EL APRENDIZAJE EN LÍNEA ALCANZA LA “MAYORÍA DE EDAD”-Parte 1

EL APRENDIZAJE EN LÍNEA ALCANZA LA “MAYORÍA DE EDAD”-Parte 1

Un interesante post de Tony Bates acerca del presente y futuro de la enseñanza virtual en 2013. Tres preguntas antes de su lectura: ¿se han cumplido las expectativas de Tony Bates? ¿En España e Iberoamérica qué panorámica tuvo la enseñanza virtual en 2013? ¿Cuáles son las perspectivas en el 2014? La aceleración de la sociedad de la información está siempre acechando…

PERSPECTIVAS SOBRE EL APRENDIZAJE EN LÍNEA EN 2013: EL APRENDIZAJE EN LÍNEA ALCANZA LA “MAYORÍA DE EDAD”

En un post previo, he hablado sobre las dificultades que implica la realización de predicciones sobre el aprendizaje en línea. Con todo, aun teniendo en cuenta la delicada naturaleza de esta empresa, he aquí mi predicción –o, quizá, debería decir “previsión”– acerca de lo que sucederá con la educación en línea en 2013. Es de saber que los porcentajes no constituyen una probabilidad desde el punto de vista estadístico, pero ofrecen una estimación de la proporción de instituciones que, en Canadá, adoptarán este sistema en 2013. Así, en (1) a continuación, pronostico que para entre el 10-30 % de universidades canadienses y colegios, el estudio en línea llegará a ser una actividad principal que habrá de afectar a todas las áreas de enseñanza durante 2013.

Las previsiones se enumeran según el orden de importancia que he establecido, en términos de su posible impacto en la educación post-secundaria.

(1) Desde la periferia hacia el centro:un año: 10%-30%; tres años: 30%-50%; cinco años: 60%-80%.

Este es el año en el que la enseñanza en línea cumple su mayoría de edad. Si tomamos 1995 como el primer año en el que el aprendizaje en línea apareció por primera vez con el desarrollo de los cursos online basados en la web, entonces el aprendizaje en línea alcanza los 18 años de edad en 2013 (a los 18, puedes votar en las elecciones federales de Canadá –e incluso beber alcohol en algunas provincias–).

Más importante aún: veo el 2013 como un año maravilloso para el aprendizaje en línea, ya que es el año en que, de ser una interesante “vía secundaria” –esto es, un recurso accesorio para la institución principal– ha llegado a convertirse en el método de enseñanza central de los centros educativos. De hecho, el aprendizaje en línea no se quedará estancado en una simple forma de profundizar en los conocimientos obtenidos sobre un tema específico, o en la idea de añadir contenido secundario; sino que empezará a integrarse en todas las actividades principales de facultades y de cualquier departamento académico. Si esto es así –y proporcionaré evidencias de que ya está empezando a suceder–; entonces, un grupo de “sub-previsiones” se desprende de lo anterior.

(2) Aprendizaje híbrido (i.e.: ‘presencial y virtual’):un año: 20%-40%; tres años: 40%- 60%; cinco años: 70%-90%.

Lo que impulsará el desarrollo de la enseñanza en línea durante 2013 no serán los MOOCsi.e.: ‘cursos en línea masivos en abierto’–, sino el aprendizaje híbrido. De este modo, mediante el re-diseño de los cursos en línea para su integración en los programas de clases presenciales, se persigue un tipo de aprendizaje que integre lo mejor de ambas modalidades de enseñanza. De momento, el aprendizaje híbrido presenta un alto grado de insatisfacción: con clases muy largas –al “estilo clásico”– en los primeros dos años de carrera en las universidades; con la necesidad de aumentar la productividad y mejorar el aprendizaje, en una época de austeridad económica; y con la (poca) familiaridad de los profesores con un soporte virtual que les facilite su labor como docentes en el desarrollo de sus clases en el aula.

Al principio, en muchas instituciones académicas, el cambio será netamente pedagógico: y se hará hincapié en la grabación de vídeos para las clases y en el aumento de material en línea de apoyo a las clases magistrales. No obstante, con el tiempo, a medida que los profesores adquieran mayor experiencia en el aprendizaje híbrido, dispongan de acceso a nuevos soportes, y aumente la presión de la administración; el rediseño de cursos se verá ampliado; si bien, en la mayoría de instituciones, la ampliación se llevará a cabo a lo largo de los próximos cinco años. Una de las razones de este lento progreso es la actual carencia de modelos apropiados para el aprendizaje híbrido que hayan sido examinados y evaluados con éxito. El panorama habrá de mejorar a medida que crezca la experiencia, como ya ocurrió con el desarrollo de los modelos de aprendizaje que se imparten –enteramente– online.

Curiosamente, noto que esta transición –esta transformación de la enseñanza– está sucediendo más rápido –y se produce con mayor calado– en Canadá, frente a lo que ocurre en Estados Unidos. Canadá tiene un gran número de instituciones dual-mode, i.e.: centros de enseñanza mixta en los que, durante muchos años, se han ofertado los dos tipos de aprendizaje: presencial y a distancia. Muchas de estas instituciones (y lo que es aún más importante, muchas facultades) han ganado una amplia experiencia en la programación de cursos en línea; en los mecanismos de inscripción, orientación y evaluación; así como en la especialización técnica y de personal necesarias para facilitar la adopción del aprendizaje híbrido. Sin embargo, es frecuente que el personal de apoyo tecnológico no forme parte de los departamentos académicos, de modo que cierto grado de reorganización se hace necesario, y ello conlleva su tiempo.

A pesar de que existen muchas instituciones dual-mode en EE.UU. –especialmente entre las universidades de más renombre–, hay también muchas otras para las que, o bien, la enseñanza online supone una novedad; o bien, se ha apartado este tipo de educación de la principal actividad académica; hay, incluso, algunas instituciones de prestigio que aún no han descubierto la bonanzas del aprendizaje en línea y están “despertando y oliendo el aroma a café” (principalmente, de la marca MOOC). Sin embargo, este lento comienzo puede verse acelerado por la tendencia de las instituciones estadounidenses para adelantarse y llegar más lejos que cualquier institución canadiense, si se “ponen las pilas”. Así, a los centros docentes canadienses se les presenta la oportunidad de ser los pioneros del aprendizaje híbrido, aunque esta coyuntura no durará mucho tiempo.

(3) Acercamiento estratégico: hacia un aprendizaje virtual y flexible:un año: 5% – 15%; tres años: 15% – 25%; cinco años: 25% – 50%.

Espero ver la expansión del aprendizaje en línea como fruto de iniciativas estratégicas aplicadas a nuevos programas de estudio (aunque el porcentaje de instituciones donde se concretan representa aún una proporción sorprendentemente pequeña). Un buen ejemplo de este tipo de iniciativas puede ser la Universidad de Sydney Oeste –the University of Western Sydney, la cual ha desarrollado un detallado plan de aprendizaje híbrido que incluye la entrega de iPads para todos los alumnos de primer curso. Sé que, al menos, cinco universidades de Canadá trabajan en la misma línea de desarrollo del aprendizaje en línea, híbrido o flexible. Además, tengo conocimiento de que otras muchas universidades de distintos países están siguiendo este ejemplo.

Hay varios factores que habrán de impulsar esta tendencia en 2013:

  • La presión política, que busca mayor productividad e innovación. Ontario es un buen ejemplo.
  • MOOCs: las instituciones inteligentemente dirigidas se plantearán cuál es su objetivo a largo plazo, antes de realizar cualquier inversión importante en MOOCs, pero muchos profesores y equipos directivos comenzarán a forzar un cambio. Para una excelente exposición sobre este tema, véase el post de Joshua Kim: MOOCs, el aprendizaje en línea y el debate erróneo”; y también: “¿Qué deberíamos hacer con los MOOCs? –Los MOOCs a debate por la junta del Gobierno–”.
  • La demografía cambiante: a medida que la población envejece, envejecen también los estudiantes. En muchos centros tradicionales de educación presencial, habrá, en los próximos años, más alumnos por encima de los 25 años que por debajo. En muchas facultades ya ha ocurrido esto. En otras palabras, muchos alumnos “mayores” excederán, en número de matrículas, las inscripciones de los jóvenes estudiantes que acaban de terminar el instituto. ¿Las instituciones están preparadas para este cambio demográfico? En caso de no estarlo, perderán alumnos y subvenciones. El aprendizaje en línea parece ser la estrategia clave para abordar este “shock” que se avecina.
  • La transición a la educación mixta conlleva: recursos, organización y el establecimiento de prioridades. En otras palabras, será necesario un plan.
  • Una lenta pero gradual transición hacia un plan de estudios académico más formal debe abordar: la decisión sobre los métodos de impartición de contenidos (p. ej.: la elección entre el aprendizaje híbrido y el aprendizaje –enteramente– online); así como la natural adaptación de los contenidos de cursos y programas a los planes de estudio.

Sin embargo, muchas instituciones “tropezarán” con esta innovación en 2013. El planning será rechazado por muchos profesores que aducen que se trata de una cuestión meramente burocrática (lo cual es difícilmente sostenible), y que supone una restricción de su libertad de cátedra (lo cual es un absurdo –aunque no deja de ser una realidad, si el profesorado no se involucra–). Además, hay pocos lugares a los que acudir para obtener ayuda en la confección de planes de aprendizaje en línea (mi número de teléfono es 604…); aparte de las compañías privadas (vid. infra: § (4) Subcontratación) que tienen sus propios intereses. Pese a todo, el desarrollo de estrategias institucionales para el aprendizaje en línea será un proceso que irá creciendo necesariamente.

(4) Outsourcing (i.e.: ‘subcontratación’): un año: 0% – 10%; tres años: 5% – 15%; cinco años: 15% – 25% (son cálculos para Canadá – el doble para EE.UU)

La delegación de trabajo en personal o en empresas ajenos a las instituciones se presenta como corolario de los tres puntos anteriores. Este hecho cobra mayor relevancia en Estados Unidos que en Canadá, donde todos los centros docentes tienen ya, al menos, algunos recursos y algo de experiencia en el aprendizaje en línea; y donde, además, hay más dependencia de la colaboración entre instituciones públicas y privadas. Sin embargo, veo algunas instituciones subcontratando todos o una parte significativa de sus servicios online a organizaciones como Academic Partnerships, Pearson or its subsidiaries, o 2U. Por orden de probabilidad, enumero los servicios susceptibles de ser prestados por este tipo de empresas:

  • Soporte técnico 24×7
  • Sistemas de gestión de aprendizaje
  • Marketing de cursos en línea
  • Administración en línea del alumnado:
    • Registro, entrega y asignación de trabajos y asesoramiento.
  • Orientación y apoyo para el alumnado
  • Diseño de cursos
  • Todas las actividades en línea, como unidad aparte, con las tarifas y cánones pagados a la institución

La decisión de subcontratar estas ayudas variará desde la adopción de una actitud inteligente (“no es una actividad principal, pero ellos lo pueden hacer más barato y mejor que nosotros”), hasta la adopción de una postura no inteligente (pánico: “estamos muy por detrás de ellos, hacer lo mismo es la única forma de competir para alcanzarlos”). A la larga, si el aprendizaje en línea llega a convertirse en una parte principal del aprendizaje –i.e.: el aprendizaje híbrido–, usted no podrá permitirse el lujo de ser controlado y orientado externamente de manera constante. No obstante, no todas las actividades de aprendizaje en línea son exclusivas de una institución; por tanto, creo que las ayudas (en el sentido de ‘oferta de recursos’) aumentarán su popularidad en 2013; a veces, incluso por buenas razones.