EL APRENDIZAJE BASADO EN PROYECTOS (ABPPASO A PASOAPRENDO-PORQUE-QUIERO-INED21

Aprender es un acto intencional. Nuestros alumnos –y nosotros mismos– aprendemos cuando queremos. Tan sencillo como eso.

Si no hay algo que nos lleve a la intención de aprender no tenemos nada que hacer. Da igual qué malabarismos hagan los docentes o qué materiales podamos usar; aprender es una decisión que ejercen los alumnos y es la premisa básica sobre la que puede producirse el aprendizaje.

Generar la Intención es una de las tareas más importantes a las que deberían atender los docentes. Sin embargo, es la gran olvidada en los diseños didácticos.

Coincidiendo con esta pasada feria del libro de Madrid ha llegado a las tiendas mi libro Aprendo porque Quiero. El Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP), paso a paso”.

El título de libro lo dice todo. Se trata de dar una visión práctica y útil de cómo hacer realidad esa sentencia. Para ello explico paso a paso cómo llevar al aula el Aprendizaje Basado en Proyectos.

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¿ES LO MISMO GENERAR LA ATENCIÓN QUE MOTIVAR?

Seguro que en más de una ocasión te has encontrado frente a tu mesa buscando la forma de preparar una clase sobre un tema que deseas tratar al día siguiente. Posiblemente el contenido de tu futura clase te parezca interesante. Quizá forma parte de tu especialidad académica –biología, historia, matemáticas, música, etc.–. Esos contenidos que tienes delante de la mesa, conectan directamente con tus gustos. Estudiaste una carrera universitaria que los trataba. Posiblemente te apasionan y te gustaría motivar a tus alumnos para que vieran lo interesantes que son. Para hacerlo es muy posible que busques algunas actividades que intenten motivarles. Lo normal es que utilices algún vídeo, película, un cuento, un texto sencillo. En otras ocasiones puede que simplemente te apoyes en el libro de texto y las actividades complementarias que propone como elemento de motivación. También es muy posible que busques la mejor forma de plantear esos contenidos de manera que parezcan suficientemente sencillos de comprender como para que tus alumnos no pierdan todo el interés por ellos. Supones que si les pones delante de un reto difícil de enfrentar es muy posible que se desanimen definitivamente.

Sin embargo esto no es así. Los alumnos se zambullen con gusto en un reto especialmente difícil cuando conecta directamente con sus intereses: Memorizan datos, indagan cómo resolver problemas complejos, plantean hipótesis, las validan y saben buscar ayuda a quienes consideran expertos en ello. Para que todo esto suceda lo único necesario es que aquello que quieres enseñarles conecte directamente con sus intereses concretos, que hable directamente de ellos en términos reales.

Generar la Intención no es motivar. Cuando hablo de crear la Intención me refiero a conectar directamente con los intereses de los alumnos. ¿Qué habla de la vida de tus alumnos los contenidos que quieres tratar en clase? ¿Cómo les afecta? ¿Para qué les sirve en términos concretos y prácticos? Esto es generar la Intención.

CLAVES PARA CREAR LA INTENCIÓN

1

Busca conectar la Ocasión suscitada con la primera persona de tus alumnos

Para que los alumnos decidan emprender colectivamente un proyecto es necesario que el tema conecte directamente con ellos y sus intereses de aprendizaje. Esto sucederá en la medida que el contenido a trabajar conecta directamente con ellos y sus vidas cotidianas.

2

Asegúrate que trabajar sobre la ocasión planteada puede responder a un interés concreto de tus alumnos

Participar en el proyecto debe responder a un interés concreto. Recuerda que los intereses básicos de los jóvenes de la sociedad en red están muy asociados a la utilidad concreta que le puede aportar su participación en el proyecto.

El interés del alumnado será mayor en la medida que su participación en el proyecto le otorgue beneficios en términos sociales: presencia en las redes, amigos, familia.

3

Debes conseguir que participar en el proyecto permita tener relevancia social para el alumno

Para que esto suceda los alumnos deben percibir que el proyecto va a permitir el trabajo colaborativo y que su pertenencia al mismo le va a ayudar a definir su propia identidad.

El interés del alumnado será mayor en la medida que su participación en el proyecto le otorgue beneficios en términos sociales: presencia en las redes, amigos, familia.

4

Tus alumnos deben percibir claramente que pueden participar en el proyecto como creadores de contenidos. No son meros receptores

Una característica importante entre los jóvenes actualmente es que ante la avalancha de información a la que se enfrentan en Internet, se valora especialmente aquella que puede ser reelaborada o creada colaborativamente.

5

Utiliza distintos soportes para tratar la información: vídeo, sonidos, texto, imagen, territorio. La información viaja por distintos canales. Ni es unidireccional ni exclusivamente verbal

Los alumnos están acostumbrados a interpretar los mensajes utilizando distintos canales de comunicación (televisión, vídeos, textos, foros, etc.). Las fuentes de información han cambiado de ser exclusivamente textuales a multicanal.

6

Incorpora lo lúdico como un valor en sí mismo

A través del juego se puede mejorar la concentración, el desarrollo de destrezas, el esfuerzo, el interés y la fidelización al proceso de aprendizaje. Actualmente existen cada vez más propuestas educativas que utilizan el juego como un recurso de enseñanza que está demostrando gran eficacia.

7

Incorpora las dimensiones racionales, relacionales, emocionales y cinestésicas del aprendizaje

Para provocar la Intención de emprender un proyecto no debemos solo plantear el tema en términos exclusivamente racionales. La emoción, las relaciones sociales y el propio cuerpo de los alumnos debe ser tenido en cuenta.

Para facilitar la intención en tus alumnos –al igual que en el resto de los momentos del ABP– existen herramientas sencillas. Organizarlas en torno al ABP es uno de los objetivos de este libro.