¿Son los niños de los padres, de la sociedad o de sí mismos?

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Fotograma de la película: El señor de las moscas-1963

Creo que el acuerdo social que tenemos es que se pertenecen a sí mismos, pero son responsabilidad de los padres hasta que se les considera legalmente adultos y la sociedad sólo tiene un papel de vigilante de último recurso. Parece lo correcto, pero lo veo incompleto.

Disiento de posiciones liberales como la extema expresada por Margaret Thatcher de que no existe algo como “la Sociedad”, según creo que dice la frase popular. Lo que pasa, a mi entender, es que eso que llamamos “la Sociedad” es el constructo más complejo del Universo y no hemos dado con la manera correcta de entenderlo e incluso definirlo (según mi terminología, la señora Thatcher era inteligente pero no brillaba por su conciencia). Creo que definir “la Sociedad” es un tema de futuro. Los detalles pueden ser sutiles y parecer irrelevantes, pero me parece que son el quid de la evolución del mundo humano en positivo o en negativo.

Creo que “la Sociedad”, cosa que está en proceso de construcción, y, me parece, sólo podrá concluirse en su totalidad, nunca por nacionalidades, es lo que los inteligentes pero no conscientes no pueden entender y prefieren ignorar. Es mucho más fácil el sálvense quien pueda, un individuo fuerte y una sociedad leve y que aparezca un héroe de última hora para recoger a los débiles. O pensar que los débiles deben fortalecerse aunque se les ponga imposible. No, “la Sociedad” es muy importante por no decir que es el todo. Si la sociedad es leve, los fuertes seran siempre devoradores y los débiles presas a proteger. La Humanidad no podrá salvarse protegiéndose de emigrantes o abandonando uniones europeas. La próxima gran crisis nos herirá a todos, ricos y pobres. Estamos juntos en este pisito que damos en llamar Tierra. Y no tenemos ni desván para los trastos viejos (bueno, sí, la habitación de los tontos o los que no pueden decir no).

Y si la Educación es nuestra esperanza de fortaleza individual, “la Sociedad” ha de ser su valedora. No habrá más. Pero estamos en lo mismo, ¿quién es la Sociedad? Creo que la forman, de entrada, los que estamos próximos sabiendo que los más lejanos también son familia. Por eso la vieja unidad del barrio no me parece trasnochada. Es cierto que uno puede tener más afinidad espiritual con un australiano que con el vecino de al lado, en las familias también seguimos la máxima de Josep Pla y distinguimos amigos, conocidos y saludados. A los enemigos mejor ignorarlos provisionalmente con la intención de darnos y darles una oportunidad. También los hay en las familias. Pero el vínculo familiar se reconoce siempre, al final.

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Fotograma de la película: El señor de las moscas-1963

Dicen los neuropsicólogos que el nepotismo está en los genes. Es lógico favorecer a los familiares y amigos, pero no es ni inteligente ni consciente, es decir, es una mala opción evolutiva (creo que lo sugiere el biólogo Edward O. Wilson). A estas alturas de la Historia hemos tenido que darnos cuenta de que la supervivencia (en el sentido de “buena vida”) sólo es posible si nos consideramos todos familia, los 7 mil millones y los que puedan venir. Los xenófobos son los que posiblemente también echarían a la calle a un hermano. El problema es organizar una familia tan grande. Por eso es un reto de humanidad. Y humanidad es lo que no saben hacer los “simplemente inteligentes”. Ergo, educar es la quintaesencia de la humanidad. No, hacer negocios.

Por tanto los que vivimos en el barrio, educamos. A la escuela se suele ir por barrios, excepto los que piensan que su barrio va a ser el mundo y se preparan para depredarlo. Todo barrio es el centro del mundo, ventajas de vivir sobre una esfera. Todo barrio debería tener de todo. En la ciudad educadora de Tonucci  los niños han de vivir seguros y los padres, tener la tranquilidad de que el barrio, en sí mismo, les educa. En Finlandia comprenden los tres pies de la educación caminando en armonía: familia, escuela y sociedad (centros sociales, bibliotecas, televisión…). En muchos sitios, no. Ver esos barrios franceses y esos pueblos escoceses donde no hay más que casas y campo o asfalto es como retroceder a la edad media sabiendo que un poco más allá hay mundos completos donde “gente completa” lleva “vidas completas”. Podemos culparles de que no sientan suya “la Sociedad”? Creo que en Inglaterra les llaman “chavs“. La “gente completa” se queda con el pastel, les dejan las migajas y después los denostan por ser “gente incompleta”, ignorante y peligrosa. Si pudiera saberse la genealogía de todos los desheredados, ¡cuántos parientes no se acabarían encontrando en las clases altas y medias y cuántas infamias en los puntos de divergencia social!

El problema es que la mayoría de barrios van por clases. Por eso cada escuela, del barrio más humilde, debe competir por apoderarse intelectualmente del mundo. Los profesores son los instrumentos, pero el agente es “la Sociedad”. Ésa en que los intelectuales que puedan vivir allí  se comprometen con la escuela hablando a los niños o aconsejando. En que el concejal se esfuerza en tejer redes de inteligencia en su barrio, aportando asistencia social, reuniones de apoyo y conocimiento a los padres jóvenes y atribulados, trabajo, bibliotecas y servicios. En que ir por el barrio enseña a ir por el mundo. En que las empresas locales se esfuerzan por convencer a los alumnos de lo necesarias que son y lo bien que trabajan. En que las familias se esfuerzan porque su barrio entienda el mundo y lo ayude con la confianza de que recibirá ayuda de él.

Este post era sólo el preámbulo de otro en que quiero hablar de los Consejos Escolares y me he ido por las ramas. No me hagan mucho caso porque estoy un poco loco. Por eso me atrevo a decir que la buena educación requiere una buena comprensión de ese concepto tan difícil: “la Sociedad”. Lamentablemente el gobierno que ahora tenemos es muy inteligente y poco consciente, y también piensa que “la Sociedad” no existe.

Película: El señor de las moscas-1963

PD: Un simio inteligente puede colonizar Marte. Un simio inteligente y consciente puede vivir bien en un solo planeta.