Cuando estaba en una clase, rodeada de alumnos y alumnas en edad de adolescencia, los observaba continuamente porque en la medida que yo conociera qué estaban pensando podría llegar más a su aprendizaje, formar parte de su pensamiento en formación. Con frecuencia recibía a padres y madres desesperados porque no sabían qué hacer con ellos y ellas, manifestaban sus cambios y no los entendían, observaban las familias que además de los cambios físicos propios de la edad, estaban produciéndose cambios mentales que no llegaban a comprender.

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Imágenes de la serie de TV: Skins

En todos los grupos hay una buena proporción de personas que siguen las pautas que nos describen los estudiosos de esta etapa (Piaget, Inhelder, Vygotsky, Erikson…) y por sus intervenciones, su forma de sentarse, su forma de vestir, sus relaciones… podía averiguar en qué categoría estaban (al menos en teoría), pero tratándose de adolescentes puede variar mucho su forma de ser con lo que piensa y con su personalidad, por eso siempre me intrigaba y charlaba con ellos y ellas cuanto podía, era la única forma de entenderlos de verdad y llegar a su intelecto por medio de la cercanía personal. Piaget e Inhelder, en un principio, pensaron que el desarrollo del pensamiento formal se producía a los 12 o 13 años, más tarde, tras la continuación de sus estudios, fueron alargando el plazo, porque el pensamiento no acaba de configurarse en esta preadolescencia…

En algunos casos su personalidad estaba por hacer y necesitaba de buenas influencias, en otros casos ya estaba formada y en otros quizás esa personalidad necesitaba de un buen giro hacia lo “verdaderamente correcto”. Siempre un terreno inestable que cada día te iba enseñando y que cada día tenías que estar abierta a descubrir nuevos caminos en los que estas personas tuvieran su lugar.

Al adolescente le asaltan las dudas continuamente. Cuando son niños y niñas tienen las ideas claras, en la mayoría de los casos son las propias ideas de las familias. Sin embargo cuando llega la adolescencia todo son dudas e inseguridades, empiezan a ver nuevos caminos que en la mayoría de los casos no son los marcados por las familias, esos son los primeros a los que se contraponen por ser opiniones de otros y otras y porque ellos y ellas tienen pensamientos alternativos en los que ven otras posibilidades.

Empiezan a buscar otras verdades que van a confluir con sus propias ideas y pensamientos, esos caminos les llevan a confluir en un pensamiento formal que en algunos casos llegan a la madurez y en otros se va a ir formando a lo largo de la vida.

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Algunas características de las personas en edad de adolescencia:

Se rebelan ante las autoridades establecidas y las familias y por consecuencia ante las normas que se les establezcan para su correcto comportamiento.

Lo discuten todo, como si quisieran reafirmar sus propias opiniones, están configurando su personalidad y quieren hacerse oír. Si en la familia y en los entornos educativos somos capaces de conducir estos debates podremos evitar las clásicas broncas en este período de maduración que no nos llevarán más que al distanciamiento.

A la vez son indecisos en sus tomas de decisiones, generalmente se apoyan en las amistades o en sus ídolos para formar opiniones a las que dan más valor que las de las personas mayores de su entorno.

La pandilla es un grupo fuerte, piensan lo mismo, casi visten igual, van a los mismos sitios, valoran las mismas cosas… Quieren y defienden a sus amigos y amigas por encima de todo, aunque en el fondo vean que no lleven la razón.

Temen al ridículo y les cuesta aceptar las críticas. Al pensar que ellos y ellas tienen la verdad en sí mismos no aceptan que nadie les lleve la contraria y mucho menos en público. En los ambientes educativos debemos evitar esta circunstancia que no hará más que crear muros entre ambas generaciones, es tan sencillo como hacerlo personalmente, separados del grupo.

Son egoístas y quieren a todos y todas “bailando bajo su cuerda”, anteponiéndose por encima de cualquier circunstancia familiar o escolar en la que se sientan implicados.

Se emocionan y lloran con frecuencia, a veces sin saber las causas que les llevan a esos llantos tan sentidos y característicos, empieza uno o una y los demás le siguen sin saber qué les lleva a ello.

Les gusta tener una parcela privada donde poder pensar y hacer lo que quieran sin que nadie los vigile. En la mayoría de los casos este lugar es su habitación y no la mantienen con el orden establecido por el adulto, ellos y ellas están felices dentro de su caos organizativo.

Hablan con todos los tópicos de los grupos que frecuentan, sin saber, a veces, distinguir en el trato a las diferentes personas, no es lo mismo hablar con un colega que con su madre o profesora. Llegan a confundir situaciones en las que se vean involucrados.

Sienten desgana por los estudios y falta de compromiso ante sus tareas. Erikson la llama la identidad negativa: el adolescente rechaza el modelo que su entorno adulto espera que adopte. Es uno de los factores que influye en que aparezca la rebeldía.

(No todas las personas en edad adolescente siguen al pié de la letra estas características pero sí debemos observar cómo otras en plena edad adulta siguen estos comportamientos y les persigue a lo largo de la vida)

A pesar de todas estas contrariedades de comportamiento y pensamiento en la adolescencia, pienso que es una edad a la que hay que prestarle toda nuestra atención, escuela, familias y sociedad y de esa forma se verá fortalecida y amortiguará las características más comunes. Coleman opina que el desarrollo del pensamiento formal puede deberse a que los adultos dedican muy poco tiempo a estimular el pensamiento en los/las adolescentes. Debemos tener paciencia, ser tolerantes y mostrar nuestra confianza. Si les enseñamos a pensar y reflexionar sobre lo que ocurre en su entorno, estaremos formando personas más comprometidas con su sociedad y ayudarán a la transformación de la misma a medida que vayan creciendo como personas y su pensamiento se vaya desarrollando.

Para saber más podemos consultar la teoría de Piaget que ayuda a los educadores a entender cómo el niño interpreta el mundo y la teoría de Vygotsky que ayuda a comprender los procesos sociales que influyen en la adquisición de las habilidades intelectuales y ver cómo el constructivismo es el fundamento de las reformas educativas.

“Un vídeo de GlobalGaiaEducación sobre la capacidad de aprendizaje de las personas (y cómo el sistema educativo lo puede echar a perder). La adolescencia es una etapa fundamental. El desarrollo humano ha sido posible gracias a esta etapa. Es importante permitir que los/las adolescentes exploren y es importante fomentar su curiosidad”.


Fuentes consultadas:

  • GlobalGaiaEducación
  • La realidad entra en la escuela. Francisco Bastida y Mercedes Gimeno. Publicaciones M.C.E.P. Sevilla (1995)
  • Coleman, John D. Psicología de la adolescencia. de. Morata. Madrid (1984)
  • cepvi.com/psicologiainfantil