Hace poco asistí a una conferencia sobre renovación escolar donde se hizo la siguiente comparación:

Mientras el currículo LOMCE

ocupa unas 1000 páginas,

su correspondiente francés,

sólo 90

Independientemente de la veracidad del dato, convengo en que tenemos un estado dirigista y desconfiado, que encima pretende comprobar que su currículo se cumple mediante reválidas.

Otro de los ponentes, presidente de Unescocat, nos reveló una confidencia de un directivo de universidad americana según el cual se prevé un tsunami en la educación superior estadounidense en los próximos años. Según él las nuevas certificaciones competenciales como la presencia en linkedln les van comiendo terreno a títulos universitarios que cuestan 120.000 dólares. De modo que la gente preferirá construir su carrera de otro modo.

PARVULARIO-02-INED21

Es posible. En cualquier caso se ve claro que los currículos intervencionistas como el nuestro no tienen mucho futuro. Me congratuló comprobar que yo pensaba como el conferenciante, que el currículo es cosa de la sociedad y el estado sólo debe sugerir, facilitar y sostener.

La sociedad es un monstruo (en el mejor sentido) multiforme, ahora mismo. Tiene su cara pudiente capaz de crear las “comunidades de aprendizaje” que le venga en gana. Hasta soñaba el otro día con una escuela elitista donde los niños no “estudiaban” la Revolución Francesa, sino que “la protagonizaban” con sus gafas de realidad virtual sobre un espacio vacío enorme convenientemente rellenado por el “texto”, creado por empresas de videojuegos (atentas las editoriales). Un centro así, tal vez podría prometer el graduado en dos años.

Casi me dio

miedo

Los pobres sólo tienen la unión, la comunidad y el estado. Pero el currículo, creo, debe estar en sus propias manos a través de los claustros de profesores y del esfuerzo de los consejos escolares para sostenerlos. Y el estado sosteniéndolos a todos. Algún día habrá un estado universal democrático. Mientras tanto deberemos “empoderarnos”, palabra mágica y una de las más pronunciadas en actos como el que asistí. Así que parémonos a pensar en “nuestros” currículos y confrontémoslos para bien de todos. Yo les iré proponiendo uno en que intento poner en valor un concepto básico: simplicidad creadora. Se lo expondré por etapas educativas (empezaré por el parvulario o “escuelita” como dicen los valencianos) y lo basaré siempre en sólo tres temas: (1) El mundo; (2) El ser humano; (3) La sociedad.

PARVULARIO-INED21

Sólo voy a comentar algunos detalles. Obviamente está orientado a lo que el niño conoce o puede conocer hasta los seis años pero sin olvidar una mirada inquisitiva a lo más lejano pero que puede intuir sobretodo hacia el final de esta etapa. También se les va a colar a través de ese monstruo deforme de la realidad que viene en los medios.

Pero el primer apartado de El mundo me pareció especialemente útil. Antes de los seis años el suelo es muy importante para los pequeños. Puede resultar para ellos un campo de investigación fascinante. Yo pondría muchas lupas en un parvulario y no deberían faltar una o dos lupas binoculares de hasta cien aumentos. El descubrimiento de mundos invisibles a simple vista puede ser desestabilizador. Yo grité de terror la primera vez que aplasté una hormiga con el ocular de un microscopio. Hay que prepararlos, pero cuando descubran que hasta la arena más fina contiene auténticas rocas o que una tierra de jardín incluye infinidad de minúsculos seres vivos, muertos o vivos, tal vez la curiosidad les dure más años. De hecho los párvulos deberían “doctorarse”, creo, en materiales de la vida cotidiana: los tejidos, las disoluciones, la sal, la madera, los bordes cortantes, la fiabilidad de los suelos y los materiales… Al fin y al cabo están aprendiendo a manejar el mundo.

Cada maestro debe plantearse el poder de incertidumbre y miedo que supondría a su clase descubrir el mundo invisible. Es algo que debe prepararse con precaución.

Y por fin, insisto, el sonido y el procedimiento. Saber discernir en ruido màximo aceptable en diferentes situaciones y la paciencia de los procedimientos. Por ejemplo, montar tiendas de campaña para niños pequeños (la verdad, no sé si existen, pero deberían) siguiendo pacientemente los pasos necesarios. Es indicativo, cada cual sabrá lo que le interesa. En fin, iré curioseando por ahí otros currículos.

Seguro que entre todos conseguiremos

el más perfecto