ALUMNADO 21

He de confesar que me siento afortunado como maestro. Disfruto con un trabajo que me desarrolla como individuo en interacción con otras personas.  Sentir esto  es una suerte, lo reconozco.

También siento mucha emoción por caminar junto a una generación de maestros y maestras que aportan experiencias, crean conocimiento y ponen en valor estrategias didácticas que están ayudando a hacer realidad un enfoque que lleva danzando casi 100 años: el aprendizaje centrado en el que aprende.

PARADIGMA DEL APRENDIZAJE

Del paradigma de la transmisión al paradigma del aprendizaje. Me veo enredado en un cambio de paradigma que me remueve y  me obliga, sin remordimiento, a dejar atrás modelos que práctiqué. Me gusta observar y repensar el trabajo que llevo haciendo varias décadas, para tener criterios ajustados al hoy y tomar decisiones en consecuencia.  Así, voy modificando, a través de  pequeñas acciones, mi rol docente y desplazando de mi cultura profesional una visión de esa educación que hemos llamado “tradicional” y que ha estado representada básicamente por el formalismo, la verticalidad, la competitividad y la mera transmisión de unos conocimientos estandarizados, habitualmente alejados de los intereses del alumnado, y restrictivos con el pensamiento creativo y crítico.

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Estas prácticas pedagógicas, que también conocemos como “clásicas”,  planteaban la enseñanza en tres claves básicas, hoy, obsoletas:

I

Un ejercicio transmisivo y vertical de un conocimiento cerrado, estático, estandarizado, segmentado (en tiempos, espacios y asignaturas) y basado en verdades fijas.

II

Un recepción pasiva, de transferencia bancaria, basada en el  silencio y la construcción individual.

III

Una comprobación de lo aprendido, fundamentado en una repetición tediosa y  una memorización descontextual y aislada, que pone su fecha de caducidad en los exámenes revalidadores.

En esta educación, el contenido siempre fue el centro. Un eje sobre el que pesaban mucho los elementos conceptuales, y menos, los procedimientos y las actitudes. 

Por contra, ahora vivo intensamente la defensa del aprendizaje desde modelos con descriptores totalmente opuestos: practicidad, aplicación, relación vital, participativa, democrática, colaborativa, activa y motivadora.

Unos modelos que están siendo precursores de que vuelvan a emerger, con fuerza, las pedagogías activas de finales del diecinueve, enriquecidas y revalorizadas con las pedagogías conectivas del comienzo del veintiuno. 

La experiencia de hoy es el

conocimiento del mañana

A BASE DE EXPERIENCIAS

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Las experiencias han sido siempre la mayor fuente de información y formación del hombre. Desde que nacemos, crecemos a base de experiencias. En los primeros momentos homínidos, la experiencia fue causa y consecuencia de  la evolución. ¿Qué es aprender sino evolucionar?

Una característica de nuestro tiempo es que la sociedad y las personas cambiamos con rapidez. Los alumnos que conocemos hoy no son el mismo arquetipo de alumno que conocí en mis primeros años de maestro.

El Alumnado 21 está codificado para aprender haciendo. Es maker por excelencia. Reconfigurado por la tecnología, la cual invade toda su vida.  Se ha acostumbrado a buscar herramientas para construir todo: “¿con qué lo hago?”. Y une la experiencia virtual con la real para encontrar significados que le ayuden a visualizar la teoría y la razón de las acciones, hechos  y objetos que construye. Aprende activamente. Y esta actitud se está encontrando con el muro levantado por la clásica pedagogía.

Las pedagogías clásicas basan la enseñanza en un

ejercicio de recepción pasiva

Es tiempo de replantear. Los docentes no podemos (ni debemos)  equivocarnos: sabemos lo que hay, y conocemos los modelos que mejor se ajustan. Ahora, la persona es el eje de nuestra acción educativa.

Aprender está relacionado con la vida misma. Vivir y aprender es uno. Aprendemos continuamente porque no dejamos de interaccionar con los elementos que nos rodean, tanto en el contexto inmediato, como (por obra y gracia de la  tecnología) del mediato.

APRENDER A DESAPRENDER

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Los docentes vivimos, como adultos experimentados y aventajados, una realidad que nos lleva a saber de la necesidad de que nuestro alumnado esté preparado para hacer aprendizajes en situaciones de conflicto e, incluso, de resistencia a todo cambio. El mundo cambia muy deprisa y cada cambio les obligará a un nuevo aprendizaje, en el que tendrán que “desaprender” para “reaprender” y poder convivir interna y externamente en el nuevo desafío: aprender a aprender. Conflicto y resistencia. Dualidad que les obligará a estar también muy preparados  para “aprender a desaprender“.

…un trabajo que me desarrolla como individuo en

interacción con otras personas

Los profesionales de la educación sabemos que un ajustado desarrollo emocional les servirá como catalizador dinámico de dichos conflictos, ablandando las rigideces mentales y haciendo que las ideas fluyan  en pos de un nuevo equilibrio de sus esquemas cerebrales: capacidad de resiliencia.

El cerebro veintiuno mantiene una estructura enteramente dinámica y activa, diseñada como motor de aprendizajes verdaderos y duraderos: el papel docente es potenciar y aprovechar esa estructura. 

Hacer es el nuevo camino

para aprender

CLAVES 21

Los  alumnos han cambiado. Su cerebro está configurado para aprender en lo que podemos denominar Claves 21Creatividad, experiencia, interactividad, horizontalidad, conectividad, apertura y flexibilidad, incertidumbre, construcción, lateralidad, sociabilidad, diversidad, inclusividad

Los nuevos alumnos aprenden a contracorriente, rompiendo con el esquema clásico de la escuela como transmisora del conocimiento y replicadora de esquemas culturales: la nueva época es transcultural.  Los maestros no podemos mirar para otro lado. Sí debatir. Sí construir nuevos modelos. Sí coCrear nuevas pedagogías. La nueva forma de aprender no sabe de uniformidades ni dictados, prefiere creatividad, diversidad y disrupción.

ESQUEMAS INCIERTOS

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Al alumno actual  necesita acompañarse de otros iguales en sus caminos de aprendizaje, su medio son las redes sociales ( virtuales y físicas). Su modo natural de conflicto es la discusión y el debate. La duda es la filosofía que les mueve y les ayuda a aprender manejándose en esquemas inciertos. El aprender de hoy se centra en el individuo que aprende; se personaliza teniendo en cuenta sus cualidades y capacidades individuales y se reajusta navegando entre una realidad hiperestimuladora.

En el Alumnado 21 la individualidad nunca se ajusta del todo a la uniformidad y necesita superar, a través de la cooperación, los resultados de la competición y la individualidad para conseguir fines muy alejados del bien común, que como todos intuimos, es la filosofía que propiciará un mundo más equitativo, justo y solidario, base de la supervivencia de la especie.

“Si todos ganan, tú ganas”

Ubuntu


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