¿Puede existir la inteligencia colectiva

sin las emociones?

Esta pregunta ha sido clave en uno de los temas que debatimos en @TRICLab, abarca mucho territorio: ¿puede existir la inteligencia sin las emociones?

Los estudios sobre las emociones y el conocimiento abundan, y casi todos resaltan el rol importante que juegan nuestras emociones en las decisiones que tomamos, y sobre cómo interpretamos la información que nos rodea. Si nos aproximamos a la ciencia cognitiva, observamos que si las emociones residen en nuestro cerebro, y nuestra inteligencia también; NO es difícil entender que es casi imposible separar los dos.

La cuestión, entonces, es si aceptemos que las emociones forman una parte importante de nuestra inteligencia, ¿también forman parte de la inteligencia colectiva?

Acerquémonos a la

inteligencia colectiva

El psicólogo Jerome Bruner afirma: “La inteligencia humana no es un patrimonio de cada persona, es un bien común.” Hoy en día las nuevas tecnologías y las redes de comunicación favorecen la interacción de las inteligencias individuales, permitiendo llegar a una conclusión diferente, o una idea más completa, que tiene más fuerza de lo que una sola persona podría conseguir. Eso lo podemos considerar como inteligencia colectiva.

Pero un mar de inteligencias no tiene mucho sentido sin un cierto orden, una cierta interpretación y finalidad. Wikipedia es quizás el ejemplo más citado de inteligencia colectiva: muchos conocimientos individuales contribuyendo a un conocimiento global, accesible y útil para todos. Según la misma Wikipedia, “la inteligencia colectiva es una forma de inteligencia que surge de la colaboración y concurso de muchos individuos”. Con Wikipedia, la finalidad es clara: contar lo que sabemos para que otros aprendan de ello. Pero no se queda sólo en eso: parte de la finalidad es intentar mejorar lo que han escrito otros, para que el resultado sea aún superior.

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Aquí entramos en la parte interesante, y en el rol de las emociones. Si la gente que sabe mucho de algo, va a invertir su escaso tiempo en escribir algo para el bien de otros,

¿No somos animales egoístas?

En general, con algunas excepciones, el acto de contribuir a la inteligencia colectiva no trae ninguna remuneración económica. ¿No tenemos la obligación natural para mirar por nuestro propio bienestar primero?

Resulta que el bienestar económico no es nuestra motivación principal. Existen otros tipos de bienestar que nos importan mucho. Varios estudios demuestran que, una vez que tenemos las necesidades básicas cubiertas, nos motivan factores emocionales, como la ilusión, el pertenecer, el sentirse útil e importante. Y esos factores son claves en cuanto a la inteligencia colectiva.

En su artículo sobre el éxito de Wikipedia, J. A. Gabelas y Carmen Marta tocan el tema del orgullo que se siente al contribuir, “el bienestar psicológico de la donación”. Ese bienestar psicológico es complejo. Tiene muchas facetas y matices, pero se puede clasificar en tres categorías generales:

I

ORGULLO

Un factor motivador que diferencia la inteligencia colectiva de la inteligencia individual es el deseo de formar parte de algo grande, algo importante, algo nuevo. La idea de participar en una revolución económica, por ejemplo, o de avanzar la tecnología para el bien de la humanidad, o de formar una pequeña parte de un equipo que trabaja para que el mundo sea mejor, atrae a gente de todas las edades y clases sociales. Sentimos orgullo al formar parte de un grupo de innovadores, gente con filosofía parecida en cuanto a la contribución altruista, individuos que creen en la inteligencia colectiva. Sentimos orgullo al haber contribuido a algo más grande que nosotros. Ser “contribuidor a Wikipedia”, por ejemplo, transmite cierto caché, igual que ser “programador de Bitcoin”. Unos 2,3 millones de personas participaron en la búsqueda del avión desaparecido MH370, revisando las imágenes de satélite de los océanos.

II

DIVERSIÓN

Linus Torvalds, el fundador de Linux, utiliza humor en sus emails para su ejército voluntario de programadores, para activar el deseo de pasarlo bien y el orgullo de pertenecer a una comunidad de gente inteligente con sentido de humor. Los contribuyentes a Threadless se divierten creando diseños para camisetas. Los que participan en Quora, un web de preguntas y respuestas, dicen que un atractivo principal es la comunidad y el aspecto social. Casi medio millón de personas han hecho dibujos creativos para crear un vídeo interactivo de la canción “There Ain’t No Grave” para The Johnny Cash Project. Algunos comentaristas de Amazon lo pasan tan bien ofreciendo sus opiniones que te partes de risa.

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III

INVERSIÓN

Casi todos en algún momento hemos contribuido a un proyecto por la experiencia, por la reputación y para que nuestro nombre se conozca más. Contribuimos para poder trabajar con gente que respetamos, en la esperanza de que más adelante pensarán en nosotros para otro proyecto. Invertimos nuestro tiempo en la esperanza de que más adelante traerá beneficios económicos. Con este factor, la inteligencia colectiva se parece un poco a inteligencia individual, en el sentido de que buscamos conseguir conocimiento que nos beneficien a nosotros como individuos, aunque sea más adelante.

Con frecuencia se confunden, la inteligencia y la inteligencia colectiva, que son dos conceptos diferentes. Tienen finalidades distintas, y desarrollan diferentes procesos. Más importante aún, los factores motivantes tienen otros matices. Las emociones que motivan la inteligencia colectiva son, en general, más altruistas que los de la de la inteligencia individual, que mira más por lo que uno puede conseguir con ciertos conocimientos y habilidades, o por lo menos mira más por la satisfacción. Conocer el rol de las emociones en la inteligencia colectiva es fundamental para conseguir una mayor participación. Si entendemos el papel que juegan, sabremos cómo motivar a la gente a una mayor participación. A mayor más participación, más inteligencia colectiva.


Autora: Noelle Acheson

TRICLab
Somos un equipo de docentes, comunicadores e investigadores de la educación y de la comunicación que abarcan diferentes ámbitos y disciplinas. Que propone un “lugar” y un “tiempo” relacional abierto y colaborativo. Con un código y programas también abiertos y accesibles para todos. Que facilita el empoderamiento del entorno digital y provoca una revisión del discurso TIC en la escuela y en la comunicación. Que potencia conexiones, redes, afinidades desde los procesos de creación y experimentación, que investigue por qué y cómo están cambiando nuestros hábitos de convivencia, conversación, aprendizajes y conocimiento. Un laboratorio de experimentación e investigación social, de ideas, emociones y prácticas. Educomunicativo. El TRIC-LAB forma parte del Grupo de Investigación en Comunicación e Información Digital (GICID), reconocido por el Gobierno de Aragón y financiado por el Fondo Social Europeo, cuyo objetivo principal es abordar los tres ejes que protagonizan el proceso comunicativo (emisores, receptores y mensajes) en los entornos virtuales y digitales. La #escRituracolectiva será lo que articule y expanda nuestro proyecto.