CÓMO DEBEN CONVIVIR LA FORMACIÓN PRESENCIAL Y EL E-LEARNING

CÓMO DEBEN CONVIVIR LA FORMACIÓN PRESENCIAL Y EL E-LEARNING

La clásica disyuntiva entre la formación presencial y el e-learning ha dejado ya de tener sentido. En lugar de “presencial” y “on-line” hablamos cada vez más de metodologías síncronas y asíncronasy de la idoneidad de unas u otras en función de los objetivos de aprendizaje concretos que queremos cubrir.
La evolución de Internet en los últimos años, ha permitido el desarrollo de nuevas metodologías de impartición enfocadas a “otros aprendizajes” diferentes a la experiencia de “aprender estudiando” que ofrecía un curso a distancia tradicional.

El modelo de e-learning 1.0, soportado en plataformas de teleformación LMS, permite el seguimiento y evaluación del aprendizaje e introduce la posibilidad de interacción entre alumnos y de éstos con el equipo docente.

El siguiente modelo, con la explosión 2.0, abre nuevas vías y experiencias de formación. Ahora podemos realmente “aprender con otros”, colaborando e interactuando en comunidades virtuales, trabajar en equipo, debatir y compartir conocimientos y experiencias, reproduciendo dinámicas mucho más ambiciosas, en cuanto a objetivos, que los que podemos acometer en un curso únicamente presencial.

El hecho de estar permanentemente conectados a través de diferentes dispositivos está propiciando el “aprender descubriendo”, estableciendo conexiones entre nodos de información generada o valorada en comunidades de expertos, o entre personas que compartimos los mismos intereses.

Las simulaciones, como paradigma del “aprender haciendo” o “aprender actuando”, permiten reproducir situaciones reales en entornos controlados. Los “serious games” y la realidad aumentada adquirirán un protagonismo clave en la formación de generaciones familiarizadas con el videojuego y las consolas.

También es ya una realidad la posibilidad de “aprender participando” e incluso “aprender enseñando”, publicando y aportando nuestro propio conocimiento y valorando el conocimiento y las aportaciones de otros.

El ámbito del e-learning se ha extendido y seguirá haciéndolo a medida que evoluciona la red. Los modelos mixtos o semi-presenciales no son suficientes para abarcar todos estos aspectos.

Tenemos la tecnología cada vez más “interiorizada” en nuestras rutinas y esto pone el foco en lo verdaderamente importante: los programas formativos deben responder a nuestra necesidad de conocer, de aplicar y de trasferir lo aprendido. Las diferentes estrategias de enseñanza-aprendizaje (estudiar, colaborar, descubrir, hacer, participar, enseñar…) y las metodologías que empleemos (autoestudio on-line, trabajo colaborativo, taller de práctica…), deberán ser las adecuadas para cada necesidad. La sincronía -con sesiones presenciales o virtuales- será parte de una metodología más, integrada en un modelo enfocado al desarrollo y la formación a lo largo de la vida; que incluya lo formal y lo informal y que consiga que cada experiencia de aprendizaje sea motivadora y eficaz.