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MIRAR DESDE EL QUE APRENDE

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SENTIDO Y TRASCENDENCIA

En el post anterior comentaba con ustedes la necesidad de dar sentido y trascendencia a cada actividad de aprendizaje que se realiza,  con el fin de evitar caer en la automatización sin sentido y rutinaria de procedimientos que alejan de la motivación, creatividad e innovación. En este post y el siguiente hablaré sobre  la necesidad de mirar la educación desde el que aprende y no desde el que enseña.

Si realmente nos preocupáramos por escuchar los sueños, ideas, inquietudes, quejas y reclamos de niños y jóvenes; si pusiéramos énfasis en lo quieren resolver y en lo que necesitan saber para resolverlo; si entendiésemos sus expectativas y no nos dedicásemos a mutilar sus esperanzas e ilusiones; quizá —hace mucho— hubiésemos dejado la educación que discrimina, segmenta y aparenta, que “vigila y castiga” como dice Foucault y hubiésemos empezado a vivir el sueño del entusiasmo, curiosidad y autogestión que cada ser humano posee y que nos hemos encargado de limitar. Si solamente los escucháramos y los ayudáramos a hacer realidad la escuela, la educación que sueñan, estoy segura de que viviríamos en una sociedad más humana, colaboradora, consciente y ética.

Por ello, hoy quiero compartir con ustedes una carta escrita por mi hijo, un joven con un historial académico brillante, de gran sentido humano, que cada día está buscando cómo trascender —principalmente ayudando al otro— y que tiene el sueño de ser parte activa de un cambio que potencie y respete las capacidades natas y la esencia de la persona, intenciones y sueños que, sin duda , comparten una gran mayoría de niños y jóvenes.

Ojalá muchos adultos logremos escucharlos

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CARTA AL SISTEMA EDUCATIVO

Por Alsynoe Arista Noble

Estimado Sistema Educativo:

Permíteme externarte que personalmente me siento atrapado por la educación que estoy recibiendo, creo que en la actualidad ésta está enfocada en generar empleados, gente que tenga la capacidad de recibir instrucciones, ejecutar, entregar resultados de manera efectiva y otra clase de habilidades que (convenientemente) encajan muy bien en el mundo corporativo. Por un largo tiempo estas cualidades han sido vistas como valiosas y se han reconocido por la sociedad, a pesar de que en ocasiones la persona que se dedica a recibir instrucciones y entregar resultados no siempre es feliz.

Entiendo que buena parte del actual modelo social ha sido modelado por las generaciones conocidas como baby boomers y la Generación X, quienes creen que el trabajo duro es primordial para alcanzar las metas que se han propuesto (una idea que está lejos de ser incorrecta) para al final ser felices. Sin embargo, este concepto se ha convertido en una manera enferma de vivir. La frase que pienso mejor expresa este concepto es algo que dijo el Dalai Lama, quien al hacerle la pregunta de qué es lo que más le sorprendía de la humanidad este respondió: “el hombre”, se le preguntó ¿por qué? y él dijo: “Porque pierde su salud para ganar dinero, después pierde dinero para recuperar su salud y por pensar ansiosamente en el futuro, no disfruta el presente. Por lo que no vive ni el presente ni el futuro. Y viven como si no tuviesen que morir nunca…. Y mueren como si nunca hubieran vivido.”

Resulta muy ilógico que los mejores recuerdos o momentos de una persona que trabaja bajo los parámetros actuales sean cuando tiene tiempo libre. La nueva generación conocida como millennials, de la cual formo parte, tiene un concepto diferente de cómo se debería vivir.

Al principio escribí que me sentía atrapado en la educación que estoy recibiendo, ahora te explico por qué. Tal como mencioné, el concepto actual de enseñanza no sólo se dedica a crear empleados sino que, en mi opinión, enseña a las personas a no ser felices en el ahora, sino a esperar por un mañana mejor. Uno estudia para después tener un trabajo y ganar dinero, con ello ser independiente y entonces  “autorrealizarse”. La educación se tiende a medir conforme a las empresas creadas por los alumnos o catedráticos de la universidad, las innovaciones que ha generado tal o cual alumno egresado o que está actualmente estudiando, el promedio que tienen los alumnos, la “calidad” de los catedráticos que laboran en la escuela, entre otras. Pocas veces se considera lo que en realidad debería importar a todas y cada una de las instituciones (y personas), el respeto a la libertad y felicidad del ser que está estudiando. Con respeto a su libertad me refiero a que se debe permitirle aprender lo que él necesite y quiera, permitiéndole equivocarse, si así fuese necesario, y guiándolo a través de este proceso; en vez de reprobar sus errores y dudas con malas calificaciones. Un número en una materia no se acerca en nada a medir la verdadera capacidad de un ser humano.

Ahora bien la felicidad es un concepto muy subjetivo ya que cada persona tiene diferentes cosas que la hacen feliz, ¿cómo se puede decir que alguien es más o menos feliz?, ¿cómo se define y mide la felicidad? Personalmente creo que es difícil de medir ya que siempre esperamos ser felices luego, después de que tal situación pase o al conseguir tal o cual cosa. Casi siempre es algo externo, pasado, una esperanza a futuro lo que nos hace “felices”. Tendemos a olvidar la felicidad del momento, aquella que cambia a cada instante, en este momento mi felicidad es diferente de la que fue cuando empecé a escribir, y va cambiando conforme voy escribiendo cada palabra.

Me sorprende ver que al parecer no se entiende que el permitir al alumno desarrollar sus ideas y proyectos llevará a los mismos (y mejores) resultados que actualmente se esperan de ellos, innovación, empresas, “dar valor” al área donde se desempeñen e ideas que generen.

Y en este punto me gustaría hacer referencia al trabajo de Daniel Pink que habla sobre lo que en verdad nos motiva. En estudios realizados donde se les pide a las personas hacer tareas físicas (lanzar una pelota por la canasta…) y mentales (resolver un crucigrama, un rompecabezas…), se les dice que entre mejor sea su desempeño, mayor va a ser la recompensa que se les va a dar. Cuando los sujetos realizaban tareas físicas el resultado era el esperado, entre más alta la recompensa mejor era su rendimiento. No obstante cuando la tarea requería tan sólo un poco de habilidad mental, el resultado era el contrario: entre mejor paga, peor el rendimiento. La conclusión a la que llega Pink es que la gente hace cosas por el reto que representan, por las ganas de convertirse mejores en ello y por aportar algo al mundo. Pone como ejemplo a Wikipedia, Apache, Linux, productos que son gratis y en los cuales la gente pone su tiempo, dedicación y talento a hacer mejores simplemente por los tres puntos mencionados anteriormente.

Haciendo una analogía con la escuela, puede ser el caso de que las calificaciones funcionen como el dinero y que en realidad evaluar las competencias de las personas de esta forma no sea la mejor manera de incentivarlos a desarrollarse en lo que en verdad les motiva.

Defiendo la idea de que se debería permitir a la persona aprender lo que ella necesite y requiera en el momento para realizar los proyectos que le muevan, que le generen “posibilidades”, al menos en el área profesional de su vida. Si en cierto momento es necesario aprender sobre circuitos entonces se debería concentrar en ello y absorber lo que deba para ejecutar un proyecto; ¿cómo evaluar el avance?, llevando a la realidad la idea. De nuevo me gustaría hacer una analogía con el pensamiento que tenía Albert Einstein sobre las matemáticas, él decía que las matemáticas son el lenguaje en el cual está escrito el universo y que la única manera en la cual él podía describir sus hallazgos era a través de ellas, eran la herramienta para expresar su resultado.

Eso debería ser la escuela, una herramienta, la base para poder llegar al nivel de creación del ser humano, no un obstáculo que consuma tiempo y frustre a aquellas personas que no se identifican con este sistema.

Otro punto que quiero abordar en esta carta, es el  valor excesivo que en la sociedad occidental se le da a ser “multitarea” y que tu fomentas,  ser muy eficiente haciendo varias cosas a la vez. No creo que deba ser así, una tarea es de más calidad cuando la persona se concentra y está inmersa completamente en ella. Esto no significa descuidar la parte integral en la formación de los alumnos pues el autoconocimiento, los principios, la autodisciplina, el desarrollo de una personalidad fuerte, generosa, observadora, respetuosa y el desarrollo de un carácter firme que permita tomar decisiones acertadas, generará sentido de conciencia social y enseñará la importancia de aprender a vivir consigo mismo, con el otro y con el mundo preguntándonos siempre si el proyecto que esté realizando es de valor para la sociedad

Para terminar, me gustaría que reflexionaras sobre las razones por las que nos enseñas a levantarnos todos los días para hacer algo rutinario, con lo que no se sueña y que no llena espiritual, intelectual y emocionalmente.  Para mí, eso es cometer suicidio espiritual. Por ello sistema educativo deja ya de limitarnos, bríndanos un poco de fe y confianza y te demostraremos que podemos construir una sociedad mejor.