CAMBIO

¿Recuerdan cuando en las casas existía un televisor y la familia se agrupaba alrededor del mismo, del mismo modo que lo hacía unas décadas antes alrededor de una mesa, y antes, alrededor del fuego?

La pregunta NI es retórica, NI pretende ser nostálgica.

Los hogares han cambiado su fisonomía, del cuarto de ver hemos pasado a múltiples rincones, en los que existen diferentes dispositivos con pantalla que nos permiten ocupar nuestro ocio con un amplio menú de opciones y con un grado notable de individualidad.

¿Dónde miran los padres y madres mientras sus hijos miran las pantallas? ¿Dónde mira la escuela mientras sus alumnos viven en su ocio digital¿Mientras los alumnos y la ciudadanía son incompetente digitales?

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Familia y escuela, tradicionalmente las dos instituciones educativas de los menores, hace tiempo que han sido desplazadas por el entorno digital.  ¿Es posible integrar este entorno en un nuevo modelo educativo, conversacional y convivencial?

Nuestra experiencia como ciudadanos, padres y madres entiende enseguida el concepto de dieta. Hace un par de años tuvimos la oportunidad de reunir a más de 30 expertos del campo de la educación, psicopedagía, nutrición y comunicación para redactar esta publicación que converge en un potente concepto: dieta digital.

Comer, dormir o pensar con los cientos de amigos de FB y los miles de seguidores de twitter debe ser algo trabajoso y bastante incómodo. ¿Qué tal una dieta digital?

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DIETA

Para contextualizar esta dieta, ofrecemos un inicial “libro de instrucciones”:

Evitar el alarmismo en el tratamiento informativo sobre los menores y las nuevas tecnologías.

Precisar con rigor contrastado en fuentes creíbles y estudios actualizados cómo son estas prácticas culturales digitales en su triple nivel: uso, abuso y posible adicción o dependencia.

Comprender que nuestros hijos e hijas nunca son conflictivos, que lo pueden ser algunas situaciones, y que nuestra mediación será casi siempre (medio o largo plazo) el contexto de ayuda y acompañamiento que necesitan.

Junto al concepto de dieta digital, apareció obesidad digital, que Daniel Siebelg, de la consultora internacional JWT Intelligence, que alerta de esta creciente tendencia.  Más que un nuevo sedentarismo, lo califican como la consecuencia de un exceso de conexión, una obesidad que nace y crece de las muchas horas en la Web. La ansiedad por la permanente actualización del muro de FB, los constantes mensajes de twitter o tuenti, la mirada clavada en el whatsapp… son algunos indicadores.

La dieta digital comprende cantidad y calidad.  Como padres y madres exige decidir con nuestros hijos el tiempo que debe ocupar la dedicación a las diferentes pantallas, y cuáles son los contenidos más pertinentes según la edad. En ningún sitio está escrito qué es lo más conveniente, ni cuántas son las horas o los minutos precisos de cada pantalla, ni cuáles son los contenidos para nuestros hijos.  Será el propio contexto familiar y el conjunto de mediaciones como padres y madres, así como el modelo educativo que queremos para nuestros hijos, y el modelo de convivencia que deseamos para nuestra familia, lo que marcará este plan. Pero sí es necesario un plan, producto de esta dieta digital.

SALUD

En nuestra dilatada experiencia con programa como Pantallas Sanas hemos descubierto que educar es promocionar la salud, no sólo prevenir posibles riesgos y abusos, no sólo estar obsesionado con las medidas de seguridad, que también son necesarias; sino también enseñar a hacer un buen uso con las miras puestas en las buenas prácticas de consumo: la interacción, las conversaciones, los gustos, tendencias y preferencias de nuestros hijos están en su ocio digital. Por todo lo anterior, nos planteamos:

¿Tiene algún sentido satanizar este ocio?

¿Nos puede ayudar como padres y madres, también a nuestros hijos, conocer cuáles son estos consumos y posibles interacciones?

¿Es posible que nuestros diálogos, guiños, roces informales giren en torno a estos contenidos digitales?

¿El ocio digital de nuestros hijos no indica cómo y hacia dónde crecen?

¿El modelo educativo que buscamos, por tanto, el modelo de sociedad que nos gustaría se puede alimentar de estos diálogos, reflexiones, observaciones, mediaciones?

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CONTROL

Esta mañana leíamos en el periódico (papel) un artículo que describe la aparición de  un reciente  gestor sobre el control parental, que conecta con nuestra línea de trabajo e investigación sobre menores, Internet, riesgos y oportunidades.

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SafeChildrenGuardian es un sistema que combina hardware y software, que permite la instalación en casa a través de un router para controlar el tráfico de todos los dispositivos que usan wifi. De modo periódico publica un informe para que los padres consulten las páginas visitadas, sus contenidos, el tiempo empleado y los dispositivos utilizados.

El sistema anuncia que “protege” a los hijos mientras navegan, bloquea páginas, confirma accesos y avisa por email y SMS a los padres. Cuenta con un grupo de psicopedagogos profesionales para resolver dudas y solicitar consejo.

Con un pequeño router diseñado por la empresa Havoc Tec, que es zaragozana (España), especializada en seguridad e internet, todo queda registrado y permite los debidos controles. Esta iniciativa, en convenio con Padres 2.0. nos plantean algunas reflexiones.

La seguridad de los hijos es un derecho inapelable, como lo es su intimidad. Indica Sergio Pallás, socio Havoc Tec, que SafeChildrenGuardian, responde a las preguntas básicas de los padres:

¿Qué riesgos tiene Internet?

¿Qué hace mi hijo cuando se conecta?

¿Qué hago yo si observo algo anómalo?

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En  la demo se indican las aplicaciones y riesgos en diferentes aspectos:

PRODUCTIVIDAD

En relación con la música, radio, prensa digital y blogs, tv y vídeos online (con los efectos en pérdida de tiempo, dispersión mental).

HÁBITOS

En mensajería, redes sociales, compras online, juegos online (juego compulsivo, adicciones, aislamiento).

LEGALIDAD

En compras online, juegos online,buscadores, viajes online, redes sociales (propiedad intelectual, compras no autorizadas, accesos no autorizados).

RELACIONES

Con imágenes online, web mail, redes sociales, mensajería, videconferencia (acceso por terceras personas, datos personales, imágenes personales).

CONTENIDOS

En prensa digital y blogs, tv y vídeos online, juegos online, buscadores (contenidos peligrosos e indebidos).

El panel de control que tienen los padres recoge los indicadores de uso, las páginas vistas, un historial de navegación, los marcadores de riesgo, tabla gráfica de tipos de contenidos visitados, entre otros registros.

Por tanto un gestor para aplicar un control sobre los que los hijos hacen en Internet. ¿Es la solución al desconocimiento que tienen los padres sobre lo que ocurre entre sus hijos y la virtualidad? ¿Dónde están los límites para lo que hacen los hijos cuando entran en Internet, y para  lo que pueden hacer los padres cuando observan estas prácticas digitales? ¿Cómo compatibilizar el control, la educación para la responsabilidad y la autonomía y el respeto a la privacidad?

Es evidente que estas preguntas dependen en gran medida del contexto familiar, escolar y social. Con la intención de facilitar posibles respuestas y posibles intervenciones, propongo el siguiente decálogo de buenas prácticas. La primera parte consta de 5 observaciones; la segunda, de 5 pautas.

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DECÁLOGO DE BUENAS PRÁCTICAS

EN LA CULTURA DIGITAL DEL MENOR

1

Interpreto que muchos mecanismos e iniciativas de prevención como la que hemos descrito, se centran en la teoría de los efectos, que entiende al menor como alguien que responde de un modo lineal y casi mecánico a un estímulo que puede ser positivo o negativo. No es conveniente plantear un control parental desde esta postura, que es reduccionista y trasnochada.

2

Cada usuario satisface sus necesidades y expectativas desde diferentes contextos individuales, también sociales, que buscan una gratificación en los consumos e interacciones digitales. Distracción, evasión, cotilleo, intercambio de  fotos o músicas, y otras acciones que implican riesgo para ellos o para los demás.

3

La recepción crítica forma parte de estos consumos e interacciones. El usuario, aunque sea menor, tiene una capacidad de análisis, interpretación, y respuesta sobre los usos y contenidos que frecuenta. Dependerá del sujeto y el contexto para que sea mayor o menor.

4

Los usos y gratificaciones que satisface el menor, su grado de recepción crítica (según sea el nivel de alfabetización digital que disponga), están acompañados de un conjunto de mediaciones. Tanto los padres y madres, como los profesores, sus propios compañeros, forman parte de una serie de influencias que relativizan el “efecto” y el impacto de los usos, o posibles abusos y adicciones de estas prácticas digitales.

Para entender mejor la aplicación de  las 4 teorías  de la audiencias activas (efectos, usos y gratificaciones, recepción crítica y mediaciones), facilitamos el siguiente panel de prácticas con casos de actualidad.

5

Utilizamos con frecuencia la analogía de la dieta digital para explicar que es posible un modelo de intervención parental y educativo en el que se entiendan las prácticas culturales digitales como una alimentación sana, saludable, equilibrada, que ayude al crecimiento no sólo físico, también psicológico y espiritual de nuestros hijos.

 

Como consecuencia de estos cinco considerandos, ofrecemos los siguientes pautados:

6

Es necesario desde la más tierna edad, planificar estos consumos e interacciones. Desde el tiempo (dosificación) y desde los contenidos (selección). Cuando son más pequeños con una normativa y diálogo, cuando son más mayores con un diálogo y negociación.

7

Es necesario evitar que la brecha intergeneracional entre padres e hijos, entre educadores y alumnos afecte a nuestra visión y nuestra planificación. No hablamos de dos realidades (presencial y/o física, y virtual), ni de dos espacios y tiempos. Es una única realidad que precisa respuestas integradas.

8

El conflicto, muy presente en este escenario, no es negativo. Es una oportunidad para crecer, y en ningún caso, nuestros hijos, ni los estudiantes son conflictivos, lo es cada situación, que desde una mirada positiva y sin prejuicios invitarán a una solución. En la investigación Consumos y mediaciones de familias y pantallas que realizamos con 124 familias de Aragón (España), observamos que  el desconocimiento  que los padres y madres tienen sobre lo que sus hijos pueden hacer con Internet, produce miedo y rechazo. Pero si entendemos estos conflictos como oportunidad para aprender y convivir juntos, se naturaliza el entorno virtual.

9

Internet es una oportunidad para conocer los gustos y tendencias de los menores. Saber lo que les gusta  es un motivo para conversar y negociar con ellos una educación en valores, y desde una preocupación por sus preferencias e intereses.

10

Aunque no lo expresen los adolescentes necesitan la presencia del adulto, del padre y de la madre, del educador. La educación de la presencia es una mediación y el diálogo su sentido.

Queremos facilitar dos iniciativas como Pantallas Sanas y Pantallas Amigas, que ofrecen una importante asesoría y banco de recursos para integrar las prácticas digitales en un entorno seguro, autónomo y saludable.


José

Carmen

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