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LIDERAZGO EDUCATIVO

Parece que estamos a las puertas de una nueva negociación para una ley educativa. Posiblemente ni nueva ni vieja, sino todo lo contrario. ¿Alguien ve en el panorama un liderazgo educativo fuerte, algo o alguien que sepa apuntar en una dirección de consenso? Yo no.

Pareció un buen amago del ministro entrante apostar por José Antonio Marina, pero ser un buen filósofo no garantiza carisma directivo, cosa que sabemos desde Platón. Posiblemente la inteligencia ejecutiva requiere mucho más que pensamiento formal. ¿Quién, pues? No necesariamente una persona. ¿Creemos en los liderazgos compartidos? Un equipo puede ser líder, pero la realidad demuestra lo que cuesta. Fidel/Che, Stalin/Trotsky, Iglesias/Errejón… ¿Quién puede liderar cosas de fondo en un mundo cainita?

En teoría Caín y Abel pudieron haber formado un buen tándem. Se podían haber complementado. ¿Era Dios un jefe horroroso o se proponía dividir en alguno de sus inescrutables caminos? Tal vez plazca a Dios que sigamos divididos o tal vez lo contrario, pero por nuestro bien nos hemos de decidir.

El bien, Dios ya lo tiene a espuertas.

Nosotros, NO

Dirigir presupone tener una dirección, pero todas las que pueden ser comunes no pasan del nivel de eslóganes superficiales y sin substancia. Elevar el país. Crear buenos ciudadanos. Hacer a los jóvenes empleables. Si miramos los objetivos de cualquier movimiento educativo de izquierdas o de derechas, parece que no haya de haber diferencias. Pero luego están las escuelas públicas y las privadas, la coeducación o la separación, la religión o la ciudadanía, los currículos o las capacidades, la inclusión o la competencia, la nacionalidad o la universalidad… Muchas bifurcaciones en un camino aparentemente ancho.

El buen líder es el que conoce a todos los que han de luchar con él y sabe sus motivaciones. Sabe encontrar un camino en que nadie se sentirá totalmente desgraciado. Pero sobretodo sabe bien la naturaleza de la lucha que tiene entre manos.

A veces pienso que los intelectuales, desde su altura teórica se pierden muchos matices del terreno y los educadores de cualquier nivel, desde la trinchera, no ven nunca toda la guerra.

A veces se piensa que un político puede basar su liderazgo en una abstracta capacidad de gestión, sea eso lo que sea.

Wert no sé si seria buen gestor, es evidente que no conocía a los implicados ni la naturaleza de lo que tenía entre manos. De Vigo parece apelar a sus cualidades dialogantes estirando la firmeza para que le aguante por algún lado. Seguramente se le romperá por donde no mira. Los intelectuales en la trinchera son expertos en lo que se ve en su sector, pero tienden a menospreciar otros sectores de la guerra con problemas muy diferentes. ¿Quién lo ve todo y tiene ascendiente en todos los bandos? Pero, ¿qué es todo y quiénes son todos?

La Política y la Sociedad están íntimamente imbricadas, descubro el Mediterráneo, y la Educación es una actividad muy política. La política es poliédrica, pero vista desde lejos básicamente bicéfala. Hay derechas que suelen considerar que la Humanidad ya está bien y sólo hace falta que funcione. Hay izquierdas que tienden a ver el Bien mucho más lejos y la Humanidad por construir.

De verlo de una u otra manera depende

cómo queramos educar a nuestros hijos

Si la Humanidad está bien es porque está en manos de Dios o de una mano invisible que nos gobierna. Sólo es cuestión de engrandecer esa mano y que los individuos tiendan a ella. Una buena derecha, honesta, no desprecia velar por todos (Méndez Vigo, a parte de noble y de relaciones con el Opus Dei, es también vicepresidente de Ayuda en Acción), otra cosa es que los estira y afloja dentro de su clase les orienten hacia el individuo y la acomodación. La buena derecha piensa que hay mucho que hacer para que el mundo sea ordenado y cada cual obtenga el lugar que merece. Primero el lugar y luego los merecimientos. Mentalidad opositora.

Si la Humanidad no está bien es porque, en realidad, todo depende de nosotros. Eso cambia bastante la perspectiva. Ponemos los merecimientos antes que los lugares. Según van llegando las personas al mundo todo es posible (eso valdría para las derechas si el mundo fuera infinito, pero aunque saben que no lo es, hacen como si no lo vieran) y los lugares se van adaptando porque las personas estamos antes. Mentalidad creativa.

Tanto izquierdas como derechas tienen ambas mentalidades en diferentes proporciones. No reconocer esas áreas grises hace que los debates sean a menudo estériles.

ESCUELA PÚBLICA/PRIVADA

Las religiones y las constituciones actuales reconocen que todos nacemos iguales ante Dios (se le conceptúe como se quiera) y ante la ley. Según eso parece que no habría dilema: escuela pública para todos. Pero religiones y constituciones reconocieron algunas realidades prereligiosas y preestatales y estamos, en lo religioso y en lo civil, en la era del individuo como sinónimo de libertad. Las realidades preexistentes ya mostraron que esa ecuación no era exacta. Pero así estamos. Por realismo y por correlación de fuerzas (económicas también) los socialistas naturalizaron el sistema bifronte y sólo queda pensarlo y optimizarlo porque demonizarnos mutuamente nos condena a la eterna guerra de leyes.

Teniendo en cuenta que la pedagogía no es una ciencia exacta, yo no vería demasiado mal que una persona o un grupo quisiera demostrar alguna tesis fundando una escuela. Pero también teniendo en cuenta que un individuo o un grupo pueden enloquecer que la mentalidad sectaria es una realidad, es evidente que el estado ha de vigilar. Lo público vigila lo privado y lo privado pretende enriquecer lo público. Evitemos la desconfianza. Si el estado o la sociedad enloquecen, hay poco que hacer.

Otra cosa es pagar salidas profesionales privadas. Durante el franquismo se crearon escuelas modernas y activas que en Catalunya fueron, además, catalanas. Se ponía lo que no había. Con la democrácia la Generalitat absorbió muchas de esas escuelas que pasaron a ser públicas mediante oposiciones internas, manteniendo su proyecto que acabó pareciéndose a los que podían irse tejiendo en las nuevas escuelas públicas postfranquistas. Pero los conciertos de la LGE y la LODE perduraron para mantener realidades dudosas e independencias sin mucho sentido.

Demonizarnos mutuamente nos condena a la

eterna guerra de leyes

Otra cosa son conflictos de mentalidad más profundos.  Tal vez, en nuestro caso, eso sería signo de sociedad levemente enloquecida. Es decir, aquella con muchos miembros incapaces de tolerar lo que no creen ni de permitírselo a los demás. Ahí está el problema actual de las religiones, que pretendan ostentar la patente de la naturaleza humana. Superar eso es trabajo paciente de los que piensan. Y digo trabajo, no lucha.

Otra cosa son elitismos que no debieran subvencionarse y habría que saber sacar los colores a los falsos liberales.

RELIGIÓN / LAICIDAD

La trascendencia es una dimensión de la complejidad humana que cristalizó de dos maneras, como religión y como filosofía (en muchos lugares fue difícil distinguirlas). Son actitudes con componentes distintos de emoción y de razón. El problema viene cuando coagulan en institución y la historia humana siempre ha tenido exceso de plaquetas. ¿El ser es humano porque Dios lo hizo así o porque Dios espera verlo así (y repito que hago un uso flexible del concepto Dios)? Hay cristianos en las dos perspectivas. Con los segundos no habría problema y creo que son más. Con los primeros es casi insoluble y el problema es que están en los coágulos. Con judíos y mahometanos no me pronuncio porque no sé.

Los defensores del diseño inteligente son una muestra de como funciona nuestra mente: primero deseamos y después argumentamos y la lógica lo soporta casi todo. La cura es moderar los deseos. Mi impresión es que los tiempos van en la dirección de permitir a los roucos retiros dorados y dejar que el diálogo ponga en solfa nuestros deseos. Que el laico demonice a todos los religiosos le impide ver que muchos tienen una perspectiva humana muy semejante a la suya. Hay escuelas de origen religioso que no pretenden imponer su religión. Mejor aliarse contra los intolerantes. El mejor preparado para defender su fe no es aquel que vive sin ver otra sino aquel que, habiéndolo visto todo, la mantiene.

CONOCIMIENTOS-COMPETENCIAS / CAPACIDADES-VISIONES

Ése es el debate propiamente educativo. El principal, a mi modo de ver. Y perdónenme que rompa una lanza contra las competencias. Me gusta más la palabra «capacidades» ligada a los trabajos de Amartya Sen y Martha Nussbaum porque se preguntan por lo que una persona puede ser más que por lo que puede saber o puede hacer. Pero veámoslo más en detalle.

Mejor aliarse contra los intolerantes

El conocimiento lo evalúan tradicionalmente los exámenes «tradicionales», información y conocimiento: la oposición eterna. Las competencias las evalúan las pruebas tipo PISA, manejo de informaciones y conocimientos: la disponibilidad eterna. Creo que ambas cosas se podrán reproducir mecánica o electrónicamente en el futuro. Algunas ya se puede ahora. Fíjense que ambas son enumerables e ilimitadas, por eso, los currículos salen tan largos. De hecho, las competencias podrían ser confusas y confundirse con las capacidades. Pero:

En la competencia hay aún un atisbo de dependencia,

otro te pide y tú eres competente para «eso»

Las capacidades ya incluyen la competencia de aprender a aprender. Yo diría que de ahí parten, en realidad. Son mucho más borrosas que conocimientos y competencias y al revés que aquellas, van de abajo a arriba. Se vinculan más con el aprendizaje que con la enseñanza, aunque puedan confundirse con las competencias. La capacidad te hace disponible pero también emprendedor porque incluye autonomia y creatividad y te lleva a lo que para mí es más importante: la visión.

La visión es un panóptico comprensivo del pasado, el presente y el futuro de todo el universo. Y contra lo que pueda pensarse, yo creo que no requiere mucha información, sólo la justa para tener una teoría del mundo, que es posible, además, a todas las edades. Hay una visión del mundo de los 4 años y una de los 14. Ni el maestro ha acabado con la suya, pero siempre tiene una provisional.

Conozco profesores universitarios cuya visión del mundo es francamente mejorable. Igual altas personalidades de la ciencia, la política o la sociedad. Tal vez porque es una cosa que no se ha ligado a la educación y uno ha de trabajársela penosamente en solitario. Porque sólo se teje si escuchas y te escuchan en una educación permanente y dialogada. La visión del mundo es la manera de pensar del rebelde que no da nada por bueno sin haberlo examinado personalmente.

Cuando una autoridad educativa os diga que el siglo XXI demanda una educación así o asá, poned en cuestión su visión del mundo.

El siglo XXI no exige nada. Uno ha de examinar el siglo XXI para decidir qué puede o debe exigirle y luchar por ello. Si no, irá a remolque de aquellos pocos que marcan la pauta. El día que la técnica pueda producir un ser con capacidad y visión, habrá que darle, además, ciudadanía. Pero no será probable, porque capacidades y visiones son lo que ahora no podemos evaluar con exámenes ni rúbricas, sólo con intuiciones bien informadas.

Y pese a todo lo que he dicho pienso que los cuatro aspectos son necesarios y de hecho inseparables. Como los cuatro humores galénicos, conforman a una persona. Y ahí está el quid de la lucha por los currículos.

Los acomodados se reservan la visión. Y en ella ocupan los lugares predeterminados que se alcanzaron y deben conservarse. Pocos más se deben crear porque la Tierra es finita y encima defienden la familia nuclear estanca y un concepto totalitario de la vida humana. Si vienen más, siempre quedará Marte.

EL LIDERAZGO

¿Tendremos alguien que sepa bregar con todo eso y reducirlo a máximo común denominador? Porque la alternativa es seguir con la Educación dividida o dividir España. El ministro Méndez Vigo, estoy seguro, ha sido encargado por sus dotes de diplomático y constitucionalista para salvar lo que se pueda de la LOMCE en tiempos de repliegue táctico.

El día que la técnica pueda producir un ser con capacidad y visión,

habrá que darle, además, ciudadanía

No sabemos que tenga cualidades pedagógicas que le permitan entender el tema a fondo. Se limitará a navegar las discrepancias de todos los demás a no ser que nos sorprenda con su visión. Quien pilote una nueva ley, desde la mesa o desde las bamablinas, tendria que encontrar la manera de mostrar lo que podría ser España y no es y con qué medios.

De qué manera España podría mostrarle al Mundo lo que podría ser y no es, con sus medios. Pero para eso hace falta «visión» y la visión nunca se ancla, por eso puede mostrar.