LEER

¿Se lee menos que antes? ¿O se lee de otra manera y en otros soportes?

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La tentación de pensar que cualquier tiempo pasado fue mejor, siempre aguarda. Muy pronto aparece la queja. Una generación formada y educada en la lectura impresa, todavía permanece anclada en el canon analógico.

¿Cómo leemos en los entornos digitales? ¿Desde qué estrategias y modalidades? ¿Qué lenguajes priorizan la lectura actual?¿Cómo se mueven delante de los hipertextos las personas que han nacido ya inmersos en la cultura de los pixeles? Se pregunta Valeria Levratto.

Hoy, mientras acabamos de escribir este post, nos encontramos con instant articles, la plataforma que ofrece Facebook a varios medios de comunicación nacionales, para que el usuario lea y comparta información sin salir del entorno de esta red social. Una propuesta con nuevas funcionalidades para un consumo-interacción móvil de contenidos. Nuevo formato que prioriza la síntesis y la movilidad.

En la era digital el texto está viviendo múltiples transformaciones que abarcan diferentes campos desde lo cognitivo y creativo; procesos de aprendizaje y conocimiento; modelos de negocio. Cada uno de ellos provoca en el proceso lector mutaciones, tanto de tiempo y espacio como de participación.

La relación bidireccional entre la escritura y la lectura, se expande en los entornos digitales; los roles de escritor y lector se difuminan y pierden las características del pasado que asociaban más pasividad al lector y más poder al autor. En un contexto educativo convencional que elogia la lectura en papel y al libro impreso como única fuente de saber, es fundamental repensar las prácticas de lectura a partir de las transformaciones que suponen las tecnologías digitales.

Levratto denomina arquiLectur@ al espacio donde se definen las características, elementos y modalidades de la lectura en los escenarios virtuales, el espacio donde se investiga como han cambiado las formas de leer, cuáles son los factores que tienen relación con la lectura en texto analógico, cuáles los cambios que se han producido, qué sensaciones se experimentan y qué emociones intervienen. Por eso exploramos la definición de la pedagogía de la arquiLectur@, porque permite detallar los puntos clave de una lectura hipertextual organizada, crítica, analítica y funcional.

Los roles de escritor y lector

se difuminan

Se está haciendo una gramática universal de lectura hipertextual, pero no se conocen en su totalidad sus dimensiones y características. Para comprender esta fenomenología lectora hay que tener en cuenta un paisaje teórico que describa los valles y cañadas hipertextuales:

Teoría del caos, deconstrucción y construcción, conectivismo, aprendizajes invisibles, serendipia, intertextualidad, trasnmedialidad.

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FORMAS DE LEER

Estos “satélites” flotan en un ecosistema digital (o carencia del mismo según se valore), en el que la transversalidad del espacio y el tiempo se fragmenta. En una sociedad donde las acciones y experiencias vinculadas a la web son parte intrínseca del tejido social, resulta imprescindible crear una teoría, actualmente inexistente, sobre las formas de leer en los escenarios virtuales en cuanto espacio de acción, información, socialización.

Estos espacios y tiempos intensos y fragmentados convergen con facilidad en el “reloj digital” de los jóvenes. Como señala Feixa “mientras que el espacio se globaliza y deslocaliza de forma paralela, el tiempo se eterniza y se hace más efímero de forma sucesiva”. Estamos en el tiempo de los microrrelatos y microemociones, en un entorno de microcultura. Como indica este autor, esta globalización del espacio y virtualización del tiempo aboca al nomadismo, ya propuesto por Maffesoli como metáfora de la posmodernidad. Y ahí estamos.

Las contribuciones y participación de toda la comunidad web son necesarias para que la teoría de la arquiLectur@ no la determine la infoligarquía de una minoría de privilegiados; sino que tenga la voz de la colectividad donde las diferencias son virtudes y la homogeneidad defecto.

Digámoslo claro, no podemos aplicar los cánones de la lectura y escritura impresa al ejercicio de lecto-escritura en la web. No se trata de afirmar que ahora se lee menos y peor que antes, entendemos que se lee y escribe de modo diferente. Así como nuestras prácticas culturales, modelos de convivencia, vida laboral, doméstica y personal han cambiado; el modo de pensar, aprender, leer y escribir, también lo han hecho.

¿Qué ocurriría si lo que hizo Alicia en el País de las Maravillas con el Conejo Blanco, o la Oruga Azul, o el mismo gato de Cheshire, lo hacemos nosotros con la Web?

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En el artículo publicado en El País, ¿Recuerdas cuando leíamos de corrido?, alertan sobre distintos trabajos de campo que asustan sobre los efectos devastadores de la lectura digital; ya que “está cortocircuitando nuestro cerebro hasta el punto de dificultar la lectura profunda, crítica y analítica” (Maryanne Wold, Universidad de Tufts, EEUU) y porque “como sociedad, estamos perdiendo la capacidad de formular ideas profundas y complejas” (Andrew Dillon, Universidad de Austin, Texas).

Estas afirmaciones constituyen el panorama donde mejor encaja la llamada contra el colonialismo digital, del escritor italiano Casati (2013) que sostiene que “la lectura ha sido robada y hay que volver a conquistarla”.

No podemos aplicar los cánones de la lectura y escritura

impresa al ejercicio de lecto-escritura en la web

Excelente, no perdamos la lectura analítica. Sigamos construyendo nuestra capacidad de argumentar y estructurar las ideas gracias a un bagaje cultural sólido que también se alimenta de los libros y mantengamos viva nuestra creatividad hacia unos pensamientos múltiples y complejos.

No obstante, reconozcamos —y la realidad ofrece continuas evidencias— que ha llegado el momento de que se produzca un desplazamiento de jerarquía y autoridad, en la línea de lo planteado por Barthes, Eco, Foucault. El problema principal es que las estructuras cerradas y jerárquicas imponen un orden; catalogan y clasifican. Invitan a un adentro y a un afuera; a una inclusión y una exclusión. Si observamos la lectura (y escritura) digital constatamos que las jerarquías, el centro, y los márgenes han cambiado o desaparecido.

Cuando la educación se asoma a este escenario, se encienden todas las alarmas y resuena a lo lejos el pensamiento de Baricco:  ¡¡¡Que vienen los bárbaros!!! La lectura profunda desaparece, los contenidos de siempre se rebajan, ya no se lee como antes,  tampoco se comprende, ni se escribe correctamente.

Más allá de este pánico escénico, (¿y moral?), observamos una lectura más diversa, más superficial, todos los textos son accesibles a todos (los conectados), pero a mayor acceso, menor comprensión.

Mientras los educadores buceanlos alumnos

surfean

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Es la historia de la tecnología. Ocurrió con el fuego, el telégrafo, la electricidad, Internet. Cuando apareció la tele en España a finales de los cincuenta, y durante las dos décadas siguientes todos los debates se centraron en los efectos perniciosos del medio. Después llegaron los videojuegos, ahora es con la Web.

Así como el humano crea la tecnología, la tecnología transforma al humano. Nuestra sociedad ha cambiado, nuestros hogares han cambiado, nuestro cerebro está cambiando:

¿Podemos seguir con la misma

educación?

FACTOR R

La comunicación tampoco es la misma, la escuela debiera observar lo que está ocurriendo fuera de sus aulas, pero también lo que ocurre con y entre sus alumnos. La Escuela 2.0 con su ordenador por niño (antes) y sus pizarras digitales en sus programas TIC, no ha encontrado el norte. Sus alumnos no necesitan aprender destrezas tecnológicas, tampoco es lo más importante que las utilicen para “saber” más matemáticas, más lengua o más sociales.

¿Por qué no integramos el factor R en las TIC?

¿Por qué no convertimos la vida digital de nuestros alumnos en motivo de “lectura” análisis, conversación, interacción, creación en las aulas, y en las familias? ¿Es posible dejar de mirar las TIC por el retrovisor y observar lo que ocurre dentro y fuera del coche?

No es casual que Lope de Vega en 1612 exclamara en Fuenteovejuna:

Antes que ignoran más siento por eso
Por no se reducir a breve suma;
Porque la confusión, con el exceso,
los intentos resuelve en vana espuma;
Y aquel que de leer tiene más uso,
De ver letreros sólo está confuso1.

ESTADOS MENTALES

Se trata de dos estados mentales: la lectura impresa y el pensamiento profundo; la lectura en pantalla y el conectivismo superficial. Entendemos que los dos necesarios y complementarios, que exigen un difícil equilibrio, que ni está en la tabla del surfista, ni en la escafandra del buzo. Un nuevo territorio: permeable, fértil, siempre líquido y fluido, que estamos explorando.

PATRÓN F

Los estudios de Nielsen  el máximo referente en usabilidad y pantallas, aplican el Patrón F, a los trazados de lectura del usuario. Este experto en usabilidad, concluye tras sus estudios e investigaciones de “eyetracking” que la mirada dibuja un patrón de lectura que adquiere la forma de F cuando se lee una pantalla. No se lee linealmente. Se hace primero una lectura horizontal de la línea superior de la pantalla, a continuación, la mirada traza un segundo movimiento horizontal, pero más corto, para deslizar la mirada vertical por la línea izquierda de la pantalla. Es decir, la pantalla no se lee, se escanea.

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En 7 claves para escribir en la web, lo explicamos de modo sencillo:

La lectura online indicará la escritura online. Este análisis señala que las bases de la escritura impresa son válidas, con algunas adaptaciones, para la redacción digital.

Escribir para la web exige estructurar los textos para facilitar las metas del usuario. El ojo rastrea la pantalla, obliga a escribir y estructurar el texto digital. De modo que obtenemos el siguiente trazado:

En la línea horizontal superior el usuario lee el primer tercio del titular (2 de 6 palabras).

Línea horizontal: más baja y más corta.

Línea vertical: zona izquierda de la pantalla.

Con las siguientes claves de lectura online:

Atiende la zona izquierda de la pantalla.

Detecta las dos primeras palabras.

Desciende en vertical por el resto de la pantalla.

Ojos que rastrean pantallas, que” no leen” sino que “ven”. Escanean y brincan entre palabras y líneas. Sólo se detienen en algunas y pocas palabras. Los motores de búsqueda pulsan la “zona izquierda”. El reto es acortar el texto sin perder profundidad. Para ello disponemos de la estructura hipertextual y sus enlaces para abrir itinerarios de exploración e investigación.

La pantalla no se lee,

se escanea

De este modo proponemos 7 pautas para escribir en la web:

Escriba poco y piense mucho.

Comience con la conclusión.

Mime los títulos: las dos primeras palabras lo son casi todo.

Rompa la monotonía del texto: con enumeraciones, imágenes, negritas, gráficos.

Escriba párrafos cortos con la idea principal en la primera línea.

Use verbos potentes: presente y pasado simple. Son breves, claros y directos.

Integre enlaces pertinentes y significativos, al inicio o final de párrafo o texto.


Dos recursos

Cómo escribir para la web

Tesis doctoral que apoya gran parte de los contenidos expuestos: Arquitectur@, modalidades de lectura en la Web . Valeria Levratto.


1 N. del E.: Las negritas son nuestras.