Tras leer “La familia y la escuela”, mi post más reciente en el Magazine INED21, David Sánchez (@dasanru), un amigo a quien conocí en las redes, me formulaba las siguientes preguntas:

“¿Qué consejos darías a unos padres con las exigencias de su día a día, con muchas preocupaciones y miedos en la cabeza, con escasez de tiempo, para implicarse en las acciones educativas del centro? ¿Es realmente posible esa interacción?”

Empiezo por el final: . Es posible. Es más, es imprescindible de cara a propiciar los mejores resultados escolares y una educación integral, coherente y de calidad. Analizaremos en su momento el “cómo”.

LA-IMPLICACIÓN-DE-LA-FAMILIA-EN-EL-COLEGIO-01-INED21

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En la actual sociedad educar es algo especialmente complejo. Es difícil para las familias, sí, David. Y también para “la escuela”. Ser conscientes de ello es mejor que ignorarlo. Y no debe llevarnos a la angustia; ni tanto a pre-ocuparnos como a ocuparnos. Y ha de propiciar que todos los que estamos convocados a la tarea educativa reforcemos dos ideas:

α

Padres y profesores nos hemos de formar continuamente en beneficio de nuestros hijos y alumnos. Son nuestro principal “negocio” y debemos gestionarlo lo mejor posible. Nadie dudará sobre la necesidad de formación inicial y continua de los profesionales. Si algún progenitor fuera escéptico ante la necesidad de la propia adquisición de recursos y habilidades habría que recordarle la cita del conferenciante estadounidense Michael Levine: “Tener hijos no lo convierte a uno en padre, del mismo modo en que tener un piano no lo vuelve pianista”.

β

Familia y la escuela debemos implicarnos y “remar” en la misma dirección, posibilitar sinergias desde el respeto mutuo, la confianza y la cooperación.

Preguntas… ante una pregunta.

Responder a David (él lo sabe) daría casi para un tratado y, obviamente, para varios post. Utilizaré esta última vía.

Los aficionados a la tauromaquia llamarían a lo que pretendo hacer hoy “poner el toro en suerte”. Los juristas quizás se decantaran por lo que en el ámbito judicial se denominan “las generales de la ley” (preguntas preceptivas y previas que se formulan a todo testigo; quien tenga mayor interés puede acudir al art. 367 de la Ley de Enjuiciamiento Civil).

Este post, David, quiere ser un paso previo pero necesario de cara a dar respuesta concreta sobre las posibilidades de implicación de la familia en la educación escolar de sus hijos.

Te planteo meditar lo que hoy escribo antes de “entrar en faena”, de concretar medidas específicas, que las hay y expondré en próximas entradas del Magazine INED21.

Ahí va mi cuestionario previo a unos consejos para implicarte en la vida de la escuela:

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PREGUNTAS PREVIAS

1

¿Es la educación de tu hijo –en casa y en el colegio– una prioridad en tu vida? ¿Eres consecuente con ello a la hora de intentar organizarte el día? ¿Es consciente de esto tu empresa?

2

¿Tenéis en casa un modelo claro de educación familiar? ¿Lo compartís padre y madre? ¿Cooperáis entre vosotros como socios de la relación familia-escuela?

3

¿Has podido elegir el colegio de tu hijo? De ser así, ¿has meditado a fondo, con información suficiente, tu elección? ¿Ha protagonizado tu análisis la búsqueda del mayor beneficio para tu hijo o –y en qué medida– otras cuestiones?

4

El proyecto educativo concreto del colegio ¿es el tuyo? ¿Tenéis verdadero sentimiento de pertenencia, “lleváis la camiseta” del colegio de tu hijo?

5

¿Conoces o te interesas, además de por las calificaciones académicas de tu hijo a lo largo del curso, por su actitud, conducta, valores? ¿Favorece el centro de forma coherente la educación integral de tu hijo?

6

¿Sabes cómo encaja tu hijo en el grupo? ¿Comentas con él su bienestar en la escuela? ¿Conoces y valoras el ambiente de las aulas y el del patio? ¿Crees que la comunidad educativa contribuye a la existencia de un buen clima escolar?

7

¿Sientes el colegio como un centro cercano? ¿Tienes sensación de accesibilidad al centro por parte de las familias?

8

¿Estás convencido de que la participación de las familias en el colegio es un derecho/deber, una competencia a desarrollar y… una necesidad social? ¿Ejerces en debida forma ese derecho/deber?

9

¿Compartís, familias y profesionales docentes, la convicción de que la colaboración entre ambos es per se educativa?

10

¿Eres consciente de que en este “negocio” de la educación de tus hijos y, de cara a la mejor complicidad entre familia y escuela en beneficio del alumno, es esencial la formación de todos y en concreto la de los padres?

De las respuestas a estas preguntas dependen, David, en buena medida los cimientos del edificio educativo que hemos de construir juntos. He querido ponerte en situación. Esto solo acaba de empezar.

Para que nadie se desanime ante la entidad de sus retos, concluyo con una cita. La leí en el documento “La participación de las familias en la educación escolar” al que tanto va a deber mi respuesta. Robert Ballion escribe:

“Los mejores ministros de educación son los padres”.

Y ahí, queridos ministros, no cabe dimitir, cruzarse de brazos, ni tomar las de Villadiego. Y, sin embargo, ocurre con mayor frecuencia de la que pueda pensarse. Por ello, sin duda, advertía recientemente el papa Francisco, un líder mundial (siempre preocupado por los “descartes”):

“Es hora de que los padres y madres regresen de su exilio y se impliquen plenamente en la educación de sus hijos”.

Si tú estás leyendo esto y ¡has llegado hasta aquí!, ten paz. Estás en casa o camino de ella.

Me pedías, David, consejos para la implicación de los padres –los ministros– en las acciones educativas del centro. Ya hemos puesto el toro en suerte. Ahora nos toca lidiar. Y salir, en beneficio de los hijos, por la puerta grande.

La próxima semana, ministros, hablaremos del gobierno.

José Iribas
Nací en Tafalla, Navarra, en el año 1961. Estoy casado y tenemos cinco hijos. Licenciado en Derecho por la Universidad de Navarra, he cursado el Programa de Alta Dirección de Empresas (PADE) del IESE de la Universidad de Navarra y el Programa Ejecutivo de Gestión del Instituto de Empresa. Ejercí como abogado entre 1985 y 2008. Inicié mi actividad política como concejal por UPN en mi localidad natal, en la legislatura 1987-91, siendo elegido como alcalde en la siguiente, 1991-95, por esta formación política. En el año 2003 pasé a ser concejal, también por la formación regionalista, del Ayuntamiento de Pamplona, donde lo he sido hasta 2011 y he ostentado los cargos de concejal-delegado de Educación y primer teniente de alcalde. También fui senador entre 1989 y 2008. Fundador de la asociación juvenil Promoción Cultural Navarra. Soy miembro de la Asociación Educación Abierta. Comprometido con el servicio a la sociedad, considero a la familia y la educación sus pilares básicos. Desde el 1 de julio de 2011 hasta el 23 de julio de 2015 he sido consejero de Educación del Gobierno de Navarra. Los cuatro años previos había sido concejal-delegado, también de Educación, en Pamplona. En la actualidad soy Director de Expansión Académica de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) y Secretario de la Fundación Ciudadanía y Valores (FUNCIVA). También colaboro con mis aportaciones en el blog de INED21.