La primera observación que debemos hacer es que cuando comenzamos a investigar en el ámbito de la participación en la universidad, cada uno de los miembros de nuestro equipo tenía diferentes ideas y conceptos sobre lo que significaba “participar”. Nos hicimos conscientes de que el enfoque de cada uno respondía a la experiencia personal que habíamos tenido como docentes, y comenzamos así un proceso de reflexión compartida que nos ha permitido entender mejor nuestras actitudes en el aula y las de nuestros estudiantes.

MOTIVAR LA PARTICIPACIÓN

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A través de notas de campo realizadas en nuestras clases pudimos compartir los aspectos que nos parecían más significativos, y los que destacamos a continuación nos parecían importantes como punto de partida para realizar cualquier intervención que tenga como objetivo motivar a la participación:

Es importante que los estudiantes sean protagonistas en el proceso de aprendizaje.

La participación muestra iniciativa. Implica tener una actitud activa e involucrarse en la dinámica de la clase.

El alumno participativo muestra interés por aprender mediante la formulación de sus dudas, las preguntas y la realización de las actividades que se les proponen en el aula.

Los estudiantes muestran su implicación también desde su lenguaje no verbal.

La participación supone intervenir en la dinámica de la clase, tanto de forma dirigida como espontánea.

La participación puede significar cambiar, si fuera preciso, el modo de estar en clase.

IMPORTANCIA DE LA PARTICIPACIÓN

Para profundizar en todos estos temas realizamos una revisión documental, de la que comentaremos solo los aspectos que nos parecieron más significativos. El primer aspecto que nos llamó la atención fue el amplio consenso que hay entre los diferentes autores sobre la importancia de la participación en la enseñanza universitaria, especificando algunos de ellos que la participación hace posible que el estudiante se involucre en su aprendizaje y pueda disfrutar durante el proceso (O’Connor, 2013).

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Se han descrito los principales beneficios que puede aportar la participación al proceso de aprendizaje. Heyman y Sailors (2011) consideran que aumenta el compromiso de los alumnos en dicho proceso y mejora la comprensión, pudiendo favorecer el aprendizaje activo y mejorar los hábitos de trabajo.

Para mejorar la participación es importante conocer los factores que pueden influir en ella. El estudio realizado por Alkandari (2012) destaca dos factores influyentes, la motivación de los estudiantes por la materia y la actitud de los profesores en su relación con los alumnos. Se consideran importantes algunas características de los docentes relacionadas con su capacidad de motivar; se señalan las habilidades para favorecer la comunicación y ofrecer apoyo a sus alumnos, así como que sean capaces de aportar distintos puntos de vista en los temas que se comentan en el aula (Rinaudo, Donolo y Chiecher, 2002). En un estudio realizado por Tatum (2013) se encontraron diferencias en el comportamiento de los profesores y profesoras; las profesoras tendían a ofrecer más seguimiento, más refuerzo positivo verbal y feedback y eran capaces de crear un ambiente más cómodo para la participación.

Tras el análisis de la literatura nos planteamos que era importante explorar nuestra realidad y conocer en profundidad la percepción de los estudiantes sobre la participación. Para ello diseñamos un cuestionario abierto con las siguientes preguntas:

1

¿Qué consideras que es participar en el aula?

2

¿Te parece importante para tu aprendizaje?

3

Si te lo parece ¿por qué? ¿Qué puedes conseguir?

4

¿Te parece que los profesores fomentan la participación?

5

¿Te dicen lo que esperan de ti o cómo debes participar?

Realizaron el cuestionario 115 alumnos de los grados de Medicina, Psicología y Criminología, en los que impartimos docencia. El 70,4% de ellos consideraron que la participación es importante para su aprendizaje. Las respuestas a la primera pregunta fueron muy amplias, incluyendo diferentes actitudes que pueden implicar distintos grados de participación. Para la mayoría la participación significaba “resolver dudas y preguntar”, “expresar sus opiniones sobre los temas estudiados” e “interactuar con el profesor”. Pero también consideraban que es participación “prestar atención” y “contestar a las preguntas que el profesor realiza”.

Las respuestas a la tercera pregunta nos aportaron información de gran valor para entender la importancia que los estudiantes pueden dar a su participación. Señalaban que la participación permite interiorizar de forma más eficaz los conocimientos, permite resolver dudas en el momento y entender mejor lo que explica el profesor porque los conceptos se quedan más claros. Los alumnos consideraban que si hay participación las clases son más amenas e interesantes, se evitan las distracciones y se aprende más y más rápido, se  facilita el estudio y las habilidades de comunicación.

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Parecía confirmarse en estas percepciones lo que habíamos encontrado en la literatura, favorecer la participación en el aula mejora el aprendizaje de los estudiantes y su satisfacción con el proceso, pero veamos las respuestas a la cuarta y quinta pregunta, las relacionadas con las actitudes de los docentes que los alumnos perciben. Solo el  58% consideran que los profesores fomentan la participación y el 42% respondieron que los profesores no les decimos lo que esperamos de ellos y cómo deben participar.

Quedaba claro que podíamos mejorar la forma en la que desarrollábamos las actividades en el aula y que si las planificábamos teniendo en cuenta que el alumno necesita tener claros los objetivos de participación que se pretenden conseguir, aumentaría el nivel de satisfacción de los estudiantes con su proceso de aprendizaje. Con este objetivo nos planteamos un plan de acción que ya hemos desarrollado y  que está en proceso de publicación.

Nos gustaría señalar aquí que la experiencia nos ha confirmado algo que en la literatura se señala, la relación entre el clima de aula y la participación (Alkandari, 2012). En los grupos en los que se llevó a cabo la experiencia mejoró visiblemente la relación entre los alumnos y, la relación entre alumnos y profesor. Para favorecer la participación hay que transmitir seguridad a los estudiantes y quitarle importancia a los errores que puedan cometer, siendo fundamental darle más importancia al proceso que al resultado. Nuestros estudiantes valoraron positivamente que durante el desarrollo del plan de acción se tuviera en cuenta su opinión y consideraron que había aumentado el aprovechamiento de las clases. Somos conscientes de que el proceso llevado a cabo supuso un gran esfuerzo por parte de los docentes y de los estudiantes, pero no tenemos dudas de que ha merecido la pena.


BIBLIOGRAFÍA

Alkandari, N. (2012): “Students’ communication and positive outcomes in college classrooms”. Education, 133 (1), 19-30.

Heyman, J., Sailors, J.J. (2011): “Peer assessment of class participation: applying peer nomination to overcome rating inflation”. Assessment and Evaluation in Higher Education, 36 (5), 605–618.

O’connor, K.J. (2013): “Class participation: promoting in-class student engagement”. Education, 133 (3), 340-344.

Rinaudo, M.C., Donolo, D., Chiecher, A. (2002): “La participación en clases universitarias. Evaluación desde la perspectiva del alumno”. Cuadernos FHYCS-UNJu. 15, 77-88.

Tatum, H.E. (2013): “Classroom participation and student-faculty interactions: does gender matter?” The Journal of Higher Education, 84 (6), 745-768.


AUTORÍA

Asunción Hernando

Margarita Rubio

Mª Victoria Tabera

Gustavo González-Cuevas

Mª José Álvarez

Grupo Interdisciplinar Universidad Europea de Madrid
Nuestro grupo está constituido por 4 profesoras y un profesor de la Universidad Europea de Madrid: Margarita Rubio, Asunción Hernando, Mª Victoria Tabera, Mª José Álvarez y Gustavo González. Nuestras áreas profesionales son la medicina y la psicología, y desde hace años los cinco impartimos clase en diferentes titulaciones de Ciencias de la Salud. En el año 2012 constituimos este grupo interdisciplinar de investigación docente con el objetivo de aunar nuestro proceso de formación y de investigación mediante el método de Investigación Acción, que permite a los docentes un proceso de mejora en sus intervenciones pedagógicas a partir de la propia experiencia y la de sus alumnos.