EL

ESTAR “LOCO”

Hace años en una entrevista me preguntaron: “Si tuvieras hijos, ¿qué característica valorarías más o te gustaría que tuvieran sus maestros? Contesté algo que ahora no contestaría. Mi respuesta actual la tengo clara: Lo que más valoraría sería que las maestras y los maestros de mis hijas “estuvieran locos”.

Locos por ellas y por el resto de sus compañeros

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Ese “Estar loco” (EL) al que me refiero está basado en el Amor, en el Afecto y en la Atención. Es esa locura que permite que nuestros hijos y alumnos se desarrollen correctamente. Sin estas tres aes da igual las potencialidades y las capacidades que tengan, les estaremos privando de lo esencial, de todo aquello que les permite creer en ellos mismos.

Cuando pasan los años, te das cuenta de que el éxito o la felicidad no se alcanza con los títulos o las notas, sino a través de aquellas experiencias y momentos que te hacen creer en ti mismo. Pues resulta, que esas experiencias o momentos, si lo pensamos bien, siempre ocurren bajo un baño de afecto. Y no se consiguen realizando cosas extraordinarias, no nos equivoquemos, en educación es más importante lo que hacemos todos los días que lo que hacemos de vez en cuando. De nada sirve hacer un proyecto fantástico de lo que sea, si luego en el día a día no entramos a clase con una sonrisa en la boca, si no escuchamos a los niños, si el transcurrir de las horas se parece más al de un ejército que al de una escuela, si el silencio se apodera del aula…

Es llamativo que queramos que nuestros alumnos aprendan algo del mundo y que los encerremos en cuatro paredes. ¡Tenemos que salir a él! Poner ventanas, puertas y puentes donde ahora hay paredes o muros.

Decía San Francisco de Asís: “Un solo rayo de sol basta para ahuyentar muchas sombras”. Los maestros tenemos la suerte de contar con tres rayos de sol (amor, atención y afecto). ¿Os imagináis cuántas sombras podemos ahuyentar? ¡Cómo no aprovechar esta oportunidad!

El éxito o la felicidad no se alcanza con los títulos

Aunque nos parezca mentira, dentro de este sistema educativo “express” que los políticos han tenido a bien regalarnos, tiene cabida una educación a fuego lento. Una educación sin prisas, donde importe más la calidad que la cantidad; donde haya menos consumo exterior y se fomente más la creación interior; donde los alumnos se puedan mover y donde se entienda que el movimiento es clave para aprender; donde el juego y la experimentación sean la base y no el premio o el castigo; donde los deberes no se conviertan en ladrones de infancia; donde se entienda que cada uno da de sí lo que máximo que puede dar y que si no lo da es porque, o bien, no es el momento o porque necesita más tiempo o aes.

¿Cuándo se sabe que una maestro está loco por sus alumnos? Cuando hace uso de las tres aes.

AAA

Hace ver a sus alumnos que los quiere. Con acciones, con palabras y con gestos.

Nunca los amenaza con la retirada del amor. “Si haces eso no te voy a querer”.

Realiza la correcciones en privado y respeta la privacidad de los niños.

No los compara con nadie.

Escucha a sus alumnos y les hace ver que sus opiniones son importantes.

Evita relacionar la valía personal con la conducta disruptiva. Es muy distinto decir: “has hecho una tontería” que “eres tonto” o “esto está mal” que “eres malo”.

No está mirando constantemente el reloj para ver si termina la clase.

Exige en sus justa medida, ni  mucho ni poco. Simplemente lo que cada uno puede dar.

No emplea palabras que les hacen sentir mal o culpables. Cuando utiliza Palabras de maestro

Es evidente que con amor, atención y afecto llegaremos al corazón de nuestros alumnos y nos daremos cuenta de una gran verdad: A nadie se le da todo bien, pero a todos se les da bien algoEntonces, será el momento de ayudar a descubrir a nuestros alumnos en qué son buenos. Os animo a escribir o poner en vuestras aulas el eslogan “Estoy loco por vosotros” o “Estoy loco por ti”.

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  • Irene Perez Mateo

    Considero que hasta el título de este post lo dice todo…¿Quién no ha querido como alumno a un maestro que lo da todo por sus alumnos?

    Estoy de acuerdo con el autor, en la frase “El éxito o la felicidad no se alcanza con títulos”, opino que se necesitan de más escuelas que incentiven el equilibrio entre afectividad y saber educar desde una cercanía.

    No podemos tratar a los alumnos como si manejásemos cosas o intentando llenar su cabeza de conocimientos innecesarios, sino debemos tratar de conocerlos y desde un primer momento quererlos. Muchos maestros no son conscientes de que la predisposición de un alumno dentro del aula puede darse por la relación profesor-alumno, en cambio sí se contribuye a que se sientan importantes, reconocidos y valorados, un profesor podrá sacar la mejor esencia que guarda el alumno.

    Además como el autor indica, el profesor es el encargado de que el alumno tenga la fuerza y las herramientas necesarias para construir caminos y derribar murallas. Este éxito lo podrá alcanzar cualquier alumno, pero basándose en las tres aes, amor, afecto y atención.