En los últimos años en muchos de los cursos de formación de docentes, congresos y publicaciones académicas se nombra la innovación casi como una necesidad prioritaria, para dar respuesta a las necesidades sociales actuales.

Entre los obstáculos que docentes e investigadores educativos manifiestan, aparece uno de forma reiterada, el libro de texto. Mi exposición de hoy, es, sin embargo, una elegía al libro de texto porque ponerlo en el punto de mira me parece un “acontecimiento digno de ser llorado” (RAE), dado que no me parece un problema su existencia, sino el número de ellos que se utilizan. La solución creo que es:

No tener uno

sino cientos

MATEMÁTICAS-INED21

Considero que el error no es el libro en sí mismo, sino el uso que se hace de él refiriéndome fundamentalmente a la disciplina a la que me dedico como docente e investigador, las matemáticas.

El problema u obstáculo que puede suponer para el cambio, es el uso de un único libro de texto que pueda ser impuesto y que suponga una guía absoluta no únicamente del contenido sino de la forma de abordarlo, “basta muchas veces con que se mencione el libro de consulta que está siguiendo un profesor para que quede clara la orientación que se está dando a los contenidos de un tema o de un bloque de temas concreto” (Rico, 1997: 44).

Pero pensemos en una situación concreta, en un libro concreto, las nociones teóricas con forma deductiva, actividades de aplicación, ausencia de recursos manipulativos, … bueno, busquemos mejor otro ejemplo, “las nociones teóricas se introducen a partir de actividades en las que se han explorado, contrastado y verificado sus propiedades, con un amplio uso de recursos «manipulativos» y el trabajo cooperativo, para posteriormente realizar actividades con la finalidad de introducir, generalizar e institucionalizar los contenidos matemáticos” (Azcárate y Serradó, 2006: 369).

MATEMÁTICAS-02-INED21

La investigación y la observación de los distintos libros que encontramos en el mercado, nos hace ver que ni todo es malo, ni todo es bueno; la raíz de la cuestión es el uso que demos al libro y sobre todo, la utilización que de él hagamos tanto en la planificación como en la mediación en el aula. No le culpemos de ser el obstáculo para el cambio, sino que hagamos una pregunta, ¿no será que el profesor que utiliza el libro de texto de forma única y como guía absoluta no está dispuesto al cambio?

El docente debe conocer ese libro, muchos libros, de forma que pueda trabajar por ejemplo la resolución de problemas estructurados apoyándose en él, y conociendo todo el potencial que puede tener cada uno de los ejemplos, permitiéndose sugerencias que modifiquen la situación para resolverlo evitando situaciones mecánicas o medios de entrenamiento, así como un adelanto a las posibles dificultades que los discentes puedan tener.

Y como no me gusta cerrar las cosas sin aportar ideas de mejora, aquí van, sin focalizar en ese libro a priori causante de los problemas:

1

En el aula, no debe existir un único libro de texto. La biblioteca de aula, debe nutrirse con materiales de distintas editoriales.

2

En la carpeta del profesor, debe haber materiales propios, que conozca a la perfección y pueden contener el material práctico y teórico que mejoren las pautas y representaciones que no esté seguro de que los libros recojan de manera adecuada.

3

En la cajonera del estudiante, papel y bolígrafo o una tablet, donde pueda construir su propio material a través de la búsqueda y uno u otro libro, acompañado de las notas de la mediación del profesor.

4

En el escenario, recursos variados, que permitan la investigación y construcción por parte del estudiante de los significados matemáticos, pueden ser tecnológicos, específicamente didácticos o elementos cotidianos.

¿Nos planteamos mirar ese libro de texto, y tras él cientos?


Referencias

Azcárate, P. y Serradó, A. (2006). «Tendencias didácticas en los libros de texto de matemáticas para la ESO». Revista de educación, (340), 341-378.
Rico, L. (1997). «Los organizadores del currículo de matemáticas». En L. Rico; E. Castro; E. Castro; M. Coriat; A. Marín; L. Puig; M. Sierra; M. M. Socas (Eds.), La educación matemática en la enseñanza secundaria (pp. 39-59). Madrid: ICE – Horsori.

POST SIMILARES