¿ES MI ESCUELA JUSTA?

Reflexión y propuesta para avanzar hacia centros educativos más justos.

ESCUELA-JUSTA-02-INED21

Me gustaría compartir algunas ideas, reflexiones y propuestas surgidas de una tesis doctoral en proceso concernientes al funcionamiento y organización justa del centro educativo. En esta tesis doctoral abordamos el tema de Asesoría a Centros Educativos para La Justicia Social. A partir de la revisión de varias investigaciones, se propone que un aspecto clave para evaluar qué tan justa es nuestra escuela es consensuar, a nivel del centro, un marco ético-ideológico a través del cual mirar nuestras prácticas y, posteriormente, autoevaluar y co-evaluar la organización, los procesos y la relaciones en el centro educativo. ¿Cómo alcanzar consenso en un tema controversial? ¿Qué marco ético y aplicado a qué elementos del centro?

Preparándonos para dialogar y consensuar una visión de

justicia social

En mi opinión, la probabilidad de alcanzar un consenso podría aumentar si previamente se desarrollan actividades de preparación y sensibilización frente a las injusticias. En esta fase de preparación y sensibilización sería importante dar visibilidad a los que sufren las injusticias escolares (por ejemplo desfavorecidos económicos, estudiantes y familias que pertenecen a étnias discriminadas, estudiantes divergentes, entre otros). Debido a las creencias en un mundo justo, en la cual se asume irracionalmente que lo que sucede a las personas es porque se lo merecen (ver por ejemplo Dalbert, 2009) es frecuente encontrar acciones de culpabilización de las víctimas entre otras acciones injustas y vejatorias hacia los que sufren injusticias. Desde mi punto de vista, esto podría atenuarse al desarrollar la empatía (ver por ejemplo Gerdes, Segal, Jackson, y Mullins, 2011; Segal, 2011) con el que sufre injusticias. La idea que defiendo es que la sensibilización y el desarrollo de la empatía son la piedra basal para construir un marco ético-ideológico que permita cambiar prácticas que dañan a nuestros semejantes.

La investigación que realizo me ha permitido recoger algunas ideas sobre qué elementos ha de tener un marco ético-ideológico de justicia social para el centro educativo. Este marco requiere precisar al menos dos cuestiones: ¿A qué elementos del centro aplicaremos una mirada de justicia social? ¿Con qué principios de justicia social nos comprometemos?

¿A qué elementos del centro aplicaremos una mirada de

justicia social?

Basado en el análisis de las investigaciones de Carlisle, Jackson y George (2006) y Kraft (2007) es posible afirmar que los centros educativos que intentan ser justos aplican, al menos como punto de partida, principios de justicia social en su organización, procesos y relaciones entre sus miembros. En la práctica esto requiere una autoevaluación permanente de todas las actuaciones que el centro y sus miembros realizan. Por nombrar algunas a modo de ejemplo: criterios de selección y admisión de estudiantes, protocolos de convivencia, distribución de recursos, organización de los cursos y el currículum, la toma de decisiones administrativas y curriculares, procesos de evaluación del profesorado y los estudiantes, las relaciones docente-estudiante, entre pares, con las familias y el resto de la comunidad, los resultados académicos, entre otros.

¿Con qué principios de justicia social nos comprometemos?

Como definía en una entrada anterior, un principio de justicia social es una aseveración normativa fundamentada en la racionalidad de la ética que permite evaluar y juzgar la práctica. ¿Qué principios de justicia social son legítimos en educación? Desde un punto de vista individual esto dependerá de en parte de la sintonía ideológica y otros factores. Sin embargo, desde un punto de vista del centro educativo como organización la legitimidad procederá del consenso entre los actores de la comunidad educativa.

Como propuesta para iniciar el diálogo y avanzar hacia el consenso, me atrevo a sugerir que una visión multidimensional de la justicia social que articule varios principios de justicia social puede aportar un marco actualizado para los problemas contemporáneos de justicia generados por la escolarización. Desde mi punto de vista, una justicia social multidimensional ofrece amplias ventajas analíticas y descriptivas frente a los antiguos marcos monodimensionales de la justicia entendida únicamente como igualdad, igualdad de oportunidades o justicia entendida como equidad.

Un marco multidimensional que desarrolla el Grupo de Investigación Cambio Educativo para La Justicia Social permite organizar los principios de justicia social en torno a las áreas de distribución de recursos y servicios, en torno al reconocimiento identitario y cultural, y en aspectos relacionados con la participación en el centro educativo en diversas áreas. En la Tabla 1 se resume una propuesta parcial de principios de justicia social en el marco del centro educativo de educación formal. Esta propuesta puede servir de punto de partida para la reflexión sobre cómo la organización de nuestros centros educativos puede valorarse desde una visión de justicia social.

Algunas preguntas para autoevaluar el centro educativo

Este marco permite la formulación de interrogantes de indagación. Formulo algunas a modo de propuesta para iniciar procesos de autoevaluación y co-evaluación desde nuestro centro educativo.

Distribución de servicios, recursos y resultados de aprendizaje

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¿Cómo afecta la organización de nuestro centro educativo la distribución de los procesos, servicios y resultados? ¿Quiénes están siendo favorecidos y quiénes desfavorecidos? ¿A quiénes ofrecemos más servicios de apoyo, a quiénes más lo necesitan (según necesidad), a los mejores (según méritos)? Cuando analizamos los resultados de aprendizaje y académicos considerando los grupos sociales (económicos, identitarios, étnias, país de origen), ¿qué grupos son favorecidos y perjudicados? ¿Qué practicas de nuestro centro favorecen a unos y perjudican a otros?

Reconocimiento entre los actores

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¿Cómo es la relación entre los miembros de nuestra comunidad educativa? ¿Cómo afectan estas formas de relación a los profesionales de la educación, los estudiantes y las familias? ¿Reconocemos los méritos? ¿Reconocemos a todos los grupos sociales (económicos, identitarios, étnias, país de origen, entre otros) como legítimos? ¿Excluimos algunos saberes del curriculum?¿Por qué razones?

Participación en toma de decisiones, espacios de aprendizaje, curriculum y evaluación

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¿Cómo organizamos la toma de decisiones? ¿Quiénes están siendo excluídos? ¿Quiénes están empoderados y desempoderados? ¿Qué tipo de participación acontece en nuestro centro, participación consultiva o dialógica? ¿En qué áreas permitimos la participación de otros y en cuáles no? ¿Por qué razones? ¿Hay participación en los procesos de toma de decisión, participación en las aulas y otros espacios de aprendizaje, participación en el desarrollo del currículum y en la evaluación? (basado en Flecha, García, Gómez, y Latorre, 2009).

ESCUELA-JUSTA-INED21Tabla 1. Propuesta tentativa de dimensiones, objetos y principios de justicia social situados en el centro educativo.

¿ES MI ESCUELA JUSTA?

Desde mi visión, una respuesta legítima a esta pregunta surgirá del diálogo, la reflexión crítica y procesos de autoevaluación y co-evaluación en donde participe toda la comunidad educativa. Sin embargo, para impulsar este diálogo hacia el consenso, evaluación y el cambio de nuestras prácticas se requiere una visibilización de las injusticias y desarrollar empatía con aquellos que la padecen. Sobre esta base es posible reflexionar y comprometerse con la construcción de un marco ético-ideológico de justicia social comunitariamente legitimitimado por el diálogo y el consenso y que responda a las demandas de justicia contemporáneas.


Referencias

Carlisle, L. R., Jackson, B. W., y George, A. (2006). Principles of Social Justice Education: The Social Justice Education in Schools Project. Equity & Excellence in Education, 39(1), 55-64. doi:10.1080/10665680500478809

Dalbert, C. (2009). Belief in a just world. Handbook of Individual Differences in Social Behavior (pp 288–297). New York: Guilford Publications.

Dubet, F. (2005). La escuela de las oportunidades: ¿qué es una escuela justa? Barcelona: Gedisa.
Flecha, A., García, R., Gómez, A., y Latorre, A. (2009). Participación en escuelas de éxito: una investigación comunicativa del proyecto Includ-ed. Cultura y educación, 21(2), 183–196.

Gerdes, K. E., Segal, E. A., Jackson, K. F., y Mullins, J. L. (2011). Teaching Empathy: A Framework Rooted in Social Cognitive Neuroscience and Social Justice. Journal of Social Work Education, 47(1), 109-131.

Kraft, M. (2007). Toward a school-wide model of teaching for social justice: An examination of the best practices of two small public schools. Equity & Excellence in Education, 40(1), 77-86.

Segal, E. A. (2011). Social empathy: A model built on empathy, contextual understanding, and social responsibility that promotes social justice. Journal of Social Service Research, 37(3), 266–277.

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