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ANALFABETOS MEDIÁTICOS

¿Por qué el 95% de los ciudadanos españoles son analfabetos mediáticos?

Cuando abrimos una ponencia o escribimos un titular con este enunciado, aparece la sorpresa y surgen las preguntas. Pero así son las evidencias. Disponen del estudio completo en competencias digitales: rotundo suspenso. A los propios investigadores también nos sorprendieron los resultados. Para comprender los números hay que ponderar las seis dimensiones que contienen el análisis de la investigación: lenguaje, estética, ideología, recepción y audiencia, tecnológica, producción y programación.

Salud y educación han sido en la historia de este país los cromos que los partidos políticos mayoritarios se han intercambiado sistemáticamente. Dos pilares que conforman el llamado estado del bienestar. Sin embargo no ha sido así, y en esta tesitura se encuentra la alfabetización digital, como una urgente asignatura pendiente. Si el consumo, la interacción, las relaciones, conversaciones, convivencias del ciudadano de este siglo ocurren en el ocio digital ¿tiene sentido este analfabetismo?

Si desde la LOGSE, única ley de educación que introdujo en el currículo de secundaria y bachillerato, algunas optativas relacionadas con las competencias mediáticas han desaparecido, estamos ante otra prueba más de lo poco que interesa tener una ciudadanía alfabetizada mediáticamente.

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La UNESCO presentó en París la Alianza Global para colaboraciones con la alfabetización mediática e informacional. Contó con el apoyo de más de ochenta países en el mundo para promover el acceso a todos los ciudadanos a las competencias mediáticas. Una iniciativa que es resultado de un trabajo previo realizado en el Foro Mundial para la Alfabetización mediática e informacional, que se realizó en junio de 2013, en Abuja, Nigeria.

La Revista Comunicar, recoge en las competencias mediáticas: propuesta articulada de dimensiones e indicadores, una propuesta de análisis y pautascoordinado por Joan Ferrés y Piscitelli. Sin embargo, queda mucho por hacer.

Así, en las Competencias mediáticas de la ciudadanía  describimos el proceso de trabajo de un grupo de más de cincuenta investigadores, de varias universidades españolas, que comprende a todas las comunidades autónomas, coordinado por el investigador principal, el profesor Joan Ferrés.

Este estudio recuerda que “el motor de la motivación es personal, no colectivo”, por lo que el objetivo de una educación mediática debe pasar por motivar a los alumnos para que ellos “encuentren una justificación aplicable en el fomento de su creatividad, el desarrollo de su capacidad crítica y de análisis”. Y añade que “la investigación constata aquello de que una imagen vale más que mil palabras, pues los participantes dieron mayor credibilidad a la información acompañada de fotografías que a aquella que no lo estaba. Ello conduce al riesgo de otorgar la confianza a elementos comunicativos poco rigurosos aunque atractivos visualmente. La falta de rigor crítico se extiende a otras áreas, como la elección de las cadenas de televisión o los medios generalistas que se utilizan para informarse”.

La presente investigación no se queda sólo con el análisis de los resultados, que abarcan una muestra representativa de toda la ciudadanía española, también ofrece propuestas de intervención, tanto desde la escuela, como también educativo para que la competencia mediática sea objeto de estudio, herramienta didáctica y medio de expresión y comunicación entre la ciudadanía.

De algunos datos de la investigación, señalamos los siguientes destacados:

Existe un gran desconocimiento sobre la influencia que puede tener un mensaje digital, aunque la mayoría opina que a los demás sí que les afectan. A esto denominamos como ilusión de invulnerabilidad.

De las dimensiones, una que apenas se percibe cuando se mira u observa un mensaje audiovisual es la ideología y los valores.

Se desconocen las interacciones entre las pantallas y el cerebro emocional con su entorno inconsciente.

Las competencias digitales exigen competencias emocionales.

Atención especial a los padres y madres de familia que deben formar el triángulo de la educación mediática con la escuela y los propios medios.

El modo de integrar las prácticas y contenidos digitales es discutible. Se puede realizar desde una optatividad de asignaturas o desde una transversalidad, pero defendemos que es necesario que en todas las etapas y niveles educativos exista un espacio y un tiempo para la reflexión, el diálogo y la interacción con estas prácticas digitales.

En coherencia con este planteamiento, en 1996, publicamos uno de los primeros materiales didácticos de educación mediática en España “Aprende conmigo: la televisión en el centro educativo, que dispone de una guía para el profesor y un libro para el alumno. El objetivo era que la tele entrara en las escuelas, pero no como un consumo más, sino como objeto de análisis, discusión y expresión.

En el II Congreso Internacional Educación Mediática y competencia digital. Ludoliteracy, creación colectiva y aprendizajes,  se apuntaron algunas conclusiones que siguen sin respuestas:

“Sólo podemos atender a las prácticas creativas emergentes por parte de los usuarios si atendemos y entendemos el contexto en el que se producen, sin pretender ‘domesticarlas’ o hacerlas encajar en modelos mentales externos, como el currículo formal o la economía de mercado”

“Las posibilidades de la cultura digital para desarrollar acciones creativas, pero sin perder de vista la importancia del proceso emancipador que acompaña a la capacidad crítica como
objetivo fundamental de la acción educomunicativa ”

“Jugar es entendido, tanto por jóvenes como por buena parte de adultos (padres/profesores) como una “pérdida de tiempo”. Es necesario, por tanto, seguir avanzando en la concreción de una concepción inclusiva de la educación en medios en general y de la ludoliteracy en particular, que potencie la adquisición de competencias”

¿Es necesario efectuar un cambio de paradigma que nos permita operar desde el concepto de actitud crítica, más allá del énfasis en el Pensamiento Crítico?

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Existen importantes acciones que son una hoja de ruta, como la investigación en competencias mediáticas, que comprende tres proyectos vertebrados: la enseñanza universitaria ante la competencia en comunicación audiovisual en el entorno digital; en el que se valora la relevancia de los profesionales de la comunicación ante la competencia en comunicación audiovisual en un entorno digital.

¿Y AHORA QUÉ?

La educación mediática debiera estar presente en todas las disciplinas de todos los niveles y etapas educativos, con mecanismos de evaluación eficientes, que potencien un cambio comunicativo en las aulas.

Como señala el Parlamento Europeo (2008), educación mediática no solo para menores, también para adultos y tercera edad.

Una educación mediática que contemple necesariamente las seis dimensiones: lenguaje, tecnología, ideología y valores, producción y programación, recepción y audiencias, finalmente, estética.

Así lo describe la reciente tesis presentada por Alejandro Buitrago “Los profesionales de la comunicación ante la competencia mediática”, que concluye afirmando: “sólo a través de la educación y la comunicación, y su alianza fiel y duradera, podremos caminar hacia una sociedad crítica y competente ante sus medios, que ayude a construir un mundo más justo, libre, democrático, íntegro y solidario; en el que se garantice el derecho de todo ser humano a vivir y expresarse en una condiciones de dignidad, respeto y paz universal”.