Si observamos con atención, por regla general, las relaciones entre la familia y la escuela están basadas en el recelo y la desconfianza mutua. Los padres cuestionan el papel y la labor que desempeña el profesorado y éstos, a su vez, hablan de la dimisión de las familias en su acción educativa. Si a todo esto le sumamos una falta de diálogo y comunicación entre ambas instituciones podemos afirmar con rotundidad aquello de “Houston, tenemos un problema” pues familias y escuela no podemos permitirnos el enfrentamiento: necesitamos avanzar juntos, de la mano ya que está en juego el futuro de la infancia, es decir, el futuro de nuestra sociedad.

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Dejemos a un lado nuestros prejuicios, falsas ideas y creencias y establezcamos un nuevo modelo de relación entre la familia y la escuela. Para ello tenemos que actuar como un auténtico EQUIPO EDUCATIVO capaz de mejorar la educación a través de un proyecto ÚNICO que vamos a compartir.

Pero, ¿qué pueden hacer las familias para contribuir a establecer este EQUIPO EDUCATIVO?

Para constituir este EQUIPO desde las familias nos apoyaremos en 4 pilares fundamentales:

  1. COMUNICACIÓN
  2. PARTICIPACIÓN
  3. COLABORACIÓN
  4. IMPLICACIÓN

Analicemos, a continuación, con detenimiento cada uno de estos pilares:

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COMUNICACIÓN:

Una buena comunicación es primordial. Cuando en las relaciones de cualquier tipo falla la comunicación, todo se viene abajo pues en ese instante empiezan a surgir conflictos, disputas, malentendidos, etc. que nos encierran en un callejón sin salida del que es casi imposible escapar. Por este preciso motivo las relaciones familia-escuela deben asentarse en una comunicación óptima. Esto que sobre el papel queda muy bonito y parece muy sencillo es tremendamente difícil ponerlo en práctica pues es ahí donde encontramos grandes obstáculos para llevarlo adelante. Es momento de preguntarnos, ¿qué podemos hacer para conseguir una buena comunicación entre padres y docentes? Veamos algunas sencillas ideas para llevarlo a la práctica:

  • Aprovechar las reuniones y las tutorías para establecer un diálogo fluido con los profesores de nuestros hijos.
  • No hacer uso de un doble lenguaje que nos perjudica a todos. Hablar claro y con sinceridad
  • Comunicarnos siempre en aquellos espacios y tiempos que corresponden: nunca fuera de ellos. (ejemplo: los famosos corrillos a las puertas de los coles, etc.)Los problemas de la escuela se resuelven en la escuela y no en la panadería ni en el supermercado, etc.
  • Saber escuchar es tan importante como saber hablar. 
  • Debemos aprovechar el poco tiempo del que disponemos para dialogar: no podemos decirlo todo.
  • Transmitir a nuestros hijos el mensaje de que actuamos como un EQUIPO con sus profesores pues la actitud que los padres tengamos de la escuela y de lo que en ella se realiza es la que transmitimos a nuestros hijos.

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PARTICIPACIÓN:

“La participación de los padres en la educación no es solo un derecho, también supone un deber que implica compromiso con la tarea y responsabilidad en los resultados”(Gairin, 1996).

Si observamos los estudios recientes que nos hablan de la participación de las madres y los padres en la escuela destacan que es escasa y en ocasiones nula. Esto ocurre por diversas causas: desmotivación, despreocupación, dificultad para conciliar la vida familiar y laboral, etc. En otras ocasiones la causa principal es que las propias escuelas “se encierran en sí mismas” y no dejan acceder a las familias dificultando así su participación.

Veamos algunas ideas para mejorar dicha participación:

  • Crear un clima positivo en el centro educativo que favorezca esta participación tan necesaria por parte de las familias.
  • Preparar convenientemente las reuniones con los profesores, aprovechándolas como un lugar de encuentro esencial apoyándonos en una gran comunicación y diálogo.
  • Colaborar y participar en la AMPA del centro. Establecer un nuevo modelo de AMPA que participe activamente en la vida del centro. Estas AMPAS son las que denomino “AMPAS inteligentes” que se caracterizan por una gran creatividad, innovación, etc. Son un motor de ideas interesantes que ayudan a mejorar el clima del centro.
  • Impulsar la creación de Escuelas de Madres y Padres en todos los centros educativos facilitando la reflexión de las familias.
  • Centrar las prioridades del centro en la necesidad de compartir necesidades, inquietudes, ideas e intereses de manera conjunta.
  • Aportar nuevas ideas, hacer críticas constructivas, etc.

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COLABORACIÓN:

El tercer pilar esencial es el de la colaboración. Necesitamos establecer una colaboración estrecha y animosa para mejorar las relaciones entre familia y escuela. Como muy bien señalan L.Bazarra, O.Casanova y J.García “la tarea de educar debe ser compartida y convergente. Se equivoca quien pretenda educar desde la divergencia en el modo en que padres y centro escolar entienden la educación y el mundo en que vivimos”. Por este motivo es momento de colaborar estrechamente familias y escuela y para ello es necesario establecer equipos, redes y alianzas que nos ayuden a conseguir un vínculo positivo y equilibrado entre ambas instituciones pues “la escuela no puede educar sin los padres y los padres no pueden educar sin la escuela”.

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IMPLICACIÓN:

El cuarto y último pilar se trata del tan necesario compromiso educativo de las familias. De todos es sabido que la implicación de las familias en la educación es un factor decisivo del éxito escolar del niño.

Como vemos, si trabajamos concienzudamente estos 4 pilares estaremos en el buen camino para establecer (o restablecer) unas armoniosas relaciones entre las familias y la escuela ya que como siempre me gusta afirmar “las familias y la escuela necesitamos compartir, no competir”. Ahí está la clave de todo. No podemos estar esperando a que cambie el otro. El cambio siempre debe empezar por uno mismo.

Además de todo lo que hemos visto y analizado a lo largo de este artículo necesitamos también un compromiso educativo de la sociedad para que, de este modo, podamos promover una transformación total de nuestro sistema educativo ajustándonos a la realidad de la escuela del siglo XXI. Necesitamos la implicación de todos: medios de comunicación, familias, escuela, políticos, etc. Todos podemos aportar nuestro granito de arena para mejorar la educación, ¿te animas a hacerlo?

Óscar González
Profesor de Educación Primaria, escritor, asesor educativo y conferenciante. Es el fundador de la Alianza Educativa, un proyecto que tiene como objetivo mejorar las relaciones entre las familias y la escuela. Además es director de la Escuela de Padres con talento. Colabora como experto en los distintos medios de comunicación. Ofrece cursos, talleres, seminarios y training para familias a través de su programa EDUCAR CON TALENTO. Autor de los libros “Familia y Escuela. Escuela y Familia” (Desclée De Brouwer 2014) y “El cambio educativo” (2014). En base a su creencia de que la educación lo es todo, considera de urgente necesidad establecer una alianza entre familia y escuela: la escuela y las familias necesitamos compartir, no competir. Ha sido galardonado con el Premio Magisterio 2013 a los Protagonistas de la Educación.