de empezar una sesión de Design Thinking que yo coordinaba: “tenemos 4 horas de clase. Será duro”. La crisis de la educación formal, especialmente de la universidad es muy grande. No entiendo la falta de motivación de los alumnos y su actitud centrada en la evaluación. En titulaciones donde no existe el monopolio de la acreditación (como Derecho, Medicina) a veces no le encuentro el sentido a realizar una carrera universitaria, el alumno ni siquiera sabe a qué va y no encuentra motivación ni siquiera en espacios de Lab o espacios informales de learning by doing. En cambio, en nuestra experiencia de Outliers School (donde no hay oferta de acreditaciones de ningún tipo), la dinámica funciona correctamente, es muy intensa y nadie piensa en las horas que lleva el proceso, que normalmente son full-time, de 8 horas por día, durante varios días.

Pero volviendo a tu pregunta, en mi nuevo libro, menciono varios roles docentes con foco en la evaluación y los espacios de flujo. Cito tres ideas textualmente:

  1. Promover la evaluación continua y diferenciada, y crear acciones específicas para fomentarla. Esto les otorga a los estudiantes la sensación de control sobre su propia educación y es el mejor método para romper la dinámica de la medición que persiste en forma acrítica en la cultura institucional universitaria.
  2. Diseñar motivadores intrínsecos, que puedan aportar valor a la conversación social en red. Evitar objetivos o motivadores extrínsecos que estén ligados a la asignatura en forma de recompensa arbitraria -la calificación o el hecho de aprobar la asignatura-, favoreciendo el razonamiento en sincronía con la vida cotidiana y la visibilidad profesional.
  3. Propiciar pedagogías de acción para avanzar lenta pero continuamente en la adquisición de conocimiento. Se denomina paso de bebé. Se aprende mejor cuando al problema de aprendizaje es abarcable al educando. Hacer el mundo más accesible para aprenderlo.

2. Cito una expresión suya de una anterior entrevista: “(…) hay muchas ideas innovadoras que intentan cambiar la pedagogía docente-céntrica.” (Revista Semana, 13/04/2014). Desde ella, ¿nos podrías explicar los ejemplos de esas ideas innovadoras que consideres más importantes?

Con respecto a estas metodologías innovadoras de aprendizaje haciendo, les recomiendo a docentes y lectores que revisen el proyecto Circópolis, que hemos creado desde Outliers School. Se puede revisar desde https://medium.com/@Circopolis. Allí hemos escogido 12 prácticas para llevar al aula en educación fomal básica. Estas prácticas son: pensamiento de diseño (design thinking), medallas abiertas o insignias digitales abiertas, pedagogía entre pares, artefactos de futuro, Pecha Kucha y otros formatos breves de presentación de ideas, producción de recursos multimedia (creación de cortometrajes o videoclips) que permite conectar el aula con la vida real, generación de ideas de manera lúdica y bajo lógicas de gamificación, Scratch y otros paquetes informáticos, primeros pasos en Arduino, escritura colaborativa a través de CM o gestores de contenidos. Existen muchas más prácticas pero aquí tenemos algunas muy relevantes para modificar la dinámica del aula y rediseñar los roles de docentes y alumnos.

No me quiero repetir a lo que ya escribí en mi último tríptico de cultura digital (Planeta Web 2,0, Geekonomía y Opportunity Valley). Les invito a leer tres textos que trabajan con profundidad sobre tu pregunta, los tres textos son de miembros del equipo de Outliers School. Me refiero a “Aprendizaje Invisible” (2011), de Cristóbal Cobo y John Moravec; del mismo John Moravec “Knowmad Society” (2012), y en menor medida mi último “Opportunity Valley” (2014). Los tres trabajos son de descarga gratuita.

3. Cuando hablamos de la universidad, nos estamos refiriendo a una institución central de la cultura occidental que nace en la Edad Media, ¿cuáles son los principales cambios que debe adoptar para que siga teniendo sentido en nuestro s. XXI?, ¿podrías citar y explicarnos algunos modelos globales de una universidad a la altura de los retos de esta época hiperconectada?

En la universidad que yo trabajo en España desde 2004, el 95% de los estudiantes y alumnos son del territorio, no tienen experiencia internacional, tienen las mismas costumbres culturales, hablan el mismo idioma y basan todas sus estrategias pedagógicas en la presencialidad.  Cada vez son más grandes las limitaciones de centrar la experiencia pedagógica en conocimientos empaquetados para un conjunto uniforme de estudiantes en un espacio físico único como el aula. Me resulta sorprendente -y me pasa a mí todo el tiempo en la universidad- que cuando el profesor no va al aula “no tenemos clase”, o peor aún, cuesta mucho trabajar de manera grupal y colaborativa en el aula, sin la intervención del docente como mediador controlador del proceso.

Ese modelo no tiene que ver con la educación en espacios de flujos. Eso implica un limitado entendimiento del espacio-tiempo que no se adapta a las pedagogías de la educación formal del siglo XXI: espacios dinámicos 7/24, globales, de makers y centrados en el binomio presencialidad-virtualidad, con más tutorización individual y grupal por proyectos basados en resolución de problemas.

Prefiero focalizarme en un aspecto central. Se entiende al espacio como una tecnología. En el postdigitalismo, los espacios físicos se transforman en ecosistemas multitarea adaptables con una infraestructura de conectividad, para la mayor y mejor formalización de redes y lazos sociales débiles. Con una arquitectura de la conectividad más sofisticada y sin barreras, se generan más y mejores conexiones. La consolidación de tal concepción móvil de espacio-tiempo reconfigura el hábitat hiperlocal de la universidad. Las universidades globales, con diferentes perfiles y nacionalidades de sus estudiantes, son las que mejor se adaptan. El modelo de élite norteamericano lo consigue por sus buenas prácticas de captación de talento. Según el U.S. Bureau of Labor Statistics de EEUU, la mitad de los ingenieros y trabajadores en el sector científico y tecnológico de Silicon Valley es de origen extranjero.

4. Llegas al tema educativo desde el ámbito de la reflexión sobre la comunicación, ¿cuáles son las características de nuestra nueva ecología comunicativa?, ¿cómo afecta a los sistemas educativos?

La comunicación digital afectó a todos los ecosistemas basados en la intermediación. Lo venimos diciendo hace años y seguirá produciéndose la desintermediación en los próximos años, incluso en entornos donde no podríamos imaginar. En el híbrido entre desintermediación y sistemas educativos, en 2012, con Cristóbal Cobo y Carlos Scolari escribimos el artículo: “Should we Take Disintermediation in Higher Education Seriously?: Expertise, Knowledge Brokering, and Knowledge Translation in the Age of Disintermediation. Creo que aún tiene mucha vigencia. La digitalización afectó de forma radical todas las intermediaciones entre productores y consumidores, entre productores de contenidos entre sí. Y la educación formal es una de estas ecologías.

5. Evgeny Morozov desarrolla una obra crítica, que abre muchos interrogantes, en esta línea reflexiva: ¿cuáles son las principales sombras y peligros que el ciudadano padece en esta sociedad hiperconectada y ubicua?, ¿qué estrategias o resistencias, individual y socialmente, podemos tener o desarrollar frente a lo anterior?

He optado por desarrollar un pensamiento optimista pero a la vez crítico sobre lo que está sucediendo. Lo denomino “la dimensión política ignorada de la contracultura digital. Escribí sobre este tema hace unos días en digitalismo.com, aquí. También lo desarrollo con mayor profundidad en el epílogo de mi nuevo libro.

En las lecciones de 30 años de contracultura digital, analizo la frase: “No me dobles, enrolles o mutiles.. Este era el texto de las tarjetas perforadas de IBM desde la década de 1950, pero fue usado como eslogan por los estudiantes de la Universidad de California-Berkeley como una consigna de lucha libertaria en los años 60 y sirvió como referencia en los inicios del digitalismo en el Silicon Valley. Debemos volver a esa idea. Todo lo que signifique violar la libertad individual o controlar lo que hacemos en la Red es negativo para ciudadanos y debemos estar alerta. El mayor riesgo de la ubicuidad digital es que la ecuación de poder de la red se está trasvasando luego de tres décadas, desde los originales geeks -surgidos muchos desde cierto hippismo altruista- a las multinacionales que cotizan en el índice Nasdaq para satisfacer a sus accionistas pensionados, y gobiernos paranoicos de su seguridad nacional.  La pregunta es, ¿qué sucederá si los ciudadanos no toman el control definitivo de la gestión de las redes e impiden que los gobiernos y las corporaciones utilicen los datos de todos para fines de espionaje o manipulación? Vivan los jardines abiertos, pero sin acosadores. Prestemos atención al Marco Civil da Internet que se ha legislado en Brasil. Esta normativa garantiza el derecho civil a la privacidad de la información, además de legislar sobre la importancia de mantener la neutralidad de Internet, diseñar una estructura de gobierno abierto, y enfatizar en el derecho ciudadano del acceso a Internet.

Existen otros peligros que no surgen directamente de la pregunta que me haces, pero que para mí son muy relevantes. Me refiero a los condicionamientos del software y de muchas plataformas para realizar ciertas tareas. Jaron Lanier (2014) alerta sobre los nuevos monopolios digitales. Dice Lanier: “la disrupción y descentralización de poder coincide con una intensa y aparentemente ilimitada concentración de poder.” Esto parece una contradicción pero no lo es si se comprende la naturaleza del poder en el digitalismo. Descentralizar el statu quo del siglo XX para crear nuevos ecosistemas de comunicación digital muy concentrados, aunque en este caso basados en el valor. Lanier alerta: “el cambio salvaje de perspectiva es que las tecnologías en red pueden hacer que las compañías que diseñan y lideran estas interacciones se vuelvan gradualmente el escultor de su propio entorno”, dejando al usuario condicionado a decisiones ajenas, como sucedía con los históricos monopolios. Nos salva cierto darwinismo digital y la actitud del usuario de salirse cuando lo crea oportuno, pero carecemos de un espíritu más crítico para navegar en las redes digitales.

6. En tu obra: “Geekonomía. Un radar para producir en el postdigitalismo. 2010″, analizas la nueva geografía de la economía postdigital, ¿podrías explicarnos tu afirmación “los geeks son los nuevos escribas del mundo”?

En la Geekonomía, son los geeks quienes, a su modo, rediseñan la economía convirtiéndola en geekonomía. A su vez son ellos quienes configuran los formatos de nuestras relaciones personales. Desde la irrupción de Internet y la computación personal, los geeks son los nuevos escribas del mundo, capaces de crear los instrumentos que utilizan, o apropiarse de manera especial de los ya creados. Ellos configuran y la sociedad consume. Al comienzo del nuevo siglo son los geek quienes están al frente del capitalismo. La geekonomía se hace fuerte en la construcción de las redes, y su clase social dominante, la netocracia, ocupa los lugares más relevantes en la economía globalizada, desplazando a políticos y burócratas. Si construyo la red y la controlo, tengo poder. Siempre ha sido así, pero ahora la dinámica del poder del diseño de las redes se desplazó hacia Silicon Valley.

7. En tu opinión, ¿qué consecuencias sociopolíticas más importantes están produciéndose con la comunicación en la Red?

Comparto el Manifesto Wired, en su versión italiana de diciembre de 2013. Para mí resulta una declaración política a la que me adhiero.

  1. La innovación no es tecnología, es cultura.
  2. La innovación no pide permiso, sino que recompensa al mérito y no tiene miedo de canibalizarse a sí misma.
  3. La crisis es insuperable solo para aquellos que ven el presente con los ojos del pasado.
  4. No estamos satisfechos con el decrecimiento feliz.
  5. La distinción entre lo real y lo virtual no existe. Nuestro mundo es digital.
  6. Reivindicamos el fracaso: lo importante no es permanecer de pie sino la velocidad con la que te vuelves a levantar.
  7. En Italia existen hackers y makers desde hace diez siglos: se llaman artesanos. En cambio, ahora estamos viviendo la tercera Revolución Industrial.
  8. Nuestras excelencias permanecen aisladas. Necesitamos nuevos mapas que las conecten y crear las condiciones para reiniciarlas.
  9. El desarrollo comienza por los espacios urbanos locales y globales, lugares de la economía creativa donde se cruza la innovación.
  10. El futuro es el presente.

8. No me resisto a sondear perspectivas de diferentes disciplinas que están analizando nuestra realidad actual con una gran influencia. Te propongo tres autores, y que nos desarrolles lo más interesante de su obra desde tu lectura personal: Manuel Castells, Lev Manovich, y Henry Jenkins.

De Manuel Castells soy un absoluto fan. Admiro su rigor y toda su obra. Su tratado político: “Comunicación y Poder”, debería ser de lectura obligatoria para la clase política en Iberoamérica y en carreras de humanidades, comenzando por una idea central: el poder depende del control de la comunicación y el contrapoder de romper dicho control. Castells analiza el poder como una relación y no como un atributo. Un mensaje es eficaz únicamente si el receptor está dispuesto a recibirlo y a la vez puede identificar al mensajero y éste es de fiar. Ese es el problema con la comunicación política de hoy: su mensaje no es eficaz porque los interlocutores no son de fiar. En mis primeros años de profesión, trabajé en Argentina en comunicación política y puedo afirmar que es una comunicaión de segunda categoría, basada en falsas premisas y carente de argumentos sólidos y racionales. Cito a Castells: “El poder se basa en el control de la comunicación y la información. Ya sea el macropoder del Estado y de los grupos de comunicación o el micropoder de todo tipo de organizaciones.”

En “Software takes command”, Lev Manovich teoriza sobre esta idea: el diseño del software condiciona la interacción del usuario. No hacemos lo que queremos sino lo que el software nos deja hacer. Analizo con profundidad sus ideas en el epílogo de Opportunity Valley. De Jenkins no me siento capacitado  para opinar. La referencia obligada sobre Transmedia Storytelling en Iberoamérica es mi colega y amigo Carlos Scolari y su blog hipermediaciones.com. También escribe sobre el tema en nuestro blog conjunto digitalismo.com.

9. He leído con atención tu última obra: “Opportunity Valley. Lecciones aún no aprendidas de treinta años de cultura digital. Outliers School, 2014.”. Aparecen muchas temáticas de interés, pero me centraré en la educación y en el aprendizaje, y seguiré la idea de M. Castells, que enuncias como punto de partida a un capítulo imprescindible de tu obra (04. Sobre la arquitectura del aprendizaje. La fractura definitiva del espacio-tiempo): una sociedad red está organizada con nuevas lógicas de tiempo de aprendizaje veinticuatro horas, y espacios de flujos, ¿cómo afecta a la educación y el aprendizaje actualmente?, ¿puedes darnos algunos ejemplos donde visualicemos tus respuestas?

Te lo mencionaba anteriormente. Debemos entender el espacio como una tecnología más. En la educación formal, este rediseño debería partir de dos premisas: 1. Deslocalización del puesto de trabajo (para el docente) y del espacio de estudio (para el alumno). 2. Espacios físicos multiformato adaptables para promover el aprendizaje en red.

En el caso de las estructuras endogámicas de la educación formal iberoamericana, un rediseño arquitectónico resultaría atractivo en todos los sentidos, tanto para transformar la experiencia del aula como para evitar la fuga de talento local y captar talento internacional más competitivo. En el libro, hablo de “Espacios LEGO para fomentar modelos mentales de construcción autónoma de conocimiento.” Ejemplos los encontramos en la mayoría de FabLabs, HackersLabs, MediaLabs o start-ups donde las personas se reúnen para HACER y CREAR cosas.

10. Finalizando y siguiendo una costumbre, ¿cómo sintetizarías en tres claves la educación del s. XXI?

Existen muchos teóricos del cambio y menos hacedores del cambio. Mi advisor en Stanford U siempre nos decía que trabajáramos en tres fases: 1. Prototipar reduciendo el ruido y focalizando en la usabilidad de los sistemas y en su eficacia; 2. Iterar con el usuario y volver a prototipar, y 3. Prototipar nuevamente. Allí están mis tres ideas. La clave es integrar al usuario de la educación al proceso de diseño de las prácticas pedagógicas, iterar con él y prototipar soluciones. Nosotros lo hacemos con Outliers School y existen muchas prácticas que lo hacen.

Un bonus track que propongo es eliminar los exámenes memorísticos o a libro cerrado y rediseñar complemente la evaluación. En una educación centrada en la evaluación, el proceso es secundario, todo el foco está puesto en la evaluación final. En 2011 renuncié a la universidad española en la que trabajaba hace ocho años porque me sentía un poco quemado con lo que veía en el aula y en la organización. Esto escribí en ese momento y quisera compartirlo nuevamente. Creo que engloba muchas de mis ideas sobre el tema: http://www.digitalismo.com/un-estudio-de-caso-sobre-la-universidad-espanola/

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Gracias por sus respuestas, Hugo. Es personalmente un placer poder entrevistarte, y poner al alcance de nuestros lectores varias de tus líneas de reflexión. Aún así, seguimos pensando que no hay mejor homenaje que la lectura directa de la obra de un autor. Por ejemplo: “Opportunity Valley. Lecciones aún no aprendidas de treinta años de cultura digital. Outliers School, 2014.“, de Hugo Pardo Kuklinski. Sintética, actualizada, y siempre estimulante para un lector de la cultura contemporánea.

Nos despedimos, pero ojalá pronto vuelvas a estar con nosotros. Te esperamos en otra buena ocasión, aquí tienes siempre un espacio para tu reflexión: Hugo Pardo Kuklinski, imprescindible. Gracias desde el Magazine INED21.