1. EL CAMBIO

La trayectoria del cambio educativo dibuja los avances de un ámbito de estudio poco habituado a los éxitos. Hagamos un «repaso superficial» de su corta historia: Arrancamos con el «síndrome post-Spuknit», que pone de manifiesto el sentimiento de frustración imperante, en la comunidad educativa, desde la década de los años sesenta del siglo XX. Si tenemos en cuenta las esperanzas que alentó, en lo relativo al cambio de las instituciones educativas –en aras del progreso socioeconómico–; estos «prometedores augurios» se vieron truncados por el fracaso que acompañó al despliegue de los grandes proyectos de cambio curricular «centro/periferia». La frustración se ha visto, en parte, atemperada con la incorporación de aproximaciones más comprometidas con los aspectos prácticos…

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1.1.   P2P

Peer to peer (i.e.: ‘producción entre iguales’ –P2P, por sus siglas en inglés–) es la etiqueta que da nombre al modelo de comunicación de la nueva clase de trabajo cognitivo. Hace referencia al hecho de que la mayoría de los trabajadores –en los países occidentales– ya no están involucrados en el trabajo de la fábrica; sino que son «trabajadores del conocimiento» (que desarrollan su actividad al amparo de la «ECONOMÍA DEL CONOCIMIENTO»); bien sea de índole cognitiva (i.e.: de contenido), bien sea de servicio. No en vano, hay una fuerte conexión entre los valores P2P –como la «apertura», la «participación», y la «orientación al bien común»– y las condiciones estructurales de esta nueva clase de trabajadores.

De hecho, el modelo P2P aúna las condiciones ideales para el trabajo cognitivo orientado al aprendizaje colaborativo, a saber:

  1. favorece la participación de todos aquellos que puedan contribuir a la idoneidad de materiales;
  2. asume que el conocimiento debe ser compartido;
  3. promueve que dicho conocimiento deba estar a disposición de todos aquellos que lo necesiten.

Además, el modelo P2P atiende las necesidades de los «trabajadores cognitivos», quienes:

  • No se dedican, principalmente, a la producción a largo plazo.
  • Siguen trayectorias profesionales que pueden ser muy flexibles.
  • Se ven obligados a cambiar: de trabajador asalariado, a consultor independientes free lance; de consultor, a empresario («emprendedor»); y así, de manera cíclica.

1.2.   EMPRENDIMIENTO Y FORMACIÓN

Una de las principales conclusiones que emana del estudio del mercado de trabajo es la de que «emprendimiento» y «formación» deben «ir de la mano» en una nueva sociedad del conocimiento. He aquí los itinerarios posibles para que eso se produzca:

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Como vemos, el esquema es complejo –ciertamente–, pero se adapta a una concepción global del nuevo modelo de emprendimiento y de la nueva concepción de educación, conceptos que aparecen unidos de manera indisoluble.

De esta manera, desaparecen los compartimentos estancos y las localizaciones a ultranza; y aparecen los nuevos temas de colaboración, la predisposición al pensamiento crítico, la estructura de «Redarquía» –que promueve valores de transparencia y confianza–, y, por encima de todo, la «Excelencia personalizada» –que facilita que nadie se quede fuera del sistema–.

En el mundo del empleo, la aplicación de estos conceptos «funciona» si se lleva cabo por parte de todos los trabajadores –si cada uno de ellos da su toque personal e imaginativo, si promueven los valores de transparencia y confianza en todo lo que hacen–.

1.2.1. PKM

Ahora bien,  si al conjunto de trabajadores se le obliga a realizar la misma tarea –i.e.: «a todos lo mismo»–, de manera rígida y estandarizada; entonces, la utilización de las redes sociales para el progreso del Personal Knowledge Mastery (i.e.: ‘Dominio en el desarrollo del conocimiento personal’ –PKM, por sus siglas en inglés–) no funciona; puesto que el «PKM es un conjunto de procesos –construidos de manera individual–, que nos sirven de ayuda para dar sentido a nuestro mundo y para trabajar de manera más eficaz. PKM implica ‘la toma de control del desarrollo personal, y la conexión permanente en la «era red».

  • Desarrollo personal (Personal): de acuerdo a las habilidades, intereses y motivaciones personales. (‘No dirigido por fuerzas externas’.)
  • Desarrollo del conocimiento (Knowledge): implica la comprensión de la información y el uso de la experiencia con el propósito de actuar en consecuencia. (‘Saber qué, saber quién, saber cómo’).
  • Dominio (Mastery): supone la culminación del proceso de transformación del  aprendiz en el maestro –experto– que crea y comparte conocimiento. (‘El experto no necesita supervisión’.)»

Por todo lo anterior, si entendemos que la creación de conocimiento supone un valor añadido y que el uso de las redes sociales contribuye a su promoción; en el mundo del emprendimiento –del trabajo– deben adoptarse metodologías 2.0, esto es:

  • Dejar fuera las Jerarquías verticales.
  • Otorgar mayor responsabilidad y compromiso a los trabajadores.
  • Promocinar las «Redarquías transversales».
  • Lograr mayor productividad, mejor formación y, por tanto, valor añadido.

1.2.2. LIDERAJE

Necesitamos una nueva manera de liderar los nuevos procedimientos de los que venimos hablando –en el ámbito social, educativo y laboral–. La nueva noción de «lideraje» se define como la ‘capacidad de captar seguidores’. Estos, por propia voluntad, confían en la capacidad del líder para alcanzar las metas de grupo a las que, de manera individual, ninguno podría aspirar. Por ello,  el líder debe ser acreedor de las siguientes cualidades:

  • Empatía (capacidad de identificarse con las necesidades de otros).
  • Constancia.
  • Habilidades comunicativas.
  • Ejemplaridad  –por medio de la conducta–.

Ahora bien, no debemos confundir «lideraje» con «jefatura», pues el segundo es un concepto inherente al cargo de Jefe. Asimismo, un buen líder debe ser capaz de dirigir un grupo y, al tiempo, en el rol de «emprendedor» –de «innovador»–, debe ser capaz de trabajar en un grupo –aunque no sea el líder del mismo–.

1.2.3.   TRABAJO EN EQUIPO

El «trabajo en equipo» implica la capacidad para ceder responsabilidades, metas y méritos –o reconocimiento por logro–; pero también supone la habilidad de evaluar las competencias y destrezas de los otros. Todo ello habrá de verse reflejado en la habilidad para lograr que el grupo creado pueda trabajar –en equipo– de la forma más idónea. Para ello, en ocasiones, el líder debe aumentar o eliminar el tamaño de la plantilla; haciendo cambios en el grupo de trabajo, o bien,  manteniendo la «cohesión» de los miembros que lo integran.

Por tanto, los liderajes deben ser «reales» y «consensuados» por todos los miembros de un equipo. No debemos olvidar que «no seremos líderes de nada, si los demás no nos ven como a tales».

Las diferencias de opiniones –o visiones– que pueden surgir sobre cualquier aspecto del trabajo colaborativo son «el pan nuestro de cada día» en el campo de la innovación y la emprendeduría; por tanto, la imposición (nunca recomendable –aunque posible en el desempeño de la jefatura–) supone una traba, antes que una ventaja, cuando de una actividad innovadora se trata.

Por ello, la base de un funcionamiento grupal óptimo, descansa en la capacidad de sus integrantes para:

  • Poder persuadir.
  • Llegar a acuerdos de funcionamiento.
  • Pensar en las razones del otro.
  • Lograr tener un control de sus propias emociones.
  • Mantener una disposición a escuchar basada en el respeto.

De modo que la «competencia para negociar» se hace imprescindible para lograr que las iniciativas de emprendimiento y trabajo en grupo lleguen a buen puerto.

1.2.4.   JERARQUÍAS Y REDARQUÍAS

Si la jerarquía representa el poder clásico que no admite cuestionamientos, es de esperar que suscite desconfianza ante buena parte de la sociedad.

En cambio, el marbete de «redarquía», atendiendo a los trabajos de Richard Sennet y Saskia Sassen, se relaciona con otros conceptos relativos a las dinámicas sociales actuales, como son, por ejemplo:

  • «DISRUPCIÓN SOCIAL»
  • «RESPONSABILIDAD EDUCATIVA DE LOS APRENDICES»
  • «IDENTIFICACIÓN ENTRE TRABAJO Y EDUCACIÓN»

Se trata de concepciones que determinan otra visión de nuestra sociedad y que, como fin último, persiguen la transición que ha de producirse desde una sociedad obsolescente –uniformizante y jerarquizada–; a una sociedad incipiente –abierta, diversa y redárquica–.

Por otra parte, podemos observar la relación entre el trabajo puramente académico y su influencia en la sociedad en general. Si establecemos un análisis crítico de la situación que contemplamos, podríamos pensar que, en el pasado, la circunstancia convenía a determinados estamentos socio-políticos y económicos; ya que, de alguna manera, «controlaban» los movimientos educativos y de pensamiento de la sociedad y los dirigían, en consecuencia, hacia posturas interesadas…

Sin embargo, hoy por hoy, con la fusión de «educación y trabajo» (LEARNING IS THE WORK), los antiguos itinerarios quedan relegados al olvido y aparece una democracia laboral, educativa y de proposición de ideas totalmente plural, diversa y adaptada a las personas; que, al fin y al cabo, es lo que nos interesa.

«Cuanto más poder le des a un solo individuo frente a la complejidad y la incertidumbre, más probable será que tome malas decisiones. Como consecuencia, hoy en día, hay muy buenas razones para que las empresas traten de pensar más allá de la jerarquía».

Wisdom of Crowds. James Surowiecki

Con todo, no podemos obviar el hecho de que las organizaciones jerárquicas han acabado convertidas en auténticas organizaciones de poder. En teoría, este poder está alineado con los intereses reales de la organización cuyo sistema de ordenamiento es jerárquico, en otras palabras: quienes detentan el poder actúan por el bien del resto de la compañía. Sin embargo, a medida que las instituciones se han vuelto más complejas y opacas, ese poder ha dejado de servir a los intereses de la organización y, en muchas ocasiones, ha pasado a obedecer casi exclusivamente a los intereses personales de una casta dirigente, tal y como podemos comprobar cada día a través de los medios de comunicación.

Redarquía: el nuevo orden emergente en la era de la colaboración. José Cabrera

1.3.   SOCIEDAD, TRABAJO Y EDUCACIÓN  

Para el desarrollo del concepto «learning is the work» (i.e.: ‘el aprendizaje es el trabajo’) –del que tanto esperamos en los tiempos que corren–; es necesario, en primer lugar, que las empresas y  organizaciones abandonen la organización jerárquica (como modelo obsoleto) y adopten el patrón de redarquía. No como un «vacío de poder», sino  como ostensión de todo lo contrario: a mayor implicación de todos sus estamentos, mejor desarrollo, mayor ilusión entre los «trabajadore-aprendientes» por estar permanente formados. («Lifelong learning».)

A la luz de lo que acabamos de exponer, surgen nuevas preguntas:

  • ¿Sirve la formación para mejorar nuestro perfil?
  • ¿Se ha convertido la educación en un mero negocio?
  • ¿Es necesario dar un giro radical al concepto de formación?

Como es obvio, todo debe «ir de la mano», en el sentido de que toda reforma debe acometerse de  manera global. Así, si solo mejoramos un aspecto y otros no, entonces, las estructuras de formación que planteamos no funcionarán. Ahora bien, si construimos una nueva mentalidad, una nueva manera de entender la vida, con toda probabilidad, no sólo seremos mejores, sino que, además, haremos las cosas como la sociedad quiere que se hagan.

De esta manera, en condiciones de flexibilidad horaria, los trabajadores tendrán el objetivo de estar conectados a la red, con el fin de adquirir sustanciosos beneficios–la adopción del P2P es un buen camino para obtener estas ventajas–:

1.3.1. EDUCACIÓN

La educación es un paisaje complejo en el que se fusionan investigación, desarrollo y ámbitos de conocimiento social; pero, a veces, se producen perturbaciones y cambios no deseados en el sistema.

Cuando se cometen errores en la planificación educativa, estos pueden ondularse durante mucho tiempo en el futuro. Hoy percibimos las ondulaciones de nuestras equivocaciones en el pasado –ondulaciones que llevan expandiéndose durante décadas–: Nos equivocamos en no prever que la sociedad sería muy diferente, muy tecnificada. Por eso, los efectos colaterales están siendo devastadores.

Si reparamos en el concepto de «Economía del conocimiento», convendremos en afirmar que es el modelo económico que encarna el mercado presente y futuro; ello conlleva que todos los agentes educativos deben estar preparados para rupturas que se producirán en cualquier momento y más rápido de lo que nunca antes se habían producido.

De esta manera, el mercado de la educación está siendo «rehecho» en base a un modelo al estilo «lego-bloque». Las «Startups» están apuntando a diferentes aspectos del aprendizaje y un puñado de grandes empresas están comprando estas «piezas de lego» para construir un nuevo modelo educativo aunque sabemos que es otro modelo que también caerá, que será insostenible–.

1.4. DISRUPCIÓN

El concepto de DISRUPCIÓN no es privativo del ámbito educativo; ya que engloba diferentes áreas y, por tanto, presenta un sesgo marcadamente multidisciplinar. Ahora bien, en el ámbito de la educación contempla variables como la investigación, el enfoque hacia el alumno, las habilidades docentes, la pedagogía social, la teoría de redes, la autonomía, la creatividad, la inclusividad, etc. Son variables que deben tenerse en cuenta para aplicarse a ecosistemas sociales muy tecnificados.

Los educadores están tratando de rehacer la educación de acuerdo a su visión pedagógica. Los políticos están impulsando su visión a través de la política. Las corporaciones están impulsando su visión a través de los beneficios; pero no hacen más que «lanzar innovaciones» –cual conejo que sale de la chistera–, las cuales van desapareciendo o perdiendo importancia por el camino.

En una economía del conocimiento, jugamos con las ideas constantemente. No se sabe muy bien cuáles son malas o simplemente apestan. Jugamos, experimentamos, debatimos… pero siempre «apostamos muy fuerte», incluso nos jugamos nuestro «prestigio»; y el que no quiera entrar en esta dinámica que se aparte y deje paso a otros. Vivimos tiempos de «valientes», en los que el riesgo no es un mal menor, sino una responsabilidad y un compromiso.

Todo ello nos aboca al tránsito del aprendizaje formal al informal, de la Universidad al Learning is the work; de la educación «a la vieja usanza» a la ubicuidad, la inclusividad y la formación abierta; todo ello nos conduce, en definitiva, a una nueva era, a una nueva manera de vivir.

Durante el siglo anterior, sobre todo, cuando se hablaba de investigaciones, de escritos en revistas, sobre educación formal; siempre se hacía referencia a una serie de autores: profesores, doctores, catedráticos –independientemente de su nacionalidad–. Ahora, hablamos de aprendizajes informales, personalizados, de educación disruptiva; obviamente, es otra época y ya son otras las personas, otros los investigadores que abren camino. Con todo, ¿por qué no se hace referencia a estos últimos? Aquellos ya cumplieron, ahora son otros los que «están en el candelero»; por tanto, tengámoslo presente y apoyemos al presente y al futuro. Es la responsabilidad y el compromiso que tenemos con la sociedad.

1.4.1. ¿CÓMO APRENDER A PENSAR MEJOR?

Desarrollar destreza de pensamiento requiere de un proceso largo de aprendizaje y trabajo constante –de igual manera que es arduo el camino de la excelencia en los ámbitos del deporte, la música o el arte–. El cerebro es capaz de ejercitarse y perfeccionar las extraordinarias habilidades con las que contamos. Podemos hacernos cargo de nuestro pensamiento, monitorearlo, evaluarlo y dirigirlo hacia donde queramos.

1.4.2. ¿CÓMO SABER SI ESTAMOS TOMANDO LA MEJOR DECISIÓN?

De ordinario, orientamos nuestras decisiones hacia la búsqueda de resultados positivos, por lo que la mejor forma de lograr nuestros objetivos pasa por adoptar una visión crítica sobre los problemas y las oportunidades que encontramos durante nuestra vida.

Todo ello nos lleva a pensar que, en el desempeño de nuestro «trabajo-aprendizaje», la adopción de decisiones acertadas dependerá de nuestro rendimiento; un rendimiento que estará, en todo momento, expuesto en la red como índice de la calidad de lo que hacemos. Del mismo modo, adoptamos el rol de jueces que sopesan la posible retroalimentación que podrían proporcionarnos nuevos contactos. Este estado de cosas nos mueve a «estar pendientes» de las constantes innovaciones; y, del mismo modo, a estudiar las posibles salidas disruptivas que, en cualquier momento, podamos establecer como nuevos escenarios laborales y de aprendizaje.

Las «cápsulas» que aparecen a continuación encierran preguntas abiertas para construir nuestra «red de confianza en Internet».

¿PUEDE ESTA PERSONA APORTAR CAPITAL SOCIAL, INTELECTUAL O CREATIVO A MI RED?

  • Social: ¿este «vendedor» tiene una posición de influencia con la capacidad de que ocurran cosas? (P.ej.: ayudarme en la venta de productos.)
  • Intelectual: ¿este «experto» cuenta con un profundo conocimiento en un ámbito de interés?
  • Creativo: ¿está este contacto tan bien posicionado como para ayudarme a ampliar mis conocimientos o mejorar mi aprendizaje?
  • Acciones: ¿esta acción está orientada a que la persona de confianza pueda colaborar conmigo en mi ámbito de interés?

VENTAJAS DE MI RED DE CONFIANZA (COMUNITARIA, ACADÉMICA, PERSONAL)

  • (Mi) «Marca» en la red.
  • Surgimiento de nuevas oportunidades y áreas de interés.
  • Relevancia de contenido en la red.
  • Oportunidades de trabajo en la red.

Ello implica:

  • Agregar contactos relacionados con nuestra área de trabajo.
  • Ofrecer información a nuestros contactos («feedback») sobre nuestra labor profesional («transparencia»).
  • Explorar nuevos puentes de colaboración y cooperación.

1.5.   CONCLUSIONES

La complejidad de la sociedad y del trabajo en red nos «obliga», de alguna manera, al mantenimiento de ecosistemas abiertos –sin olvidar nuestra corresponsabilidad y compromiso–. En el ámbito de las acciones SOCIO-POLÍTICAS, esta nueva realidad ha de verse refrendada en la prescripción de un número menor de leyes –aunque más realistas que las actuales–. Hablamos de leyes adaptadas a lo que la gente quiere y necesita, y no a la inversa –como se hace hoy por hoy, esto es, primero se promulgan las leyes y luego se les dice a las personas que se debe hacer esto, lo otro y lo de más allá, y que, si no cumplen, serán sancionadas o apartadas–.

Los que creemos que las Redes Sociales forman parte de la vida en sociedad, también consideramos que hay determinadas prácticas que no se deben llevar a cabo en ellas, mientras que la consecución de otras es indispensable. Para nosotros, que vivimos prácticamente en la realidad (virtual), es necesario cobrar visibilidad en el mayor número de escenarios posible –virtuales o no–; para que nuestros planteamientos cobren mayor alcance y lleguen a todo tipo de personas, las que están (conectadas) y las que no…