Cada cosa a su tiempo y en vacaciones… vacaciones

Salvo algún contratiempo, escribo para INED21 una vez al mes.

Ya “iba tocando” escribir el artículo para el mes de agosto y no me sentía con fuerza. Con estos cuarentaytantos grados, el aire acondicionado estropeado y el modo vacaciones activado, mi cerebro se había convertido en un chicle.

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Pensé entonces en mis compañeros de clase de Diseño de cursos e-learning a los que les han quedado módulos pendientes para septiembre… qué pereza.

Definitivamente yo no soy una persona perezosa. Estoy pluriempleada, sigo estudiando, colaboro en varios proyectos… no paro. Pero en vacaciones, descansar. Porque soy un ser humano y necesito desconectar un poco (mi gente cercana se está riendo ahora mismo mientras lee esto, yo nunca desconecto del todo).

Tengo que escribir pero mi cerebro-chicle se abstrae de nuevo y se pone a recordar los anuncios de los cuadernos de vacaciones de principios de los 90. En mi casa era un drama cuando empezaban a echarlos en la tele.

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Yo veía a esos niños y niñas perfectos y perfectas, que lo pasaban tan bien en su verano perfecto –con sus cuadernos– que yo también quería unos cuantos para mí. Mi madre no estaba por la labor.

– No necesitas estudiar en vacaciones, lo aprobaste todo.

– Pero dice la seño que si no repaso en vacaciones se me olvidará todo.

No recuerdo los nombres de los tipos de nubes: cirros, cúmulos, nimbos (lo he buscado en Wikipedia), y estoy casi segura de que los niños y niñas de los anuncios de los cuadernos de vacaciones tampoco se acuerdan.

Pero sí recuerdo cómo construir una caseta en un árbol con un viejo carro para yegua de carga, la explicación que me dio mi padre acerca de cómo realizan los grillos su característico sonido y que, a principios de agosto, las moras aún están demasiado ácidas, pero a finales de mes son exquisitas. Son cosas que aprendí de vacaciones hace más de veinte años. No he necesitado “repasarlo” para recordarlo.

Tal vez leísteis el título y esperabais un artículo debidamente documentado lleno de reseñas bibliográficas que sustenten el alegato del no a los deberes. Pues no, porque este artículo no lo ha escrito la profesora, que está de vacaciones. Lo ha escrito la niña que sale en verano para tirarse en bomba a la piscina. Cada cosa a su tiempo y en vacaciones… vacaciones (o casi).