Desde INED21, hoy queremos recuperar a una de las autoras que mayor impacto ha provocado entre nuestros lectores –mujeres y hombres, comprometidos con la educación y el aprendizaje de nuestro tiempo, que, con su apoyo, han hecho grande a la comunidad INED21–. La autora, en cuestión, es Diane Ravitch, quien nos explica hoy cómo funciona la Unión de Estudiantes de Providence, en EE. UU. (Sin duda, un ejemplo a seguir por muchas comunidades de aprendientes.) Como siempre, esperamos que disfrutéis con las sabias reflexiones que se recogen en este artículo que publicamos hoy.

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Jasper Johns. Flag, 1954-55

Los revolucionarios estudiantiles de EEUU

Este artículo se publicó en Huffington Post. Le dieron un título excelente, mejor que el mío: “Nuestros hijos de hoy: ¿La mejor generación?”

Los miembros de la Unión de Estudiantes de Providence (PSU, por sus siglas en inglés) son los críticos más productivos y mejor informados de las pruebas de fin de escolaridad de secundaria a nivel nacional.  Pueden darles «sopas con honda» a los funcionarios públicos en Rhode Island cuando explican el daño causado por las pruebas de fin de escolaridad secundaria. Estas personas saben que a un gran porcentaje de los estudiantes se les negará un diploma de fin de escolaridad secundaria porque no consiguieron aprobar un examen estandarizado llamado NECAP.

Tuve la suerte de conocer a algunos de los líderes de la PSU con ocasión de mi charla reciente en la Universidad de Rhode Island, en Kingston. Los estudiantes llegaron de Providence, a unos 45 minutos de distancia. Cuando me puse a hablar, me presentó al público Claudierre McKay, quien se definió como un participante en la asamblea municipal de la «Education Nation»  (‘una iniciativa sobre la educación en los EEUU de la cadena NBC News’). Cuando el joven McKay me presentó, él presagiaba todo lo que yo estaba a punto de decir. Los estudiantes son los destinatarios de los mandatos, ¿por qué no escucharles a ellos?

Lo que me encanta de la PSU, además de su determinación y estilo, es que han sabido dominar el arte de «teatro político». La PSU organizó una demostración de «muertos vivientes» frente al Departamento de Educación de Rhode Island el año pasado para expresar su desprecio por los NECAP como un requisito obligatorio para la obtención de un diploma de fin de escolaridad secundaria.

Cuando los funcionarios no hicieron caso a la demostración, la PSU encontró 60 profesionales dotados para que realizaran el examen, compuesto de elementos sacados del examen NECAP real. El 60% de los profesionales, graduados en derecho, en gestión, arquitectura y periodismo, FRACASÓ en esta prueba de fin de escolaridad secundaria.

La mayoría, si no todos los miembros de la PSU, pasaría fácilmente el NECAP; se trata de jóvenes muy inteligentes. Están protestando en nombre de algunos de sus compañeros:

1

Aquellos que están condenados al fracaso debido a circunstancias que quedan fuera de su control –porque son nuevos inmigrantes, porque tienen una discapacidad que interfiere con el proceso de aprobar estas pruebas–.

2

Aquellos cuya desesperada situación de pobreza es incapacitante. La PSU entiende que un gran porcentaje de alumnos no obtendrá un diploma de educación secundaria y que su vida se verá arruinada. A la inversa, con un diploma de educación secundaria, estos alumnos desfavorecidos tendrían la oportunidad de aprender un oficio, de cosechar éxitos en un campo de trabajo que no requiere conocimientos de álgebra.  Sin diploma, la ruina.

¿Creéis que esto interesa a los burócratas?

NO, en absoluto

Pero sí que es importante para los estudiantes de la PSU.

Recientemente, organizaron un concurso de talentos frente al Departamento de Educación de Rhode Island. La clave: Los estudiantes tienen muchos talentos, y la aprobación de exámenes es sólo uno de ellos, probablemente, siquiera el más importante. Estos jóvenes podrían salvar la educación estadounidense de las manos frías y estériles de los robots que están ahora a cargo de las escuelas del país. Estos jóvenes tienen corazón, creatividad, tienen ingenio, son innovadores, tienen el espíritu vivo.

Poseen las cualidades que convirtieron a los Estados Unidos en un país grande.

Ellos conocen este gran secreto: No somos Singapur; ni somos Corea; ni somos China. SOMOS AMÉRICA. Debemos cultivar el ingenio y la sabiduría de Ben Franklin, el ingenio de Thomas Alva Edison, el espíritu de los hermanos Wright. ¿Si estos últimos aprobaban con puntuación alta sus exámenes? ¿Quién lo podría saber? ¿A quién le importa? Apuesto a que los chicos de Enron y Madoff obtenían unas puntuaciones excepcionales en sus pruebas.

Gracias, Unión de Estudiantes de Providence, por recordarnos la grandeza de vuestra generación.

Haremos todo lo posible para evitar que la máquina del sistema aplaste vuestro corazón y vuestro espíritu.


SOBRE LA AUTORA

Diane Ravitch es profesora e investigadora de Historia de la Educación en la Universidad de Nueva York.

Publica en su blog dianeravitch.net, que ha tenido cerca de 8,3 millones de visitas en menos de un año.

De 1991 a 1993, fue Subsecretaria de Educación y Consejera del Secretario de Educación, Lamar Alexander, en la administración del presidente George HW Bush. Fue responsable de la Oficina de Investigación para la mejora de la calidad educativa del Departamento de Educación de EE.UU. Como subsecretaria, lideró el movimiento federal para la creación del estado de contribuciones voluntarias y de normas académicas nacionales.

De 1997 a 2004, fue miembro del Consejo de Administración Nacional de Evaluación, que supervisa la Evaluación Nacional del Rendimiento Educativo –el programa de pruebas federal–. Fue elegida por el Secretario de Educación, Richard Riley, de la administración Clinton, en 1997; y reelegida –por él nuevamente– en 2001. Desde 1995 hasta 2005, ocupó la Cátedra Brown en Ciencias de la Educación de la Brookings Institution y fue editora de Brookings Papers on Education Policy. Antes de entrar en servicio para el Gobierno, fue profesora adjunta de Historia y Educación en el Teachers College de la Universidad de Columbia.

  • La escuela de un mundo tecnocrático debe ser diseñada por técnicos, por expertos en educación. Ellos serían los responsables de descomponer todo lo que debe enseñarse en una relación de competencias observables, demostrables y medibles, indicando además cómo y cuando se enseñan estas competencias y cuál es la forma de medir su adquisición. En este diseño, los profesores tendrían que trabajar de una forma distinta a como ahora lo están haciendo, siguiendo las instrucciones y cumplimentando los correspondientes formularios que lo demostraran. Aunque, diseñado de esta manera y con las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías, gran parte de este trabajo se podría automatizar.

    http://www.otraspoliticas.com/educacion/entetanimiento

  • Josep Maria Turuguet Salgado

    Cuando cuando diseñamos intrincados currículos y sofisticadas didácticas… ¿no seremos también esos burócratas que intentan pensar el mundo por los demás?