“Es tan grande el placer que se experimenta al encontrar un hombre agradecido, que vale la pena arriesgarse a no ser un ingrato”

Séneca

Uno de mis post se titulaba 6 cosas por las que hemos de decir gracias, este mismo post, me ha ido acompañando en cada uno de los post, en la firma del final, para recordar a tanta gente que me impulsó en esta andadura de la blogosfera; pero creo que en ese post ya me quedé corto en reafirmar muchas cosas que a lo largo de mi vida he podido experimentar.

Ahora llegan ese momento que todos esperamos, esas ansiadas vacaciones, al igual que a finales de año, dónde cada vez más en esta del año es cuando nuestros pensamientos se dirigen a aquellos que nos han ayudado, trabajando duro, dónde se lanzan mensajes como:

“Ha sido atento y considerado, hizo a un lado para que otros pudieran tener éxito, eran leales y comprometidos, motivados y así sucesivamente”.

Cualquier responsable sinceramente se sentirá obligado a decir gracias.

Sin lugar a dudas, cuando los responsables decimos, más veces, “gracias” es durante la temporada de vacaciones que en cualquier otro momento. Hay brindis, discursos de gratitud, abrazos y almuerzos que celebran el duro trabajo de los últimos meses, años. No hay ninguna investigación que se haya descubierto que valide mis observaciones, pero apostaría que tengo razón.

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Sin embargo, ahora viene una encuesta que dice que no hay suficientes personas dicen “gracias” en la oficina. (Voy a suponer que esto no se aplica a la temporada de vacaciones.) Sólo el 10% de los adultos dicen “gracias” a un amigo, familiar cada día, y sólo el 7% agradece a diario a un jefe, la investigación más reciente sobre este tema fue en el 2012 por la Sociedad para la Gestión de Recursos Humanos (SHRM). Si la pregunta fuera “¿Agradecemos con frecuencia a nuestros colegas por un trabajo bien hecho?” El porcentaje es mayor (40%)… pero aún estamos muy lejos de una gran mayoría. ¿Alguien dijo “gracias” y expresa su gratitud todos los días? Está claro que, dentro de la oficina, la gratitud no es lo que sucede.

De la misma manera que las personas no sonríen de forma natural en las oficinas, por lo que decir “gracias” no está en la punta de la lengua. Entonces, ¿qué vamos a hacer acerca de esta situación? He tenido la suerte de leer un par de libros, realmente recomendables de leer: “La economía de la gratitud: Traslada tus negocios a las redes sociales” Escrito por Gary Vaynerchuy y El libro Delivering Happiness de Tony Hsieh.

Dentro de la oficina, la gratitud

no es lo que sucede

Dentro del libro “La economía de la gratitud: Traslada tus negocios a las redes sociales” hay varias frases que nos dan a entender que es realmente la economía de la gratitud y en qué consiste:

“Los líderes deben comprometerse con la economía de la Gratitud antes de decir a los demás que lo hagan. Cuando esta visión ya está integrada en la estrategia y en la perspectiva en general, puedes diseminarla exitosamente en tu empresa o departamento. La economía de la Gratitud se basa en la autenticidad, y la autenticidad debe comenzar por ti mismo”

“El compromiso mental es probablemente más importante que el compromiso financiero, especialmente en los primeros pasos hacía la economía de la Gratitud. Después de todo, existirán errores en el camino”

Pero los líderes tenemos claramente nuestra determinación de crear cultura. En el libro habla sobre la creación de unos valores y principios dónde el cliente y el cuidado del mismo es muy importante, al crear un cultura fuerte de cuidar al cliente se crea un ADN dentro de la empresa, al crear la cultura se genera automáticamente un legado.

Según el mismo libro, cosa que realmente agradezco mucho, cuando indica el gran paso para que podamos crear la cultura de la gratitud, casi que esta empezó a denominarse así cuando Amazon (Jeff Bezos) compra Zappos, pero se da cuenta que Zappos, aún y vendiendo más caro el mismo producto que en Amazon le siguen creciendo las ventas. Algo que no pasa inadvertido por el líder principal de Amazon.

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Los directivos, líderes, responsables tenemos que pensar en los beneficios de la propia acción de expresar agradecimiento, el decir “Gracias”; son como las semillas para empezar a sembrar hacía esta cultura y economía. Algo que hemos aprendido es que los empleados que se sienten apreciados son más leales y productivos. Nosotros, como líderes aceptamos esto como un evangelio. Debemos estar tan conscientes que decir “gracias” salga de forma automática, ya que a la hora que solicitemos que el trabajo se cumpla a tiempo… o en tiempo extra, todos responderán con un sí. Tenemos que ver el sueldo que el quid pro quo; “Gracias” es la guinda del pastel. Los responsables también tenemos que alentar, e incluso organizar, el jefe de primera línea para decir “gracias” a los que están en distintos niveles. En general, podemos enviar tarjetas, emails, mensajes de cumpleaños a todos los miembros de nuestro equipo, a todos los niveles y siempre escribir una nota de agradecimiento; es algo que realmente nos alegrará y agradeceremos tanto si lo mandamos como si lo recibimos. Pero no estemos llamando gracias a voz alta, la apreciación será interpretada y sentida como falsa. Lo estamos expresando de la forma más sincera el agradecimiento hacía todas las personas que se lo merecen.

El libro Delivering Happiness de Tony Hsieh de Zappos nos explica que paga a sus empleados infelices por renunciar a sus trabajos, ya que estos podrían dañar la cultura corporativa y arrastrar la productividad hacía abajo; es decir, provocar una bajada de rendimiento entre sus empleados, por lo que para él es mejor el coste de pagar para que se vayan. Tony Hsieh (CEO de Zappos) nos explica que las malas contrataciones han costado Zappos 100 millones de dólares. Una cantidad realmente espectacular, dónde la economía de la gratitud es fundamental entre los miembros de la compañía, aparte de todo lo que se ha escrito sobre la eliminación de jefes, dar más autonomía a los empleados, creando una cultura innovadora y agradecida, también por la fuerte política que tienen para cuidar a sus clientes para que estos estén satisfechos y repitan las experiencias que hay detrás del producto y servicio, y todo ¿con qué? Agradeciendo siempre, desde dentro la empresa hacía fuera de ella. Usa una política de empresa basada en la felicidad de todos sus miembros ayuda a tener una mayor productividad y beneficios a largo plazo.

Desde hace un par de años, han aparecido empresas que están intentando cambiar los lugares de trabajo para hacerlos de ellos un sitio donde la armonía, la “felicidad”, la motivación, la gratitud se empiecen a implantar, entre ellos Great Place To Work, que otorgan premios como las mejores empresas para trabajar. Realmente están llegando a calar dentro de las empresas como premio de que las cosas se empiezan a hacer bien, como si de un término de calidad ISO fuera; pero de buen ambiente de trabajo, como si de una auditoria hicieran sobre los puntos débiles y fuertes del ambiente de trabajo, de la motivación del personal, cada vez más, esto empieza a tener más frutos.

Nosotros, si empezamos a crear una cultura o empezamos a decir “gracias”, notaremos que las reacciones empezarán a cambiar, puede que tengamos o no una idea clara. Cada director general puede establecer el tono. Cada responsable, director, supervisor, líder puede pensar que sólo son encuestas, y hasta podemos ir en contra de las encuestas que muestran que el lugar de trabajo ocupa donde las personas expresan gratitud hace que al final todos ganemos. Cuarenta y nueve por ciento de los gerentes creen que la cultura del agradecimiento, el decir “gracias” aumenta ganancias. Esto nos debería de hacer pensar y reflexionar.

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Algo que de todo esto que he aprendido desde mi propia experiencia, que el decir siempre gracias siempre me ha ayudado con todos mis compañeros, pero si noto que entre la situación actual, el olvido de la propia palabra, el mero hecho de compartir el artículo de una persona en las redes sociales, nos olvidamos de decirles las gracias, algo que me marqué muy profundamente, cuando entré en las redes sociales y sobre todo cuando empecé a escribir dentro del blog fue agradecer uno por uno a todas las personas que me nombraran ya fuera por compartir el propio artículo o que me mencionaran de dónde habían ellos compartido el artículo hacía su propio autor, porque realmente, a mi no me cuesta nada decir gracias tanto en mi vida real como en la 2.0, por ello os animo a que digáis siempre gracias a todos los que os mencionan, a las personas que os comparten, a las personas que os ayudan cada día tanto dentro de la empresa cómo fuera de ella. Porqué el poder de la gratitud es infinitamente poderoso que el mero hecho de no decir gracias.

“Confía en la vida, honra tus valores y sé feliz”

Mayeutika

“Hoy siento que “GRACIAS” es de las palabras más bonitas que nos podemos decir, hoy he cambiado la mirada, hoy cuando te digo gracias es desde el más profundo reconocimiento a tu contribución para mi persona. Cuando recibo tus gracias lo hago desde el más profundo reconocimiento de mi contribución a tu persona. Sin deuda, sin carga, con libertad.”

Mayeutika

Ricard Lloria
Transmisor de confianza, honestidad y transparencia hacia el proveedor-cliente interno y externo, con habilidad para win to win, B2B, experiencia en el campo de responsable y dirección en Compras, Supply Chain MRO, S&OP contratación Servicios Generales. Máster en Marketing, distribución y consumo (Marketing y logística) por la UB. Graduado en Ciencias Empresariales con Comercio Exterior ( Gradudado en Empresa Internacional) por la UB.