Docentes21 es un espacio de entrevistas del Magazine INED21 que pretende acercar la opinión, la labor innovadora y las prácticas de calidad de muchos docentes que realizan su trabajo diario «a pie de aula». La particular visión de cada entrevistado, aporta riqueza y pluralidad al nuevo paradigma educativo que estamos construyendo  entre todas y todos los que sentimos responsabilidad y compromiso con el cambio educativo.

Hoy en  #Docentes21, entrevistamos a  José María Ruiz Palomo (1965) Málaga. Es director del Instituto de Educación Secundaria Cartima y cabeza visible de un grupo de profesores y profesoras que lideran el Proyecto Cártama.  El Proyecto Cártama ofrece una nueva mirada a la educación actual basada en la investigación, la innovación y la puesta en práctica de experiencias contrastadas y de inmenso valor educativo, recogidas de las que existen a lo largo y ancho del planeta.

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IES Cartima

José María, que es informático de profesión y profesor de vocación, vivió un intenso enriquecimiento personal en su etapa de estudiante en el IES Nuestra Sra. De la Victoria “Martiricos” de Málaga. Allí aprendió la importancia de la enseñanza obligatoria para la formación de las personas y, quizás por ello, es consciente de la enorme responsabilidad que conlleva la profesión docente. Vive la enseñanza como un constante reto  profesional y  un extraordinario privilegio personal.

Tiene gran experiencia en trabajar por medio de proyectos educativos  colectivos y, junto con otros docentes con los que  había coincidió en EABE (Encuentro Andaluz de Blogs Educativos),  puso en marcha la plataforma Proyéctate para impulsar el A.B.P. (Aprendizaje Basado en Proyectos) en Andalucía, convencidos de enfocar de manera correcta la mejora de la escuela pública.

Se declara amante del cine y en las líneas siguientes nos comenta sus opiniones sobre educación, convencido de que es necesario cambiar la educación para cambiar el mundo (tomando prestadas, como él mismo manifiesta, unas palabras de  Claudio Naranjo). Sabedor que no es una empresa fácil: no tenemos prisa.

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1. El proyecto Cártama es una forma innovadora de acceder a un centro. ¿Cómo surge la idea de haceros cargo de un centro educativo por medio de un proyecto conjunto de profesores y profesoras de la enseñanza pública?

La idea parte de una profesora de la Facultad de Educación de la U.M.A. que me informa de la construcción de un nuevo instituto en Estación de Cártama y me sugiere que presente un proyecto para optar a la dirección del mismo. Como entiendo que esto sólo es viable con un equipo, el primer paso fue pedir una reunión en la Delegación de Educación de Málaga para comprobar la viabilidad de formar un equipo. Y aunque no obtuve ninguna garantía oral ni escrita estimé que presentando un proyecto sólido había posibilidades reales de conseguirlo. Entonces empecé a proponer la idea a algunos docentes para ir creando un grupo que trabajara en el proyecto educativo que finalmente presentamos.

2. En el proyecto Cártama leemos palabras como sueño, ilusión, esperanza. Desde tu punto de vista ¿por qué es necesario soñar la educación que queremos?

La ilusión y la esperanza son consustanciales a la labor docente. Podemos pasar por altibajos, pero si uno carece de ellas entiendo que debería considerar seriamente la posibilidad de cambiar de oficio.

Y soñar la escuela que queremos es un proceso que debería abordar cada comunidad educativa porque ayuda a compartir objetivos, y también maneras de hacer y de entender la Educación. Es muy necesario disponer de un horizonte común, dibujado entre todos, hacia el que dirigirnos.

3. Hablas de comunidad y observo que la filosofía “Comunidades de Aprendizaje” está presente en vuestro proyecto. ¿De qué manera la comunidad es importante para la educación?

Cuando se aborda el proceso citado en la respuesta anterior, familias, docentes y alumnado colaboran en la obtención de objetivos compartidos y la mejora de los resultados es clara. Contribuye a que el alumnado constate las mismas intenciones en la escuela y en casa. La experiencia nos demuestra que cuando un colectivo (sea el profesorado, sean las familias o ambos) se pone de acuerdo para alcanzar una meta concreta, la acción coordinada facilita enormemente su consecución. Hay quien lo expresa con la conocida frase “Para educar un niño hace falta una tribu”. Y las actuaciones de éxito publicadas y respaldadas por investigaciones así lo avalan. Ello exige muchas horas de conversación y reflexión con las familias pero los resultados justifican el esfuerzo con creces.

En el IES Cartima le hemos dado la máxima importancia a este aspecto del trabajo anteponiéndolo a las tareas de gestión del centro en muchos momentos. Gracias a la flexibilidad y al apoyo de la Inspección hemos podido encontrar un equilibrio entre nuestras obligaciones burocráticas y la creación de las bases de una comunidad educativa sólida.

Por otra parte creo que cuantas más familias conviertan la Educación en una prioridad mejor nos irá a todos dentro y fuera de la escuela. Y una comunidad en torno a un centro ayuda a que muchas familias den el paso de asumir esta prioridad. Los centros educativos son núcleos potenciales de enriquecimiento social, cultural y económico del entorno en que se encuentran y una comunidad sólida es el contexto ideal para que esa potencialidad se convierta en acto.

Y pensando en términos cuantitativos, los desafíos que afronta la escuela actualmente son de tal magnitud y la coyuntura económica tan difícil que se hace preciso el concurso de todos los recursos humanos y materiales que podamos poner al servicio de la escuela. Si las familias, las empresas del entorno, las instituciones pueden ayudar, mucho mejor.

4. El proyecto Cártama es un proyecto humanista, donde importan las personas. A veces tengo la sensación que no siempre se ve así. ¿Un proyecto educativo debe ser siempre un proyecto humanista?

Es difícil separarlo; educar nos obliga a ofrecer la mejor versión de nosotros mismos, ya sea como docentes o como progenitores. Y ello supone humanizar nuestra labor. Nuestra prioridad no es formar trabajadores eficientes como piezas de un engranaje económico; intentamos ayudar al desarrollo personal de nuestro alumnado. Comparto la expresión “educar es encender una llama no llenar un recipiente” para expresar que intentamos encontrar ese elemento que mueve a cada persona. Tenemos que crear espacios donde cada alumno tenga la oportunidad de sobresalir como miembro creativo, crítico y productivo de la sociedad.

Y siempre desde una convicción: lo que hacemos dice más de nosotros que lo que decimos; educamos cada día …siendo. No podemos olvidar que somos referentes para el alumnado, no sólo en el plano académico.

5. La organización en los centros educativos debe cambiar si queremos cambiar la educación. Hemos comprobado que los cambios metodológicos aislados no son suficientes. Por ello, nos interesa mucho tu visión como director de un centro educativo. ¿Cuáles son las claves de la dirección escolar en el momento actual en el que nos encontramos en educación?

Un centro escolar se crea para prestar un servicio esencial a la ciudadanía: la educación. Nuestra responsabilidad es que este servicio tenga la máxima calidad posible con los recursos  y las condiciones concretas en las que trabajamos. Creo que la mejor estrategia para conseguirlo es tratar de construir una comprensión de la escuela compartida por todo el profesorado y por las familias. Si todos nos sentimos parte del proyecto estaremos en mejor disposición para enriquecerlo. Así las actividades directivas deben estar encaminadas a coordinar y unir la acción de los miembros de la organización para alcanzar un sentido de identidad y propósito comunes.

Desde la perspectiva de los docentes se trata de un proceso complejo que pasa por alcanzar el máximo grado de empatía entre todos y la búsqueda de un equilibro entre exigencia y tolerancia. La dirección obliga a practicar el equilibrismo a menudo. Y es mucho más fácil cuando los miembros del grupo tienen la disposición de anteponer las prioridades generales acordadas a las prioridades individuales.

Ni que decir tiene que el trabajo en equipo es esencial en este proceso de construcción. Pero por desgracia esta práctica no forma parte de nuestra cultura escolar. Funcionar de un modo interdependiente supone renunciar a una parte de la soberanía profesional en nuestro desempeño diario; implica asumir que tenemos que llegar a acuerdos con el resto de los miembros del equipo y aplicarlos en el aula, y esto exige un cambio que requiere tiempo y disposición a salir de nuestra zona de confort.

Hay que buscar momentos de encuentro entre los docentes con decisiones que afectan a la organización y el funcionamiento, los horarios del profesorado, el número de docentes en el aula, el análisis compartido de las programaciones didácticas, etc. También hacer el esfuerzo de visibilizar los mejores resultados que se derivan del trabajo en grupo, compartir publicaciones que lo demuestran y constatar que cuando somos capaces de superar esta visión individual podemos ejercer un liderazgo compartido, otro de los grandes retos de una organización.

Y todo el proceso debe someterse a una autoevaluación periódica por parte de todos para comprobar cómo evolucionamos y qué fortalezas y debilidades tenemos.

Desde la perspectiva de las familias es preciso un esfuerzo de comunicación y de reflexión conjunta para integrarlas en la escuela, para la elaboración en común del Proyecto educativo, para orientarlas en el acompañamiento de sus hijos e hijas. Una escuela abierta puede aportar mucho a las familias de su comunidad y el principal beneficiario del proceso será el alumnado. Y hay que tener en cuenta que cuando llegan a Secundaria muchas familias comparten un pasado escolar común que influye en la construcción del colectivo.

6. La gestión educativa actual, más que nunca, necesita de unir en una misma persona capacidades de liderazgo y de gestión ¿Cuáles crees que son las características que definen esas competencias? ¿te consideras más líder o gestor?

El liderazgo escolar incluye un conjunto de responsabilidades cada vez más exigente que incluyen el liderazgo para el aprendizaje, la gestión de recursos humanos, la organización escolar, la administración económica, el apoyo, evaluación y desarrollo de la calidad docente, la fijación de metas y rendición de cuentas, la colaboración con otras escuelas, entre otros.

El liderazgo no debe recaer sobre una sola persona, ni siquiera sobre el Equipo directivo exclusivamente. Si muchos miembros del grupo son capaces de ejercerlo toda la organización se beneficia. La clave está en la autoridad en su sentido etimológico: tiene autoridad quien es capaz de ayudar a que los demás se desarrollen. Debe ser un objetivo que todos los miembros del equipo cultiven esta capacidad y es clave que lo hagan con los mismos objetivos. Ello exige dedicar tiempo a reflexionar juntos sobre la escuela que queremos, sobre el sentido de nuestra labor, sobre nuestra práctica docente.

Por otra parte, tener carga lectiva con alumnado es muy útil para poder ejercer el liderazgo para el aprendizaje y para tomar decisiones correctas dentro la organización porque permite conocer de primera mano la realidad que viven en el aula los docentes del centro.

La gestión también es importante: conseguir recursos para nuestra escuela, optimizar su rendimiento con la mejor organización posible, difundir nuestro Proyecto Educativo, conseguir el apoyo de las instituciones y las organizaciones del entorno… Y es esencial contar con la posibilidad de seleccionar docentes con un perfil determinado para poner en marcha un Proyecto educativo concreto.

7. Desde tu dilatada experiencia en distintas etapas y responsabilidades dentro del sistema educativo, ¿cuáles crees que son las claves para que un centro satisfaga las necesidades de los chicos y las chicas del siglo XXI?

1

Aplicar metodologías activas que permitan el desarrollo de las competencias clave y la aplicación del conocimiento a la solución de problemas concretos en lugar de su acumulación.

2

Utilizar los libros de texto como un recurso complementario antes que como guía principal del trabajo en el aula.

3

Situar los equipos educativos, antes que los Departamentos didácticos, en el centro de la organización académica contemplando reuniones semanales que permitan un seguimiento del desarrollo del currículum.

4

Abrirse al entorno, adaptarse a él y partir de las necesidades reales de la comunidad educativa.

5

Crear contextos de aprendizaje en los que las personas aprendan desde perspectivas colectivas, aprovechando el potencial de la interacción social como caldo de cultivo natural para el aprendizaje y el crecimiento personal.

6

Potenciar la orientación del alumnado hacia la búsqueda de su realización personal, ayudándoles a encontrar el mayor equilibrio posible entre lo que quieran ser y los condicionantes que inevitablemente se encontrarán. El valor del compromiso con lo que hagan habrá de ser inculcado como un principio básico.

7

Conseguir climas escolares adecuados, donde se haga posible el aprendizaje, la enseñanza, la convivencia y el disfrutar de la de ello.

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Muchas gracias José María. Ha sido un placer aprender contigo y espero que podamos continuar haciéndolo. La educación necesita proyectos comprometidos, docentes comprometidos… y tú reúnes ambas cuestiones.


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