Si una buena teoría sin una buena práctica no es posible, nos atrevemos a narrar de un modo muy breve en este post algunas prácticas que están ahora construyendo de un modo colectivo, abierto y progresivo otro discurso, que podemos denominar “post-TIC”.

La cosa empezó con la primera edición del Máster de Redes y Aprendizaje Digital,  que la UNED puso en marcha en febrero de 2012. La experiencia de ese máster, el modo de aprender alumnos y profesores, el planteamiento de la mediación en el entorno digital, la inclusión de las redes sociales, en particular twitter, como herramienta, foro de expresión y creación y objeto de estudio, fueron algunas claves para que naciera el acrónimo TRIC, que recoge Tecnologías de la Relación, Información y Comunicación.  Profesores como Carmen Marta Lazo, Elisa Hergueta y Daniel Aranda, han formado parte en la construcción inicial y desarrollo de  este constructo, presentado en distintos artículos  y publicaciones.

Con tres años de intercambio de experiencias, reflexiones, investigación y publicaciones en varios congresos internacionales, gran parte de la documentación  está disponible en TRICLab Espacio de diseño, intercambio y exploración de prácticas culturales digitales, en el que intervienen diferentes profesionales de la educación y comunicación de varias universidades españolas e internacionales.

En efecto, la R se ha colado en las TIC. El Factor R-elacional se integra en el acrónimo, no con la intención de generar  otro más, sino de dimensionar cada uno de los elementos primigenios y proponer otro modelo de educación para la comunicación. En la mayoría de los programas TIC presentados e implementados en España, la T de la tecnología ha monopolizado, desde su visión instrumentalista y conductista, la I de la Información y la C de la Comunicación. El Factor R-elacional evidencia y dimensiona la importancia de las relaciones sociales, cognitivas y emocionales entre los que intervienen en el proceso formativo. Esta R focaliza el punto de gravedad y de movimiento en la C de la comunicación, en gran medida lastrada por el tecnicismo de la T y el exceso de la I, convertida en transmisión.  Las redes neuronales y sinápticas que facilitan el conocimiento, y las redes sociales que permiten la conexión, afiliación y producción social, conducen al horizonte neurosocial sugerido por Damasio y Castells, que converge en el Factor R.

Iniciamos este relato hablando de la práctica y así nos gustaría (casi) terminar, con esta producción, resultado de la inteligencia colectiva, entre varios participantes de la PlataformaTRICLab

En un próximo post exploraremos el componente emocional en esta doble red (sináptica y social).


José

Carmen

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