Cada vez más estudios vinculan el liderazgo con la inteligencia emocional. El líder capaz, reflexivo, intuitivo, técnico… necesita además de la empatía, de las habilidades sociales, la motivación, la autorregulación y la autoconciencia para ser un buen líder (Goleman).

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En el campo de la Educación las direcciones de centros escolares públicos se enfrentan con enormes retos y dificultades , incluso limitaciones administrativas, que a priori alejan cualquier posibilidad de liderazgo educativo, por muy buenas intenciones, razones o cualidades tenga el director o  directora Ausencia de personal administrativo (sobre todo en educación primaria),  interminable burocracia,  responsabilidad excesiva,  poder limitado al ser un profesor más de la plantilla, preparación de clases, asistencia a decenas de  reuniones…

¿Se puede ser un (buen) líder educativo en estas circunstancias? ¿El líder educativo nace o se hace? ¿Líder educativo, para qué…?

Un centro necesita un líder como cualquier empresa o equipo de profesionales. Sin líder es imposible alcanzar objetivos, rentabilizar recursos y gestionar eficazmente al personal.

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A diferencia de las empresas al uso el líder educativo (En el caso de centros públicos) se va a mover en un marco de gestión horizontal, es decir, el trato con los empleados/compañeros es de igual a igual , se encuentra en el mismo plano jerárquico, lo que puede ser un problema en cuanto a mandato por imperativo legal.

Paradójicamente esta cualidad de la horizontalidad puede ser una de las armas más poderosas con las que se puede encontrar un líder educativo para conducir el centro de manera eficaz, dándole una respuesta opuesta a la imposición y creando una red de delegación de responsabilidades con el profesorado, precisamente por la cercanía a los mismos. El liderazgo compartido es clave para fortalecer los grupos, crear un clima escolar positivo y posibilitar al Equipo Directivo el desarrollo de sus funciones.

Por otro lado el Líder educativo tiene que valorar las prioridades y necesidades de la Comunidad Educativa. En los momentos iniciales de procesos de cambio se hace imprescindible el fortalecimiento de la plantilla, que dará consistencia a los proyectos que se emprendan. En esta tarea es cuando el líder “nace” y al mismo tiempo se “hace”, es cuando tiene que utilizar todas sus habilidades, la empatía, la motivación… para consolidar y cohesionar al grupo de profesores y profesoras, siempre con un proyecto conciso y  una ruta de trabajo definida.

El líder educativo tiene que ser consciente que se debe a su entorno, los centros escolares son fiel reflejo de la sociedad que está más allá de las tapias del colegio. El conocimiento de la comunidad, de las familias, de los agentes externos, asociaciones, es vital para ofrecer proyectos con garantía de éxito y, al mismo tiempo, motivadores.

El líder educativo es una pieza más del engranaje educativo. Hay dos máximas que se deben respetar siempre:  La primera “Hacer y dejar hacer”  la segunda “Si hacemos todo lo que podemos no estamos obligados a hacer más” . Entendido desde  la horizontalidad de la que hablaba anteriormente.

Es tarea del líder hacer que los intereses de cada uno confluyan en un objetivo común a compartir: La diversidad es necesaria y, a la vez positiva.  La empatía y la solidaridad deben unirse para crear espacios de entendimiento que favorecen al centro y por tanto a todos y todas.

Un buen líder quizás tenga algunas cualidades innatas que le facilitan la labor, pero en la mayoría de los casos los líderes crecen cuando su trabajo consigue reconocimiento. Un reconocimiento que se manifiesta en el seguimiento de los proyectos, en un excelente clima escolar, en la apertura a la comunidad…   La base del liderazgo es el apoyo de los que rodean al líder y trabajan junto a él.

Un buen líder no sabe que es líder o, al menos, no se lo plantea.


“El pesimismo es un asunto de la inteligencia; el optimismo de la voluntad.” Gramsci

Miguel Rosa
Soy maestro y pedagogo. Desde hace unos años director del CEIP San José Obrero de Sevilla, además imparto clases de matemáticas y soy coordinador TIC del centro. Creo que una educación inclusiva de todos y para todos es posible, basada en el respeto, la convivencia y la tolerancia. Escribo en la revista Evaluacción de la Agencia Andaluza de Evaluación Educativa; Además, colaboro con la Delegación de Educación de Sevilla en la organización del Practicum del profesorado, he sido ponente y colaborador en diferentes ámbitos, sobretodo en el CEP de Sevilla y en la tutorización de masters en Forinter2 sobre temas referentes a igualdad, inclusión e interculturalidad. Premios: Al Centro : Premio andalucía de Migraciones 2007 , Premio al Mérito Educativo 2008 por la provincia de Sevilla. Personal: Premio al Mérito Educativo provincia de Sevilla, 2014.