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TECNOLOGÍA Y EDADES

Este es un tema que preocupa a muchos padres ya que afirman, con razón, que no suelen especificarse las edades cuando se habla de tecnología. Ya he dicho en algún momento anterior que no soy especialista en estos temas, ni pretendo serlo. Me parece que si se tiene un poco de sentido común el asunto se puede resolver con acierto.

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Obra de Julieta Bromberg Moreno

Lo primero que se tiene que tener en cuenta es que la tecnología es una herramienta, no un resultado del aprendizaje. Dicho esto habrá que ver qué sentido tiene para nosotros el uso de la tecnología, qué objetivos perseguimos, qué otras cosas debemos hacer, qué actividades se ven mejoradas y potenciadas con el uso de la tecnología que sin ella no serían posibles. A qué mundos abrimos a nuestros alumnos que de otro modo les estarían vedados, qué recursos de calidad podemos ofrecerles que no podrían tener si su escuela estuviese aquí o allá, o si su profesor tuviese tal o cual preparación.

Claro que si usamos la tecnología para que el niño se aisle, se pase el día ensimismado y “desconecte” del mundo real, flaco favor le haríamos al niño y mal provecho de la tecnología obtendríamos.

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Obra de Julieta Bromberg Moreno

Precisamente la tecnología permite abrirse a un mundo que puede potenciar el trabajo en equipo, el aprendizaje colaborativo, la simulación, las visitas virtuales a ciudades y museos, al mundo natural, el acercamiento, en suma, a una realidad que de otro modo sería inalcanzable para la mayor parte de los niños. Y, por encima de todo esto, permite que el niño pueda crear contenidos o expresar creativamente sus aprendizajes, etc. Porque el aprendizaje que necesitamos ahora es distinto del de otros tiempos, cuando menos necesita que el alumno sepa preguntarse por la información que necesita para determinada actividad, sepa dónde buscarla, analizarla críticamente, sintetizarla, modificarla para sus propósitos y tantas otras cosas que ya sabes…

Me interesa, una vez más, enfatizar que el uso de la tecnología nos permite, si lo hacemos con la estrategia y software (sentido amplio) adecuados, personalizar la experiencia de aprendizaje y permitir que cada niño aprenda apoyándose en sus intereses, sus puntos fuertes, compensando sus debilidades, recibiendo un adecuado estímulo y reto intelectual. Algo que con la escuela actual no es posible la mayor parte de las veces.

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En modo alguno esto significa que no deba planificarse y tutelarse que los niños utilicen una navegación y aplicaciones que sean educativamente seguras. Sobre este particular existen modos de garantizar un uso no-nocivo (que también habrá que enseñar a los niños) a través, por ejemplo de dispositivos denominados DMD (ver un artículo interesante sobre esto aquí). No obstante, la supervisión es importante, pues no es fácil evitar determinados contenidos pero ¿acaso la educación misma no es una tarea compleja? No es el tema de este post en cualquier caso en el que, como siempre, trato de dar ideas no de indicar cómo ejecutarlas en un contexto concreto, cosa que hay que analizar con prudencia.

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Obra de Julieta Bromberg Moreno

Pero vamos a los datos que quiero ofreceros y que se recogen en el infográfico siguiente (vid. infra). Pretenden ayudar a la reflexión personal, no ser un prescriptor del deber ser del uso de la tecnología, esto que quede claro. Son un reflejo de lo que está ocurriendo ya en algunos lugares.

El título juega con las palabras como lo hace la famosa empresa de juguetes: “La tecnología somos nosotros”. Estos son los datos recogidos de diversas fuentes que se mencionan al pie del gráfico.

El niño promedio comienza a navegar por Internet a una edad cada vez más temprana. Los escolares tienen móviles y se unen a las redes sociales cada vez más jóvenes. Pero, ¿cuál es la edad correcta en el uso de la tecnología de la que los niños pueden disponer hoy en día?

Un estudio de 2011, de IPSO (ver referencias al final) ha encontrado que la edad de tres años constituye un hito en el uso de la tecnología, edad a la cual muchos niños se deshacen de muchos de sus juguetes no digitales.

Mientras que el 45% de los niños de dos años se entretienen jugando con sus juguetes, en las edades comprendidas entre 3-5 años este porcentaje desciende al 27%.

Las tablets de los infantes

Aunque muchos niños a estas edades no son suficientemente mayores para hablar, muchos han desarrollado ya sus habilidades motoras para presionar botones y comienzan a utilizar en algún grado computadores.

De acuerdo con los datos del informe Consumers Report y Common Sense Media:

El 90% de los niños de 2 años han utilizado un computador.

El 50% de los niños de 5 años utilizan tablets o computadores de manera habitual.

A la edad de 7-8 años juegan con dispositivos portátiles y consolas de videojuegos.

A la edad de 11 años ya disponen de un teléfono móvil.

En más del 50% de los casos son los padres los que insisten en que tengan estos dispositivos.

La navegación por Internet

En los EE.UU el 80% de los niños de 0-5 años utilizan Internet semanalmente.

El 60% de los niños de menos de tres años ven vídeos online.

El 23% de los niños entre 6-12 años visitan sitios online que requieren una edad mínima de 13 años.

En el infográfico siguiente tenéis algunas sugerencias sobre las actividades más apropiadas para diversas edades que me parecen bastante informativos. Naturalmente cada familia decidirá lo que crea más conveniente, cada profesor en su clase también. La información que se ofrece me parece que os puede resultar de utilidad.

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Javier Tourón
Vicerrector de Innovación y Desarrollo Educativo en la Universidad Internacional de La Rioja-UNIR desde septiembre de 2015, soy Catedrático de Métodos de Investigación y Diagnóstico en Educación y Doctor en Ciencias de la Educación y Ciencias Biológicas. Past-President del European Council for High Ability (2000-2004) y miembro del National Advisory Board del Center for Talented Youth (CTY) de la Universidad Johns Hopkins (2003-2011). Fundé y dirigí el centro para la atención educativa de alumnos de alta capacidad CTY España, International Charter Member del CTY de la Universidad Johns Hopkins (2001-2011). He sido profesor de la Universidad de Navarra durante 36 años (1979-2015). Mi carrera investigadora en el desarrollo del talento académico en jóvenes de alta capacidad me ha llevado a ser Consultant Editor de algunas de las revistas extranjeras más prestigiosas de este ámbito entre las que destacan: High Ability Studies, Education Today, Talent Development and Excellence, Sobredotaçao, Gifted and Talented International, Abilities and giftedness; así como de algunas de las españolas más reconocidas como la Revista Española de Pedagogía, Estudios sobre Educación, RELIEVE, Bordón, Educación XXI o Revista de Educación. Soy miembro de Sociedades Científicas como: International Association for Talent Development and Excellence European Council for High Ability World Council for Gifted and Talented Children National Association for Gifted Children (EE.UU) Sociedad Española de Pedagogía He publicado más de 150 trabajos de investigación en revistas españolas y extranjeras y soy autor y coautor de 30 libros y capítulos de libros, varios de ellos dedicados a la alta capacidad y el desarrollo del talento, así como a la evaluación de Sistemas Educativos.
  • Debora Kozak

    Estimado Javier,
    Me parece muy importante instalar el debate, aunque en lo personal creo que es un error hablar de las “edades” para la tecnología. Como todo fenómeno atravesado por la experiencia social, depende de cada contexto y con esto es importante quitarnos los prejuicios que suelen asociar el uso de la tecnología con las mejores posibilidades socio económicas de las familias, porque hoy la impregnación de celulares inteligentes es en todos los grupos.
    Como todo, el abuso no es bueno y como bien dices menos aún la falta de enseñanza. Si la tecnología ingresa de la mano de los docentes, que trasciendan el mero uso y puedan guiar a los alumnos hacia un uso que redunde en la mejora de sus aprendizajes, valdrá la pena. Si la tecnología es un recurso meramente decorativo, reemplazable por otro, entonces será mejor dejarla de lado.
    Por esto creo que no se trata de edades sino de criterios y contextos. Y ese es el debate profundo que nos debemos.
    Gracias por abrir las puertas para esta discusión!
    Un abrazo,
    Débora